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Arte e Ideas

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¿México debería pensar en el voto electrónico?

La tardanza en el conteo manual de votos pone en la mesa el hecho de poder utilizar la tecnología, sin embargo, “Lo más importante es asegurar la transparencia y confianza entre los votantes”, asegura el doctor Raúl Rojas, autor del libro “Matemáticas electorales sin fórmulas”.

Foto EE: Especial

El 6 de julio de 1988, durante las elecciones presidenciales en México, se produjo un controversial y significativo evento conocido como “la caída del sistema”. El sistema de conteo de la entonces Comisión Federal Electoral (CFE) sufrió una interrupción. Los primeros resultados mostraban al candidato Cuauhtémoc Cárdenas, con una ventaja considerable sobre el candidato Carlos Salinas de Gortari; sin embargo, tras la reanudación del conteo, Salinas fue declarado ganador de las elecciones. 

Como consecuencia de este controversial episodio, se impulsaron importantes reformas y se creó el Instituto Federal Electoral (IFE), organismo encargado de organizar las elecciones y asegurar su transparencia e imparcialidad. El ahora INE ha instaurado mecanismos diseñados para prevenir irregularidades y garantizar que todos los votos sean contados de manera justa y precisa. 

Aunque en el mundo existe una tendencia más o menos generalizada hacia la implementación del voto electrónico en sus diversas modalidades, ya sea a través de internet, o bien, mediante urnas electrónicas, en México el sistema de voto sigue siendo esencialmente análogo, a través de una boleta. 

El tema de poder “digitalizar las elecciones” vuelve a la mesa luego de que el Instituto Nacional Electoral (INE) retrasó la difusión del conteo rápido. Fue hasta las 23:51 horas de este 2 de junio de 2024 que la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, anunció que Claudia Sheinbaum aventajaba en la captación de votos. 

Al mismo tiempo, el retraso del INE generó tensión en el resto de los estados, donde los resultados tampoco estaban confirmados, a la espera de que el Instituto revelara los números a nivel federal. En la Ciudad de México, incluso, crecieron los rumores sobre un ciberataque al PREP del órgano local electoral, por lo que el consejero Mauricio Huesca tuvo que salir y decir que: “como todos los procesos electorales, hay ataques cibernéticos y justamente estamos recibiendo una serie de ataques en la página institucional, en la cual la tuvimos que dar de baja para poder restablecer los valores y llevar a cabo el análisis de dónde viene ese ataque", también dejó claro que los resultados no se habían visto afectados y eran fidedignos. 

De acuerdo con datos del mismo órgano electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE), el sistema se consolidó a través de la implementación de un conjunto extenso de herramientas, como un padrón electoral confiable, la credencial de elector con fotografía, la elaboración de materiales electorales con mecanismos de seguridad, entre ellos boletas electorales, actas de la jornada electoral, actas de escrutinio y cómputo, la tinta indeleble, las máquinas marcadoras de credenciales de ciudadanos que votan y las listas nominales de electores por secciones. 

También con la ciudadanización de los órganos encargados de la recepción y cómputo de los votos integrados en una mesa directiva de casilla conformada por funcionarios electos por sorteo para dicho fin, brindándoles la capacitación correspondiente, la representación partidista en las casillas, la observancia electoral, así como con autoridades independientes y especializadas establecidas constitucionalmente, con todo ello se busca garantizar que las elecciones sean transparentes y a la vez rápidas. 

Antecedentes 

En México desde hace tiempo existen diversas pruebas piloto, aunque a la fecha todavía no se haya contemplado expresamente en la legislación electoral nacional el uso vinculante de dispositivos de votación electrónica (salvo en el caso del voto de los mexicanos en el extranjero), y es que se ha diseñado todo un entramado de recepción del voto que se decanta por la boleta electoral impresa. 

No obstante lo anterior, los órganos jurisdiccionales del país ya han validado el empleo de las urnas electrónicas para la recepción del sufragio, pues han sostenido en diversas resoluciones que esta modalidad de votación es legal, ya que no vulnera los principios rectores de la función electoral, ni las características del voto. 

Desde hace ya varios años se han hecho algunas pruebas piloto, por ejemplo en los casos de Coahuila, Jalisco, e Hidalgo, donde la emisión del voto bajo esta modalidad fue vinculante, es decir, contó y se agregó a las preferencias hacia partidos y candidatos. Los resultados de estos ejercicios fueron realmente exitosos, pues se pudo emitir el sufragio con rapidez y sencillez, a pesar de que el grueso de la ciudadanía no está familiarizada con la emisión del voto mediante urna electrónica. 

Sin embargo, todavía existen fallas importantes, en estas elecciones por ejemplo, se reportó la caída del portal del INE para el voto de mexicanos en el extranjero. Usuarios en diversas partes del mundo indicaron que al intentar ingresar al portal oficial de http://votoextranjero.mx/web/vmre/inicio, les fue imposible ejercer su derecho al voto. Bajo este contexto, el gran reto es la implementación gradual y paulatina del voto electrónico, tal vez primero mediante el uso de urnas electrónicas y posteriormente vía internet. 

Confianza ciudadana 

De acuerdo con el doctor Raúl Rojas, físico, matemático, ecónomo y autor del libro Matemáticas electorales sin fórmulas, en todo el mundo la democracia es un fenómeno muy reciente, tiene menos de 100 años y en el caso del sufragio universal, en México apenas unos 60 años. Es por eso que las formas electorales siguen cambiando y buscando mejores fórmulas. 

En el caso de la forma de votar, asegura que aunque la forma más sencilla de contar los votos sería hacerlo con maquinas en lugar de que llenáramos una boleta de papel, en México eso puede prestarse a muchas suspicacias, de hecho con la tradición de elecciones marcadas por eventos desafortunados, “hacerlo con una pantalla de computadora se podría prestar a que la gente piense que les están cambiando el voto y que no se está contabilizando de forma correcta”. 

Aunque una máquina de votos ciertamente generaría ahorros, incluso puede ser a través de una tableta, “lo más importante es la confianza de los votantes y eso no hay que ponerlo en peligro”. Hoy también en otros países se utiliza el voto por internet, México tiene alguna experiencia con el voto extranjero, pero esas opciones hay que seguirlas investigando. 

Recalcó que tendría que ser paulatino, que se entienda muy bien lo que se quiere hacer, que se hagan pruebas piloto, en algunos distritos, antes de pensar en generalizar, “eso tomará años, pero lo más importante es asegurar la transparencia y confianza entre los votantes, no hay que arriesgar el voto por cuestiones tecnológicas”, concluye Rojas. 

VAP

Matemáticas electorales sin fórmulas

  • Autor: Raúl Rojas
  • Editorial: Vividus
  • Año: 2024
  • 104 páginas
  • Disponible en Amazon
  • Precio: $169

La democracia electoral en el mundo digital: el voto electrónico

  • Autor: Adolfo Arreola García
  • Editorial: Tirant lo Blanch / Universidad Anáhuac
  • Año: 2018
  • 162 páginas
  • Disponible en Tirant México
  • Precio: $229

nelly.toche@eleconomista.mx

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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