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La Inteligencia Artificial tiene bondades, pero no sustituye a los humanos: Víctor Astudillo
El reto es equilibrar la innovación tecnológica con valores humanos fundamentales, asegurando que potencie a las personas, sin reemplazar su humanidad, expone
Foto: Especial
La Inteligencia Artificial (IA) transformará profundamente la vida de las generaciones futuras, afectando sus relaciones sociales, valores y habilidades. Aunque ofrece oportunidades emocionantes, también presenta desafíos éticos y sociales que no pueden ignorarse, plantea, Víctor Astudillo.
El autor del libro “Inteligencia Artificial explicada a mi abuelita”, editado por Tendencias y que ha comenzado a circular en librerías del país, expone que el reto es equilibrar la innovación tecnológica con valores humanos fundamentales, asegurando que potencie a las personas, sin reemplazar su humanidad.
En entrevista explica que uno de los problemas que hoy se enfrentan con el uso de la IA es que los humanos no nos hemos terminado de poner de acuerdo en cuál es el marco ético que debemos usar.
¿Por qué debemos saber qué es la inteligencia artificial?
Es una tecnología que llegó para quedarse.
Básicamente lo que hace la IA en las empresas y las industrias es hacer todo más rápido, eficiente y barato. Si eso ocurre, las empresas no van a querer salir de ella y se va a quedar en el mundo para siempre.
¿Qué va a pasar con la gente que no quiere saber nada de ella?
Va a tener muchos obstáculos porque tal vez esa persona no sabe que la IA ya está tomando decisiones por ella sin saberlo.
Está influenciando los videos que ve, la música que escucha. Puede influir incluso en opiniones políticas que uno pueda tener o la afinidad con ciertos candidatos.
Tal vez en nuestros países de Latinoamérica esto no está tan permeado como en otros países del primer mundo, donde sí están usando la IA para campañas políticas para influir en la forma en que las personas están recibiendo este contenido.
Es una ola y es mejor montarla y no dejar que la ola te cubra.
También hay que saber que hay personas que están usando la IA para el mal. Es algo triste, pero sabemos que ocurre.
Hay que saber eso para no caer en robos, fraudes, estafas e información engañosa.
Debemos poder diferenciar un vídeo real de un vídeo hecho con IA.
Quien no entienda esta tecnología será analfabeta digital en el futuro.
En el libro inicia explicando que la IA funciona con datos. ¿Por qué son importantes los datos?
Son vitales porque la IA no puede funcionar si no es con datos.
La IA funciona con algo que se llama algoritmos. El algoritmo es una serie de instrucciones.
La inteligencia artificial, sea cual sea, sigue algoritmos y los algoritmos son alimentados por datos.
¿Cuáles son los principales desafíos que plantea el uso de inteligencia artificial?
Los desafíos son muchos y tenemos que ser conscientes de ello.
Lo primero es el tema de la privacidad. Tienes que ser consciente de lo que compartes. Tú eres el único que decides hasta dónde compartes y hasta dónde ya es un límite que no estás dispuesto a compartir.
Las empresas que ofrecen alguna aplicación en tu celular toman tus datos cuando les das autorización o los que resultan de la interacción con la aplicación y los venden a terceros.
Ahora pensemos en un tema aún más preocupante, es el tema de que, si dependemos mucho de la IA, es decir, le delegamos absolutamente todo, podemos perder la capacidad de ser creativos y de pensar por nosotros mismos.
Usémosla siempre como complemento y no como sustituto de nosotros.
Enfatizas el tema de la ética…
La ética no se resume solamente a decir, hay que usar la IA para el bien y no para el mal.
Eso es apenas el paso más sencillo, esto es mucho más profundo. Te doy un ejemplo. En Estados Unidos una empresa comenzó a usar inteligencia artificial para escoger a sus empleados.
La IA incluso les hacía la entrevista y la IA al final tomaba la decisión de quién iba a ser contratado o no por la empresa.
Lo que pasó fue que se dieron cuenta que la IA empezó a contratar muchos hombres blancos y a las personas que tenían piel de color no las contrataba.
La IA no es ni buena ni mala, sencillamente hace caso a los datos que le das y si los datos tienen sesgos pues sus resultados también van a tener sesgos.
Entonces, desde la consecución de datos, el diseño de la plataforma y el entrenamiento debe existir siempre la ética, porque si no pasa esto, creas un robot que se vuelve racista o incluso sexista. Y puede ser sin mala intención, pero puede pasar si no se tiene una buena supervisión.
