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Opinión

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Mi salud está en riesgo

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Jaime Cervantes Covarrubias | (p) palabra de líder

Jaime Cervantes Covarrubias

Cambiemos el liderazgo del mundo, una persona a la vez

La semana pasada nos detuvimos frente a una preocupación que cabe en una frase y ocupa una vida entera. No me alcanza el dinero. Hoy quiero seguir ese hilo hasta una pregunta todavía más íntima. ¿Qué sucede cuando, además de no alcanzar, enferma alguien en casa, o yo mismo?

Pensemos en una escena hipotética. Imagina que una persona posterga una consulta porque perdería parte de su día laboral. Compra algo, se automedica, para sobrellevar el malestar y sigue trabajando y cuando finalmente busca atención, necesita estudios, tratamiento y acompañamiento, su familia reorganiza gastos, hace un esfuerzo significativo y alguien pide permiso para cuidarla. La enfermedad es grave y trastoca el cuerpo, la mesa, el trabajo y el futuro de la persona y de toda la familia.

Esa interdependencia recorre nuestra segunda temporada de (p) Palabra de Líder. Recordemos que con Luis Velasco Lafarga abrimos la pregunta por el diálogo y el poder; con el doctor Jorge Guerrero examinamos las fragilidades del sistema y nuestra mexicanidad; con el doctor Tomás Natividad, la distancia entre la justicia, los derechos de la gente y su cumplimiento y José Yuste nos llevó al presupuesto familiar. Ahora, con Maribel Ramírez Coronel, llegamos a la salud que permite sostener todos esos proyectos.

Maribel es periodista especializada en economía y salud. Su mirada conecta la política pública y las decisiones del sector con sus consecuencias para las familias y las personas mexicanas. En el quinto episodio, Mi salud está en riesgo, conversamos desde dos trayectorias distintas dentro de un mismo ámbito. Su experiencia informativa y mi responsabilidad empresarial nos obligan a preguntar qué estamos haciendo con aquello que decimos valorar.

Mi tesis es sencilla y exigente. La sostenibilidad del empresariado implica responsabilizarse del cuidado de su gente, de su comunidad y del país. Una organización que depende de personas para crear valor necesita examinar cómo sus decisiones permiten conservar la salud, acceder a atención y vivir con dignidad.

El cuerpo también lleva las cuentas

En nuestra conversación surgió algo que para los mexicanos se nos convirtió en  costumbre: Prestamos atención al cuidado de nuestra salud cuando ya empieza a faltar, cuando algo falla en nuestro cuerpo. Mientras podemos cumplir, nos dedicamos a producir y terminamos confundiendo seguir de pie, trabajando,  con estar bien. Esa interpretación puede instalarse en casa y en la empresa, sobre todo cuando descansar o pedir ayuda parece una señal de poca entrega.

El problema tiene una dimensión económica concreta. La OCDE señala en Health at a Glance 2025 que, en 2023, los pagos directos de los hogares financiaron más de un tercio del gasto sanitario en México. Es una proporción del gasto total en salud, no del ingreso de cada familia. Aun con esa precisión, muestra cuánto descansa la atención sobre el bolsillo de las personas, de las familias mexicanas. Al parecer, con todo y nuestro enorme sistema de seguridad social, México no puede ocultar que es uno de los países con gasto privado de salud más alto del mundo. Es relevante hacer énfasis que es injusto el gasto de bolsillo, porque muchas veces es catastrófico y termina endeudando y empobreciendo a las familias.

Aquí se enlaza la conversación con Pepe Yuste. Podemos aprender a ordenar gastos y construir un ahorro; una necesidad médica también exige protección colectiva. Cuando atenderse depende de cuánto dinero queda después de comer, transportarse y pagar la vivienda, el margen para decidir se estrecha.

El INEGI estimó que, en 2024, 44.5 millones de personas presentaban carencia por acceso a los servicios de salud, equivalentes a 34.2% de la población. Hubo una mejora frente al 39.1% de 2022 que merece reconocerse. El tamaño de la brecha sigue siendo enorme. Este indicador de pobreza no describe por sí solo la calidad, la oportunidad ni cada experiencia de atención.

Por eso necesitamos distinguir tener un derecho reconocido, estar incorporado a una institución y recibir una respuesta oportuna. Son dimensiones relacionadas que una familia experimenta de manera concreta cuando busca consulta, consigue sus medicamentos y logra continuar un tratamiento.

¿Qué estabilidad económica puede construir una familia si cada enfermedad amenaza con deshacer lo que ha logrado?

