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Sedena no mostrará fotos del cadáver
La Sedena respetó los derechos de Ignacio Nacho Coronel Villarreal y familia, de no exhibir fotografías, controlar el acceso al domicilio y sólo permitir el ingreso a peritos de la PGR que tomaron gráficas al cadáver de Nacho, precisaron fuentes castrenses.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) respetó los derechos de Ignacio Nacho Coronel Villarreal y familia, de no exhibir fotografías, controlar el acceso al domicilio y sólo permitir el ingreso a peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) que tomaron gráficas al cadáver de Nacho, precisaron fuentes castrenses.
A diferencia de la Semar en la muerte de Arturo Beltrán Leyva El Barbas o El Jefe de Jefes, donde el tiroteo fue prolongado y permitió a medios de comunicación llegar al lugar y acceder al lugar del enfrentamiento, lo que se salió de control en diciembre del 2009.
En ese sentido, la Sedena no dejó espacio para filtraciones de las imágenes de uno de los capos del Cártel de Sinaloa, el control se mantuvo hasta ayer cuando fueron entregados los cuerpos de Nacho Coronel y su sobrino, Mario Carrasco Coronel, El Gallo, ejecutados el jueves y viernes pasado.
Los cuerpos de Nacho y El Gallo fueron entregados a un representante legal que se acreditó como abogado y a una de sus hermanas, de la cual no se reveló nombre. El excapo tiene tres hermanas según la DEA: María Eduviges, María de Jesús y Olimpia; no se sabe a cuál de ellas se entregaron los cuerpos.
Sobre El Barbas, los antecedentes exponen que la Semar se extralimitó ante el impacto del logro y reveló el nombre del muerto Melquisedec Angulo Córdova, que aprovechó la delincuencia para operar la venganza que ocurrió una semana después, al ser acribillada la familia por un comando de Los Zetas, dando muerte a Irma Córdova Pérez (madre), Yolidabey (hermana), Josefa Angulo Flores (tía) y Benito (hermano), aunque los presuntos responsables fueron capturados después por fuerzas federales.
La difusión de las fotos con pantalones abajo, acostado en la cama, el brazo roto y billetes en moneda nacional y estadounidense encima después del enfrentamiento, provocó la venganza, según autoridades federales.
Incluso hubo reclamos por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y una recomendación, que la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) asumió a regañadientes, exponiendo que no fue personal naval quien difundió las fotografías degradantes, sino personal del Servicio Médico Forense del estado de Morelos.
rtorres@eleconomista.com.mx