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Política

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Cuando mujeres narran, de viva voz, a qué se enfrentan

En 28 de las 32 entidades federativas, la cantidad de mujeres superaba en el 2018 a la de los hombres.

Preguntas formuladas a cada una de las entrevistadas:

1 ¿Qué han logrado las mujeres?

2 ¿Qué hace falta para impulsar la participación de las mujeres?

3 ¿Cuáles son los problemas que han enfrentado las mujeres?

4 ¿Qué pueden aportar las mujeres?

5 ¿Qué le toca al gobierno, a las empresas y a la sociedad civil por hacer?

La discriminación la enfrentan en su vida diaria

Belén Sanz, representante de ONU mujeres

Consideramos que México ha tenido grandes avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres en la vida formal; es decir, en las leyes y en las políticas públicas desde la Constitución Mexicana hasta varias leyes y normas que han sido reflejo.

Vemos con preocupación varias cifras que tristemente nos reflejan un nivel de desigualdad todavía muy amplio en la sociedad mexicana. En términos de participación en el mercado laboral, México es uno de los países con mayor número de desigualdad en la economía comparado con otros países de la OCDE y también tiene altísimos índices de violencia contra niñas y mujeres que reflejan esta profunda discriminación.

La discriminación se refleja en varias situaciones que enfrentan las mujeres en su vida diaria. Un ejemplo de ello es justamente el acoso sexual en los espacios públicos, ya que muchas niñas y mujeres tienen miedo de salir a las calles o cuando se mueven por el transporte público corren el riesgo de ser acosadas por los hombres.

Otro de los problemas que enfrentan las mujeres es en los trabajos, porque un alto índice de mujeres han sido víctimas de acoso sexual y laboral por el simple hecho de ser mujeres. También enfrentan dificultades para tener el mismo reconocimiento que los hombres en la economía. Las mujeres en México ganan 16.5% menos que los hombres por trabajos similares.

Definitivamente es mucho lo que las mujeres pueden aportar y que ya aportan, el problema es que no está reconocido como tal. Las mujeres son las principales responsables en México de las tareas de cuidado que no son remunerados; si estimamos, la aportación económica al desarrollo de México corresponde a 25% del PIB (Producto Interno Bruto). Además, se ha evidenciado que si las mujeres participaran plenamente en el empleo, el PIB podría incrementarse hasta en 35 por ciento.

Es muy importante que pongamos en marcha políticas públicas para garantizar que las brechas, desafíos y limitaciones que enfrentan las mujeres mexicanas puedan erradicarse y con ello participar plenamente en el desarrollo de la sociedad.

Lo que tenemos que hacer es sensibilizar y concientizar

Dania Ravel, consejera del instituto nacional electoral

Se ha incrementado la presencia de mujeres en el interior del Instituto Nacional Electoral. Actualmente, tenemos el Consejo General con una mayor integración de mujeres; como consejeras electorales, somos cuatro frente a siete consejeros. Entonces creo que el hecho de que se incremente el número de mujeres en el Consejo va a favorecer para que sigamos trabajando en temas de igualdad y para que siga existiendo esta intención a favor de los derechos humanos de las mujeres y de su plena participación política.

Lo que hace falta es incrementar la presencia de mujeres en cargos de dirección, por ejemplo en la integración de la Junta General Ejecutiva, porque actualmente sólo se tiene a una mujer y la Junta General se integra por el presidente del Consejo General, el secretario ejecutivo y la integran también nueve direcciones de unidades del Instituto.

Falta un tema de sensibilización y capacitación en todo el gremio, y en la sociedad en general, con relación a los temas de la defensa y protección de los derechos de las niñas y mujeres. A estos temas no se les da el aprecio ni la importancia que requiere. A veces podríamos llegar a hablar incluso de cierto menosprecio.

Desde que yo llegué como consejera electoral, me he dado cuenta que  aunque algunas compañeras tengamos distintos objetivos, pensamientos y criterios, siempre coincidimos en echar para adelante los temas que tienen que ver con inclusión, ya sea inclusión de las mujeres o de grupos en situación de vulnerabilidad.

Lo primero que tenemos que hacer es sensibilizar y concientizar a la gente de esta problemática, que es un tema transversal. También deben de encontrarse estos temas de género, de paridad, de inclusión y la no discriminación, y con esto también cerrar la brecha de desigualdad estructural que todavía existe en México.

Nos faltan sanciones más severas para delitos de violencia

Mónica Fernández Balboa, presidenta de la mesa directiva del senado

¿Qué hemos logrado en los últimos 30 años? Pues muchísimo. Hemos logrado reformas muy importantes en diferentes materias, en diferentes ámbitos, para lograr la igualdad de derechos de la mujer.

