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Política

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A 16 años del derrame de Deepwater Horizon, ¿qué tanto se ha recuperado la vida marina del Golfo de México?

Un estudio publicado en la revista PNAS revela que las poblaciones de peces, crustáceos y cefalópodos de aguas profundas registraron caídas de hasta 85%; los científicos advierten que el ecosistema no ha mostrado una recuperación sostenida.

Foto: Archivo

A más de 16 años del derrame petrolero de Deepwater Horizon, considerado uno de los mayores desastres ambientales de la historia, las consecuencias sobre la vida marina del Golfo de México continúan bajo investigación. Un nuevo estudio científico encontró que las poblaciones de diversos organismos que habitan en aguas profundas se desplomaron y permanecieron en niveles bajos durante más de una década.

La investigación, publicada el 19 de octubre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), documentó disminuciones de entre 60% y 85% en la abundancia de determinados grupos de peces e invertebrados, sin evidencia de una recuperación sostenida hasta 2023, último año incluido en el análisis.

Los científicos consideran que la contaminación derivada del derrame de petróleo ocurrido en abril de 2010 es la explicación más probable del deterioro. Sin embargo, aclaran que no es posible establecer una relación causal definitiva, debido principalmente a la falta de información sobre las condiciones del ecosistema antes del accidente.

Los resultados plantean nuevas interrogantes sobre la capacidad de recuperación de los océanos y los efectos prolongados que puede tener un desastre petrolero en organismos fundamentales para las cadenas alimentarias.

¿Qué tanto se ha recuperado la vida marina del Golfo de México?

La respuesta de los investigadores es preocupante. Aunque algunos organismos mostraron ligeros aumentos en los últimos años de seguimiento, las poblaciones estudiadas permanecieron muy por debajo de los niveles registrados en 2011.

El equipo científico, encabezado por Tracey T. Sutton, de la Nova Southeastern University, analizó la abundancia de animales que viven en la columna de agua, principalmente entre la superficie y los 1,500 metros de profundidad.

Al comparar los registros de 2011 con los obtenidos entre 2015 y 2023, los especialistas identificaron reducciones importantes en distintos grupos de organismos.

Entre los principales hallazgos destacan:

  • Peces en conjunto: disminución de 63.5%.
  • Crustáceos de mayor tamaño: caída de 62%.
  • Cefalópodos, como calamares y pulpos: reducción de 59.7%.
  • Krill: disminución de 72.8%.
  • Peces linterna: caída de 62.9%.
  • En algunos de los grupos analizados, las reducciones alcanzaron hasta 85%, de acuerdo con la investigación.

    Estos porcentajes corresponden a cambios en la abundancia de organismos y no significan que haya desaparecido esa proporción de especies del Golfo de México.

    Para obtener los resultados, los investigadores analizaron más de 2,000 muestras recolectadas mediante redes especializadas, además de utilizar sistemas acústicos y estudios genéticos.

    El monitoreo comenzó en 2011, un año después del accidente, y continuó con campañas realizadas entre 2015 y 2018, así como entre 2021 y 2023.

    Los datos mostraron que el deterioro ocurrió en aproximadamente tres años y medio y que las poblaciones permanecieron en niveles reducidos durante los años posteriores. 

    Deepwater Horizon, el desastre petrolero que marcó al Golfo de México

    El 20 de abril de 2010, una explosión en la plataforma Deepwater Horizon, que realizaba trabajos de perforación para la petrolera BP frente a las costas de Luisiana, Estados Unidos, provocó la muerte de 11 trabajadores y desencadenó un derrame masivo de petróleo.

    Durante 87 días, el crudo fluyó hacia las aguas del Golfo de México hasta que las autoridades consiguieron contener la fuga.

    De acuerdo con estimaciones oficiales estadounidenses, el accidente liberó aproximadamente 134 millones de galones de petróleo, equivalentes a unos 507 millones de litros.

    El desastre afectó ecosistemas marinos, humedales, playas y diversas actividades económicas vinculadas con la pesca y el turismo.

    Aunque desde entonces se han desarrollado programas de restauración ambiental, el nuevo estudio apunta a que los efectos sobre los organismos de aguas profundas podrían ser mucho más prolongados de lo que se había documentado.

