Lectura 2:00 min
En México, vivir bien no exige riqueza
Para la mayoría de las y los mexicanos, “vivir bien” no depende principalmente del dinero.
Para la mayoría de las y los mexicanos, “vivir bien” no depende principalmente del dinero. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Iberoamericana (Ibero) concluyó que el bienestar se construye a partir de condiciones materiales básicas, como una alimentación suficiente, y de la fortaleza de los vínculos comunitarios, por encima del nivel de ingresos o incluso del empleo.
Según los resultados muestran que el componente más importante del bienestar para las personas entrevistadas es el denominado bienestar objetivo, es decir, las condiciones materiales necesarias para vivir con dignidad. Dentro de esta categoría, la alimentación ocupa el primer lugar como elemento indispensable para considerar que una persona vive bien.
Posteriormente aparecen factores como la educación, la calidad de la vivienda y el acceso a actividades culturales. En contraste, variables que tradicionalmente utilizan gobiernos y organismos internacionales para medir el bienestar, como el ingreso económico o el empleo, tuvieron un peso menor en la percepción de los participantes.
Otro de los principales hallazgos del estudio es la relevancia del bienestar comunitario. La investigación encontró que aspectos como la confianza entre vecinos, la solidaridad, la organización comunitaria y las redes de apoyo tienen una mayor influencia en la percepción del bienestar que la satisfacción personal.
De acuerdo con los investigadores, las personas consideran más importante vivir en una comunidad donde exista colaboración y confianza para resolver problemas cotidianos que diversos indicadores individuales empleados habitualmente para evaluar la calidad de vida.
También se identificó que el bienestar subjetivo ocupa el tercer lugar dentro de la jerarquía de factores. En este ámbito, las personas hablaron con mayor frecuencia de la felicidad cotidiana que de la satisfacción general con su vida, lo que sugiere que las emociones diarias tienen mayor peso que las evaluaciones racionales sobre su trayectoria personal.
Los especialistas señalaron además que los resultados cuestionan la forma en que actualmente se construyen diversos indicadores internacionales de bienestar, ya que éstos suelen otorgar el mismo peso a variables como ingreso, salud o satisfacción con la vida.
En el caso de México, sostienen, las prioridades cambian debido al contexto de desigualdad y vulnerabilidad, donde las necesidades materiales y las relaciones comunitarias adquieren un papel central.