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Política

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Hay una coyuntura económica global favorable a México, pero el mundo no espera: Jorge Mario Martínez-Piva

El oficial a cargo de la sede subregional de la CEPAL en México, expone que, si el país diseña e implementa una política de desarrollo productivo incluyente, sostenible, e innovadora, podrá aprovechar su posición en el epicentro de una región de gran dinamismo económico mundial.

Foto: Cuartoscuro

El contexto económico internacional actual ofrece grandes oportunidades a México para generar condiciones de desarrollo económico, lo cual se podrá lograr si diseña e implementa una política de desarrollo productivo incluyente, sostenible, innovadora y consensada, que le permita orientar los esfuerzos de todos los sectores para dinamizar la actividad económica y superar rezagos significativos en materia social, productiva y ambiental, planteó el oficial a cargo de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) en México, Jorge Mario Martínez-Piva.

En entrevista, el funcionario del organismo de las Naciones Unidas, explicó que el Estado debe jugar un papel central en el diseño, implementación y evaluación de la política de desarrollo productivo, con una visión prospectiva de largo plazo, aunque también enfatizó la importancia de la intervención del sector privado, la academia y la sociedad civil.

Luego de participar en la presentación del documento “Temas clave para diseñar e implementar una política de desarrollo productivo sostenible en México”, realizada por el organismo internacional y la fundación Friedrich Ebert Stiftung, llamó la atención en que “el mundo no espera” y además, “no sabemos cuánto va a durar” esa coyuntura favorable para el país.

“Es un momento de transformación en el que vislumbramos que hay cambios; bloques económicos; una competencia férrea por el liderazgo tecnológico y que eso está llevando a algunos países, como Estados Unidos, a trasladar a sus empresas más cerca de los mercados” o incluso dentro de su territorio.

En ese sentido, destacó que el epicentro es América del Norte y México es parte de esa región.

El documento presenta las conclusiones de una serie de diálogos organizados por la CEPAL y la Fundación Friedrich Ebert Stiftung, durante 2023 con representantes de los sectores público, empresarial, sindical, académico, instituciones internacionales y organizaciones de la sociedad civil que se presentó con el objetivo de motivar una discusión más amplia en el país.

Identifica 10 principios rectores del desarrollo, así como un conjunto de instrumentos de implementación con enfoque territorial y basados en procesos colaborativos como las iniciativas clúster y cadenas de valor.

De los principios rectores destacan ―además del papel central del Estado― la coordinación público-privada, interinstitucional y entre los diferentes órdenes de gobierno; la existencia de un sector privado comprometido con el desarrollo, en alianza con el Estado y otros actores del desarrollo productivo y el establecimiento de uno o varios Consejos para el Desarrollo Productivo Sostenible, para materializar la colaboración entre el sector público y privado de manera institucionalizada y funcionaría como mecanismo de coordinación, seguimiento y evaluación de la implementación de la política de desarrollo.

Además, la priorización de los sectores estratégicos; concebir un proceso interactivo y colaborativo de prueba y error; promover un desarrollo regional armónico, equilibrado y sostenible y considerar a la innovación y la sostenibilidad como elementos transversales de las políticas de desarrollo productivo.

Martínez-Piva destacó el rol que deberá tener el Estado, al señalar que México deberá decidir cuáles son sus prioridades. “Entonces no es cualquier industria la que tiene que ven ir a invertir en México”, mencionó.

Para el oficial, la buena noticia es que México tiene las condiciones para diseñar la política de desarrollo productivo que necesita, pues tiene un Estado capaz y un sector privado potente. Además, “tiene un contexto internacional que lo invita a hacer una política productiva que le permita sacar provecho del contexto internacional”.

En ese sentido, reiteró que el Estado no puede hacer todo, pero sí tiene la capacidad de convocar a todos.

Incluso consideró que México, por su tamaño, posición geográfica y su liderazgo histórico, tiene capacidad de establecer un liderazgo internacional para mover las agendas hacia los sectores y la direccionalidad que quiera, por ejemplo, en materia ambiental, migración y empleo a escala global.

Al preguntarle si hay riesgos al plantear que el Estado debe tener un papel relevante en la  búsqueda de prosperidad, recordó que el qué tanto debe ser el Estado y qué tanto debe ser el mercado es un equilibrio que no existe de manera perfecta en ninguna parte.

Además, eso lo tiene que decidir cada país. “Yo creo que la magia aquí está en el equilibrio Estado-sector privado y esa magia es la gobernanza”.

Para el oficial de la CEPAL, el argumento es simple: “el sector privado necesita un Estado que sea capaz de decir por dónde vamos, en qué sectores queremos invertir y con qué reglas”.

Y recalcó: “Para la política productiva se ocupa un Estado que sea capaz de convocar; capaz de unir voluntades y atraer inversión pública y privada a los sectores prioritarios según la política pública, que es donde se definen los intereses del Estado, los intereses del desarrollo”.

Dicho de otra forma, el Estado tiene que definir qué tipo de desarrollo es el que se quiere y de ahí emitir señales claras para la implementación.

Por otra parte, aseguró que contar con una política de desarrollo como la antes planteada, constituye una oportunidad para resolver problemas como la forma en que México va a asegurar la disposición de agua, electricidad y gas para el desarrollo económico de la nación, generando círculos virtuosos de inversión.

Son un conjunto de políticas que tienen el objetivo de cambiar la estructura económica en la búsqueda de un objetivo público que puede ser variado, dependiendo en qué se quiere incidir, insistió.

Recalcó que las transformaciones de la matriz productiva de un país no se dan solas y parte de la necesidad de producir una política pública de esta naturaleza es decidir qué se quiere producir y cómo se va a producir. 

Asimismo, mencionó que la transformación hacia el progreso material es importante, pero igualmente lo es contribuir a la equidad social, con mejores empleos y servicios públicos. “También es muy importante la política productiva para financiar al Estado de bienestar que queremos. Un sector productivo, potente, moderno, próspero, nos puede ayudar a financiar un Estado de bienestar”, abundó.

diego.badillo@eleconomista.mx

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Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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