¿Es posible encontrar un equilibrio entre el uso de la inteligencia artificial y el control humano sobre ella?
Por supuesto que podemos encontrar un equilibrio. Sencillamente, si el corazón de los humanos está de forma correcta, le ponemos límites a la IA, que nos ayude como un complemento, que no tome decisiones importantes de vida por nosotros y que todos sepamos sobre ética en la IA. Ahí está el equilibrio.
El problema es que los humanos no nos hemos terminado de poner de acuerdo en cuál es el marco ético que debemos usar.
Por ejemplo, hay unos que defienden la vida desde la concepción, hay otros que no, y eso se presenta en debates políticos. Cuando un ingeniero vaya a desarrollar una aplicación relacionada con este tema, pues puede tener cualquier marco de creencias y unos lo van a apoyar y otros lo van a atacar.
Lo que hay que tener es una regulación fuerte donde se penaliza al que no cumple con las reglas de la IA y también incluir dentro de nuestra rama judicial penalizaciones, incluso cárcel para que usen mal la IA.
¿Qué es lo que puede hacer y qué es lo que no puede hacer la IA?
Hay muchos mitos alrededor de esto. Hay personas que creen que la IA piensa y razona, y esto no es así.
La IA es un modelo matemático y estadístico avanzado que simula pensar y razona y lo hace muy bien.
A veces nos descuidamos y pensamos que estamos hablando con un ser humano muy inteligente, pero no es así. Detrás de eso hay estadística y probabilidad.
Saber esto es muy importante porque entonces ya vamos a entender que la IA no puede tomar decisiones importantes de nuestra vida y no le vamos a creer a ciegas.
Lo que la IA no puede ser es ser verdaderamente creativa.
Si tú le pides que cree un texto, una imagen o un video, va a tomar retazos de otras cosas que son parecidas para crear una combinación diferente.
La creatividad verdadera viene del ser humano, la que tiene inspiración, la que nace de la experiencia, la que viene inspirada incluso desde el alma.
¿Debo cuestionar a la inteligencia artificial?
Sí, por supuesto. Debemos tener una actitud crítica frente a todas las respuestas que me da, porque sabemos que la IA se equivoca.
¿Si viéramos esta irrupción de la inteligencia artificial como si fuera una película, quién es o quiénes son los protagonistas?
Creo que este asunto es muy opinable. Yo creo que hay unos protagonistas que son las empresas que están impulsando todos estos modelos, los más avanzados. ¿Quienes son estas empresas? OpenAI, Microsoft, Google, Anthropic, la empresa fundada por Elon Musk y algunas otras que están, pues son las que llevan el mando de qué productos están saliendo, qué productos estamos consumiendo y hacia dónde van.
Yo creo que estos son los grandes protagonistas, pero también podemos pensar que nosotros los usuarios, los consumidores de esto, podemos ser protagonistas.
¿Qué opinión tiene de los marcos legales que tenemos para la Inteligencia Artificial?
Yo creo que estamos muy atrasados todavía y no por falta de voluntad, sino porque esta tecnología va muy rápido.
Tú sabes lo difícil que es hacer leyes, sobre todo en nuestros países latinoamericanos, que hay mucha burocracia y se mueven también muchos poderes internos y ocultos que no están a la luz pública y es complicado. Todo esto entorpece las regulaciones que tienen que salir para el uso de IA.
Eso no significa que no hayamos hecho nada. Los marcos regulatorios más avanzados se encuentran actualmente en la Unión Europea y en el estado de California. Ambos van avanzados, pero significativamente detrás de lo que ya la tecnología está siendo capaz de hacer.
Así que vamos detrás, yo soy optimista al pensar que en algún momento ya vamos a tener una regulación terminada y los países latinoamericanos tenemos que tomar una decisión desde el gobierno sobre si nos vamos a adherir a una de las regulaciones existentes, ya sea tomar la de Europa o la de Estados Unidos y copiarla y adaptarla a nuestro país o vamos a sacar una nueva ya cada país es independiente de decidir lo que va a ser dentro de su territorio, pero debe existir y en este momento la que existe todavía está muy cruda.
Esto permite que quienes utilizan la IA con fines ilícitos actúen con impunidad, porque todavía no hay una regulación robusta, así que tenemos que trabajar todos como sociedad en ello.