Hemos logrado reformas, desde las leyes electorales, con las que empezamos buscando un espacio reglamentario, primero era un porcentaje mínimo, después 30%, hasta 50% que tenemos hoy.

Hemos logrado reformas importantes en cuanto a los derechos políticos electorales de las mujeres. Hemos logrado la Ley General de No Violencia, para una vida libre de violencia; hemos logrado tipificación de delitos como el feminicidio.

Hemos logrado que las mujeres tengan las mismas oportunidades de educación, que las mujeres tengan las mismas oportunidades de trabajo; hemos logrado ser escuchadas.

Nos faltan, ahorita, por ejemplo, sanciones más severas para todos los delitos de violencia contra la mujer, las niñas, adolescentes, los niños, los grupos más vulnerables.

Nos faltan reformas al sistema judicial, nos falta poder hacer todas las reformas a las leyes generales, leyes secundarias para armonizar con la reforma constitucional que hicimos en materia de paridad.

Nos falta mucha atención para nuestras niñas, para nuestros niños y nos falta que nuestro sistema de justicia sea más eficiente y acabar de una vez con la impunidad.

Yo creo que uno de los más importantes, a mi parecer, fue la creación de la Ley para una Vida Libre de Violencia.

Tu servidora fue diputada en la LX Legislatura y nos costó mucho trabajo. Incluso se aprueban en comisiones todos estos temas y no publicaban en el Diario Oficial estas reformas y esta ley.

Se tuvieron que hacer acciones todavía un poco más intensas para obligar a que publicaran esto y que fuera delito la agresión y la tipificación de la violencia psicológica, económica, física, de todo tipo, contra la mujer.

Ese fue uno de los mayores logros, yo creo que hemos tenido, porque a partir de ahí se ha venido, se ha desencadenado una serie de acciones afirmativas para ir en contra de la discriminación y de la violencia que sufren las mujeres.

Los principales problemas: es un poco la inercia de siempre. En todo este camino hemos encontrado las resistencias propias, unas de una cultura machista, de una cultura misógina.

(Debemos) seguir ahora con los grandes temas nacionales, con esta política.

Hoy está en el debate nacional el tema de los derechos de las mujeres.

Y creemos que esto es un parteaguas en la historia de nuestro país, los próximos movimientos y las próximas acciones de los próximos días también son determinantes en toda una cultura de un país que generalmente ha tenido a mujeres sumisas y calladas.

Y yo creo que esta oportunidad, este gran momento que estamos viviendo de poner en la palestra el gran debate sobre la igualdad de derechos, sobre la no violencia contra las mujeres.

Hace unos días tuve una reunión con las mujeres empresarias de México, con la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias y ahí comentábamos varias cosas, que, efectivamente, a las legisladoras nos toca una parte importante del trabajo, al gobierno le toca otra parte importante del trabajo, pero también a las empresarias, también a la sociedad civil le toca una parte importante. (Con información de Rolando Ramos)

Nosotras hemos cambiado la mentalidad, porque es un ambiente pesado y de riesgo

Agente ministerial en Puebla (Prefirió omitir sus datos)

Llevo ocho años en la corporación y he visto que a través de este tiempo ha habido convocatorias para ingreso de personal y la integración femenina se ha visto más fuerte, porque ya vemos más mujeres en trabajo de campo y no sólo como personal administrativo.

Dentro de mi institución la equidad de género se ha visto mucho, tanto el respeto a las mujeres como la oportunidad de ascenso, porque las convocatorias no están cerradas exclusivamente a hombres.

Cuando yo entré, había más personal masculino laborando y éramos pocas mujeres. Nosotras hemos cambiado la mentalidad, porque es un ambiente pesado y de riesgo en el sentido del combate a la delincuencia.

No podemos estar en la misma condición de fuerza porque la condición natural de las mujeres y los hombres no nos los permite, pero nosotras somos competitivas, luchonas y capaces de desarrollar este trabajo, a pesar de que requiere un esfuerzo físico cuando son detenciones. También hacemos bien el trabajo de inteligencia y de vigilancia a discreción porque me he dado cuenta que a veces la sociedad no sospecha que podamos ser policías.

Principalmente la educación desde casa. La educación viene desde el núcleo familiar.

Hemos logrado tener un mayor sueldo. Llevaba años que se estaba proponiendo

Mujer dedicada a labores de limpieza en Cámara de Diputados (Prefirió omitir sus datos)

Llevo nueve años, mi cargo es de limpieza, he estado en varios edificios de la Cámara de Diputados. Somos más mujeres, porque la labor es de oficinas y a los hombres se les asignan trabajos de carga. Hemos logrado tener un mayor sueldo. Llevaba años que se estaba proponiendo; hace cuatro años nos decían que seríamos contratados directamente por la Cámara de Diputados, pero con el tiempo perdíamos la esperanza.