    Para determinar qué estaba ocurriendo, los científicos analizaron variables como la temperatura del agua, la disponibilidad de oxígeno y la cantidad de alimento.

    Sin embargo, no encontraron cambios en esos factores que permitieran explicar la magnitud de las disminuciones observadas.

    En contraste, el derrame petrolero y las operaciones utilizadas para controlar la contaminación aparecen como la explicación más consistente con los resultados, aunque los autores reconocen que todavía existen incertidumbres sobre los mecanismos específicos que provocaron el deterioro. 

    ¿Por qué es importante la vida marina de las profundidades?

    Aunque muchos de los organismos estudiados son pequeños y permanecen fuera de la vista humana, desempeñan funciones esenciales para el equilibrio del océano.

    Los peces linterna, el krill y otros crustáceos forman parte de la alimentación de especies de mayor tamaño, entre ellas atunes, delfines, ballenas y otros depredadores marinos.

    Su disminución puede reducir la disponibilidad de alimento y alterar las relaciones entre las distintas especies que integran el ecosistema.

    Además, muchos de estos animales realizan migraciones verticales diariamente. Durante la noche ascienden hacia aguas cercanas a la superficie para alimentarse y, al amanecer, regresan a zonas más profundas.

    Este movimiento contribuye al transporte de materia orgánica y carbono hacia el interior del océano, un proceso importante para el funcionamiento de los ecosistemas marinos y el ciclo global del carbono.

    Por ello, los investigadores advierten que una reducción persistente de estas poblaciones podría tener consecuencias que van más allá de las especies directamente afectadas.

    También existen posibles implicaciones para las cadenas alimentarias que sostienen a peces de importancia comercial. No obstante, la investigación no cuantifica pérdidas económicas ni establece un impacto directo sobre las pesquerías mexicanas.

    ¿Por qué no se ha recuperado el ecosistema?

    Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que las poblaciones no regresaron a sus niveles anteriores, incluso varios años después de que se detuvo el derrame.

    Los análisis genéticos realizados en tres especies de peces linterna identificaron una reducción de su diversidad genética, una señal que puede estar relacionada con la disminución del tamaño de las poblaciones.

    Cuando quedan menos individuos, pueden aumentar las dificultades para encontrar pareja y reproducirse. Además, la pérdida de diversidad genética puede reducir la capacidad de adaptación frente a nuevas amenazas ambientales.

    Los científicos consideran que estos procesos podrían ayudar a explicar por qué algunas poblaciones permanecen en niveles bajos durante periodos prolongados.

    El estudio también plantea que la exposición a sustancias tóxicas del petróleo y a los productos químicos utilizados durante las labores de contención pudo afectar la reproducción y supervivencia de distintos organismos.

    Sin embargo, estos mecanismos requieren investigaciones adicionales para determinar su contribución específica al deterioro observado.

    Los resultados sugieren que el ecosistema profundo del Golfo de México podría haber experimentado un cambio persistente hacia un estado de menor abundancia de organismos.

    Esto no significa que su recuperación sea imposible, sino que todavía se desconoce cuánto tiempo podría tomar y si las poblaciones conseguirán regresar a sus niveles anteriores. Un daño ambiental que sigue bajo vigilancia

    El estudio vuelve a poner sobre la mesa los riesgos ambientales asociados con las actividades petroleras en aguas profundas, especialmente en ecosistemas sobre los que todavía existe información limitada.

    La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene programas de restauración y seguimiento de los recursos naturales afectados por Deepwater Horizon, incluidos hábitats marinos profundos, peces, tortugas y mamíferos marinos.

    No obstante, los resultados de la investigación muestran que las medidas de restauración no necesariamente se traducen en una recuperación rápida de todas las poblaciones.

    Los autores subrayan la necesidad de mantener programas de monitoreo de largo plazo para conocer la evolución de estos organismos y comprender mejor las consecuencias de las perturbaciones humanas en las profundidades del océano.

    A 16 años del accidente, la principal conclusión es que detener un derrame petrolero no significa que sus posibles consecuencias ecológicas desaparezcan al mismo tiempo. En el caso de las poblaciones profundas analizadas, los efectos asociados con el desastre continúan siendo motivo de preocupación científica más de una década después.

    Editora web. Egresada de la FES Aragón con más de 12 años de experiencia en diversas áreas de medios, desde impreso, televisión y web.

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