En la empresa familiar hablamos de proteger el patrimonio y preparar la continuidad. Esa mirada debe alcanzar a quienes sostienen el negocio sin llevar nuestro apellido. La seguridad social, el registro correcto del salario y las condiciones para acudir a una consulta forman parte del futuro que estamos ayudando a construir. Cualquier iniciativa que vaya en contra del salario o la salud de los y las colaboradores es una acción no ética.

Cuidarse requiere posibilidades

Maribel y yo insistimos en el autocuidado. Dormir, alimentarnos, movernos y atender señales del cuerpo merecen conciencia y aprendizaje. Al volver sobre la conversación, quiero situar esa responsabilidad dentro de las posibilidades reales de ejercerla.

Recomendar descanso a quien enfrenta horarios imprevisibles obliga a revisar esos horarios. Pedir una alimentación saludable exige mirar el ingreso y las opciones disponibles. Invitar a atenderse a tiempo requiere que solicitar permiso para ausentarse en el trabajo de verdad resulte posible. La responsabilidad personal gana sentido cuando encuentra condiciones que permiten actuar.

Todo comienza por uno mismo. Como empresario, eso incluye preguntarme si organizo el trabajo de una manera compatible con la vida. Como persona, revisar qué hábitos puedo modificar y cuándo necesito ayuda. En ambos casos, hacerse cargo exige reconocer límites y dejar de convertir el agotamiento en una credencial de compromiso. Pareciera que sólo llegando al límite puedo evidenciar que estoy al 100 en mi posición laboral, pero eso no debería ser así.

También necesitamos cuidar el lenguaje. Enfermar no vuelve culpable a nadie. Las enfermedades tienen causas diversas, y reducirlas todas a hábitos individuales borra condiciones sociales, factores biológicos y barreras de atención. Prevenir puede disminuir riesgos; el derecho al cuidado permanece cuando la prevención resulta insuficiente.

¿Qué autoridad tiene un liderazgo que invita a cuidarse mientras premia la disponibilidad permanente?

La pregunta alcanza la salud emocional. Una campaña de bienestar puede abrir una conversación valiosa; su credibilidad depende de cómo respondemos al exceso de carga, al maltrato o al miedo a disentir. La escucha que trabajamos al inicio de esta temporada necesita servir para corregir condiciones que dañan.

Cuidar requiere además respetar la intimidad. Conocer necesidades compartidas puede orientar decisiones, pero los diagnósticos de cada persona exigen confidencialidad. Propongo evaluar el acceso a apoyos y condiciones de trabajo mediante información agregada, sin convertir la salud en un criterio de exclusión ni en una nueva forma de vigilancia.

El futuro ya está creciendo

La dimensión generacional vuelve más urgente esta conversación. Los resultados de la Ensanut Continua 2020-2022 registraron sobrepeso u obesidad en 37.3% de la población escolar y 41.1% de los y las adolescentes.

Permiten reconocer que una parte considerable de las nuevas generaciones necesitan entornos que protejan mejor su salud.

Detrás de esos porcentajes hay niñas, niños y adolescentes que merecen jugar, aprender y crecer sin estigma. Nos corresponde revisar la disponibilidad de agua y alimentos saludables, las oportunidades de movimiento, el descanso y las condiciones familiares.

La coyuntura también ofrece esfuerzos que debemos reconocer. En julio de 2026, la SEP informó que la estrategia Vive saludable, vive feliz había valorado a 10.8 millones de estudiantes de 83 mil primarias públicas durante el ciclo 2025-2026. Esa cobertura reportada es relevante. La pregunta siguiente es qué sucede después de detectar una necesidad.

Un registro cobra sentido cuando conduce a atención, seguimiento y cambios sostenidos. Valorar a un niño abre una responsabilidad con su familia y con las instituciones que deben acompañarlo. Evaluar resultados requiere observar esa continuidad, además de contar las jornadas realizadas.

Si mantenemos entornos que dificultan cuidarse y una atención que llega tarde, podemos trasladar a las siguientes generaciones más años de enfermedad, gastos difíciles de afrontar y responsabilidades de cuidado. Este es un escenario de riesgo, no una predicción inevitable. Precisamente porque podemos intervenir hoy, tenemos una responsabilidad con el mañana.

Como padre y abuelo, me cuesta pensar en el legado sin detenerme ahí. Podemos dejar una empresa sólida y también preguntarnos qué país encontrará quien venga después. La prosperidad regenerativa exige que nuestra actividad fortalezca las condiciones humanas de las que depende su continuidad.

¿Qué estamos heredando cuando preservamos el negocio y dejamos deteriorarse la posibilidad de vivir sanamente?

El deber de cuidar llega al consejo

En el episodio, Maribel propone que el empresariado conozca mejor las condiciones de salud de su comunidad laboral. Recupero esa idea como una tarea de gobierno empresarial. El consejo necesita comprender qué riesgos produce la organización y qué decisiones concretas pueden reducirlos.