El ambiente laboral es diferente en cada edificio, en donde yo estoy no me hace falta algo, en lo personal he corrido con suerte, y las personas con las que he trabajado me he llevado muy bien y con respeto.

Muchas de mis compañeras aspiran a llegar a una oficina, a un puesto administrativo. Tengo una compañera que siempre se ha dedicado a la imprenta y le gustaría llegar a algo relacionado, aquí en la Cámara.

Es cuestión de valores personales, no es tanto el gobierno, sino de nosotros como sociedad incluir una educación de respeto desde la casa para poder aplicarlo en todos los lugares en los que estemos.

Preguntas formuladas a cada una de las entrevistadas:

1 ¿Qué han logrado las mujeres?

2 ¿Qué hace falta para impulsar la participación de las mujeres?

3 ¿Cuáles son los problemas que han enfrentado las mujeres?

4 ¿Qué pueden aportar las mujeres?

5 ¿Qué le toca al gobierno, a las empresas y a la sociedad civil por hacer?

No se puede decir que estamos mejorando

María de la Luz Estrada, coordinadora del observatorio ciudadano nacional del feminicidio.

En términos generales, con los datos que tenemos y en todos los rubros sobre las políticas de igualdad para ir cerrando las brechas, creo que todavía hay más desafíos sin dejar de reconocer que hemos avanzado en derechos políticos como en el tema de la paridad (de género).

¿Qué hace falta para lograr el respeto a los derechos humanos de las mujeres?

En el tema de violencia sería falso decir que hemos avanzado, porque las cifras son espeluznantes, no se puede decir que estamos mejorando en atención, prevención y sanción si lo que estamos viendo es un incremento de la violencia contra las mujeres.

En la participación política, por ejemplo, muchas mujeres que han estado luchando desde lo estatal para ejercer puestos de decisión han sido asesinadas.

Las mujeres sostenemos la economía de este país, estamos en los espacios públicos y privados, entonces, es complejo decir qué es lo que aportamos. Las mujeres aportamos en todos los espacios. Tan sólo en el trabajo hay ocasiones en que los salarios son muy bajos y vemos que las mujeres hacen esfuerzos para que puedan sacar adelante a sus familias.

Hemos avanzado en cuanto a los marcos legales, porque tenemos la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que marcó una concepción amplia de la violencia contra niñas y mujeres, pero somos un país que no implementa las políticas públicas y que tenemos modelos de prevención caducos, que no corresponden a las violencias diversificadas.

No es posible que tengamos estas medidas de protección para las mujeres (que son insuficientes) si vemos los niveles altísimos de agresiones.

La desigualdad en cargos de dirección sigue pendiente

Gabriela Villafuerte, magistrada presidenta de una de las salas regionales del tribunal electoral del poder judicial de la federación.

Al interior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), las mujeres hemos avanzado en el área de juzgamiento, porque sin duda hay más juezas, pero todavía la brecha de desigualdad en cuanto a los cargos en general, en especial los de dirección, todavía es un espacio pendiente.

Por supuesto que hay números positivos en cuanto a los espacios de mujeres y hombres; si se ve un número aislado de mujeres y hombres tal vez las cuentas sean buenas.

Pero cuando vemos lo que tiene que ver con los cargos superiores o cargos de dirección o cargos de jueces y magistrados, ahí el porcentaje no llega ni siquiera a 30% de participación de mujeres (en dichos puestos).

El problema en cualquier espacio (laboral) ya sea del Ejecutivo, Legislativo y Judicial es que los espacios que estamos teniendo (las) mujeres son con un acompañamiento, desafortunadamente, de (episodios de) violencia.

Lo que tenemos que hacer como mujeres es tener empatía y sororidad (afecto entre mujeres), darnos cuenta que el problema de una es la problemática de todas, porque todas en distintas áreas y bajo distintos escenarios tenemos una realidad que es que como mujeres se nos discrimina.

El discurso contra la violencia de género está, porque sí existe, pero todavía estamos muy por debajo de una realidad que revierta este escenario.

Desafortunadamente nosotros analizamos la comunicación política y todavía se cuestiona muchísimo si las mujeres en la política aguantamos la crítica y si tenemos tolerancia a la crítica dura.

Pero es muy diferente cuando alguien cuestiona las competencias, a que critiquen su forma de ser o de conducirse como mujer.

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