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Morena alista operación cicatriz rumbo al 2027
El partido ha definido coordinaciones estatales en 10 de las 17 entidades.
Desde el pasado 25 de agosto, Morena comenzó con la designación pública de sus coordinadores.
Con el fin de cicatrizar las rupturas internas que dejaron las elecciones de sus coordinadores estatales y llegar sin debilitamiento a los comicios del 2027, Morena se dio alrededor de un año para negociar inconformidades, repartir espacios políticos y recomponer su relación con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), consideraron expertos.
Hasta el momento, Morena ha definido coordinaciones estatales en 10 de las 17 entidades que renovarán gubernatura en el 2027, en un proceso de selección interno que comenzó antes del inicio formal del Proceso Electoral Federal 2026-2027 del Instituto Nacional Electoral (INE).
El proceso electoral federal comenzó el 10 de septiembre del 2026 y contempla elecciones locales en las 32 entidades federativas, con más de 19,000 cargos en disputa. Mientras que Morena dio el primer paso el 25 de agosto pasado, es decir 16 días antes que el inicio formal.
El director de Poligrama y profesor del Tecnológico de Monterrey, Patricio Morelos, señaló que el partido se adelantó en la definición de sus coordinadores estatales para contar con tiempo suficiente para una “operación cicatriz” antes de que se intensifique el proceso electoral.
“Morena se ha adelantado mucho en la designación de sus candidatos y candidatas para tener tiempo de hacer una operación cicatriz”, explicó.
A decir de Morelos, la selección de perfiles no siempre favoreció a los nombres más populares en los sondeos, sino a aquellos impulsados como favoritos por las dirigencias partidistas, gobernadores y tomadores de decisiones locales.
Aunque el especialista considera que los nombramientos no representaron grandes sorpresas —con excepción del caso Zacatecas—, la dinámica sí generó fricciones entre los grupos y liderazgos que compitieron en la contienda interna.
Para evitar que el descontento derive en fracturas definitivas, la cúpula morenista alistaría un mecanismo tradicional de contención: la distribución de espacios de poder.
El abanico de compensaciones para los aspirantes no favorecidos y sus equipos políticos abarca candidaturas a diputaciones federales y locales, presidencias municipales, así como posiciones en los gobiernos estatales o secretarías de Estado.
Sin embargo, advirtió que la operación cicatriz no dependerá únicamente de los acuerdos internos de Morena, pues también será necesario resolver las diferencias con sus aliados, particularmente el PT, que ha mostrado señales de inconformidad en distintas entidades.
Por su parte, el catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, Javier Contreras Vázquez, consideró que una ruptura definitiva entre Morena y el PVEM no es inevitable. Señaló que ambos partidos podrían establecer acuerdos de civilidad o incluso competir inicialmente por separado para después construir un entendimiento.
En su opinión, estimó posible que en San Luis Potosí se presente una competencia separada durante la etapa inicial y que, posteriormente, alguno de los partidos decline en favor del otro.
Las encuestas, bajo la lupa
El método central de selección de Morena enfrenta sus propios cuestionamientos. Contreras Vázquez pone en duda que la encuesta siga siendo un instrumento que garantice la cohesión del movimiento.
Aunque el partido ha defendido este mecanismo bajo el argumento de que mide el arraigo territorial y el pulso ciudadano, el especialista señaló que las denuncias sobre ejercicios “cuchareados”, encuestas supuestamente inexistentes o imposiciones cupulares han alimentado la desconfianza interna.