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Sector Financiero

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Inversionistas afluentes empujan la digitalización de la banca patrimonial

Este segmento migra hacia un modelo donde la tecnología redefine la forma en que se diseñan, gestionan y distribuyen los productos financieros

Es dentro de la banca comercial donde el uso de IA comienza a consolidarse como el principal motor de cambio.Creditos automáticos

La gestión patrimonial en la banca comercial atraviesa una transformación profunda impulsada por el uso de Inteligencia Artificial (IA), la digitalización y el cambio en las expectativas de los clientes.

De acuerdo con la firma de infraestructura financiera, Temenos, el segmento afluente —integrado por personas con activos invertibles estimados entre 100,000 y un millón de dólares—, tradicionalmente ligado a relaciones presenciales y procesos manuales está cambiando de forma acelerada.

Este segmento migra hacia un modelo donde la tecnología no solo optimiza la operación, sino que redefine la forma en que se diseñan, gestionan y distribuyen los productos financieros.

En particular, es dentro de la banca comercial donde el uso de IA comienza a consolidarse como el principal motor de cambio, al automatizar procesos como la apertura de cuentas, el conocimiento del cliente y la prevención de lavado de dinero, reduciendo tiempos y elevando la eficiencia.

“Estamos viendo un movimiento muy fuerte en inversiones. Hay una demanda creciente por productos de mayor valor y por herramientas tecnológicas que permitan acceder a ellos. Esto está empujando a las instituciones financieras, de todos los tamaños, a adoptar tecnología para responder a un cliente que ya no se conforma con lo básico y busca constantemente nuevas alternativas para hacer crecer su dinero”, afirma Alejandro Masseroni, líder de ventas regional, NextGen servicios financieros de Temenos.

Este uso intensivo de datos y analítica avanzada está elevando el estándar del servicio. Masseroni destacó que actualmente los clientes esperan abrir cuentas en minutos, consultar su portafolio en tiempo real desde dispositivos móviles y recibir asesoramiento continuo, relevante y adaptado a sus necesidades.

Bajo esta lógica, la gestión patrimonial evoluciona hacia experiencias digitales integradas que combinan autoservicio con asesoría especializada. Se trata de un modelo híbrido que busca equilibrar eficiencia operativa con personalización.

“Cuando hablamos del segmento afluente, las expectativas son muy claras: esperan lo mismo que ya tienen en su banca tradicional, pero aplicado a inversiones. Es decir, autoservicio, IA, onboarding dinámico y una experiencia digital. No esperan necesariamente la figura del banquero de inversión tradicional, sino herramientas tecnológicas que les permitan mejorar el rendimiento de su dinero con procesos más ágiles y accesibles”, destaca Masseroni.

Diversificación

Otro eje relevante es la diversificación de activos. En un entorno de inflación persistente, tasas elevadas e incertidumbre geopolítica, los inversionistas están ampliando sus portafolios hacia activos alternativos, estrategias ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza), mercados privados y activos digitales o virtuales, de acuerdo con el directivo.

“La banca está ávida por atender mejor a estos nuevos clientes afluentes y convertirse en su primera opción. Para lograrlo, tienen que invertir sí o sí en tecnología, porque hasta ahora su enfoque había estado en la banca transaccional. El reto es evolucionar hacia productos de inversión, en un ecosistema donde distintos jugadores compiten por capturar ese nuevo mercado”.

A esto se suma la creciente movilidad de los grandes patrimonios. Las familias y personas de alto poder adquisitivo distribuyen su residencia y sus inversiones en distintos países, lo que obliga a ofrecer servicios transfronterizos, asesoramiento remoto y cumplimiento regulatorio en múltiples jurisdicciones.

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