Podemos empezar por revisar jornadas, descansos, seguridad, trato y permisos para recibir atención. Después, identificar barreras compartidas y acordar una mejora viable, con recursos, una persona responsable y una fecha de evaluación. La escucha adquiere valor cuando las personas pueden reconocer alguna consecuencia de lo que expresaron.

Una empresa pequeña tiene capacidades distintas de una gran organización. La exigencia de cumplir y cuidar necesita acompañamiento proporcional. Las cámaras empresariales, las redes de proveedores y las alianzas territoriales pueden acercar capacitación y servicios profesionales a negocios que difícilmente podrían desarrollarlos solos.

El cuidado también recorre la cadena productiva. Nuestros plazos de pago y exigencias comerciales influyen en la presión que recibe el personal de un proveedor. Si celebramos la eficiencia de una operación, conviene conocer las condiciones que la sostienen. El costo humano también forma parte de una decisión de compra.

Hay, además, una dimensión comunitaria. Lo que producimos, anunciamos y descargamos al entorno afecta la vida fuera de nuestras instalaciones. Responsabilizarnos de la salud implica revisar la seguridad de los productos, la información al consumidor y las consecuencias ambientales de la operación.

Esta mirada hace más exigente la sostenibilidad. Preguntar por la continuidad económica del negocio y por las condiciones que permiten sostenerla dignamente. Invertir en cuidado merece evaluación y disciplina; su fundamento ético reconoce a la persona incluso cuando atraviesa una enfermedad o ya no puede rendir como antes.

Como empresario del sector salud, debo aplicar esa exigencia a mi propia actividad. Calidad, integridad, transparencia y cumplimiento son responsabilidades concretas. Participar en una industria vinculada con la vida obliga a examinar nuestras decisiones y sus consecuencias para pacientes, profesionales e instituciones.

La salud necesita un propósito compartido

Al imaginar un futuro distinto, Maribel propone una mayor coordinación entre capacidades públicas y privadas. La conversación abre una posibilidad que requiere diseño responsable. Cualquier colaboración necesita reglas claras, calidad verificable, transparencia, evaluación y protección financiera para las personas.

El acceso a la salud es un derecho. La capacidad de financiarlo y organizarlo requiere decisiones colectivas. La participación privada debe responder a necesidades de atención bajo reglas públicas exigibles. Su existencia, por sí sola, no garantiza equidad.

Al primer sector, el gobierno le  corresponde garantizar derechos y organizar una respuesta accesible, con personal, recursos y continuidad. Al segundo, el empresariado debe cumplir, producir responsablemente y cuidar las condiciones del trabajo. El tercer sector, la sociedad civil organizada puede acompañar prevención, orientación y atención de necesidades desatendidas, con escucha y evaluación.

La filantropía consciente tiene una aportación valiosa cuando fortalece capacidades y autonomía. Su propósito exige mirar qué deja instalado en una comunidad y cómo contribuye a una respuesta duradera. Ayudar también implica comprender las condiciones que vuelven necesaria la ayuda.

Esa disposición a cocrear bien común expresa el deber ser político del empresariado. Podemos participar desde nuestros ámbitos, asumir compromisos verificables y exigir instituciones que cumplan. La corresponsabilidad se fortalece cuando cada sector responde por lo que le toca y trabaja con los demás.

Te invito a recorrer Palabra de Líder desde la primera temporada hasta este quinto episodio de la segunda, junto con Maribel Ramírez Coronel. Se puede ver o escuchar en YouTube, Spotify, Apple Podcasts y otras plataformas digitales. Aspiro a que encuentres en cada conversación el ánimo que busca construir un paradigma de liderazgo más actual, más responsable y más humanista. Cada capítulo añade una pregunta y una responsabilidad a lo que hemos venido tejiendo.

El siguiente encuentro nos llevará hacia una condición que actúa mucho antes de que aparezca una enfermedad o una decisión empresarial. La conversación con David Calderón me dejó una inquietud que quiero compartirte sin adelantar la respuesta. ¿Dónde aprendemos a hacernos cargo de la vida que estamos construyendo juntos?

Hoy vuelvo a la persona de nuestra escena inicial. Quisiera que pudiera pedir ayuda a tiempo, encontrar atención y regresar a casa con menos miedo. Desde el Humanismo Mexicano Regenerativo, sostener una empresa implica contribuir a que esa posibilidad sea real.

Mi salud está en riesgo. La tuya también merece cuidado. Nuestro futuro común comienza en lo que decidamos hacer hoy con esa conciencia.

Referencias:

INEGI. Pobreza multidimensional 2024. Comunicado 118/25, 13 de agosto de 2025. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/pm/pm2025_08.pdf

OCDE. Health at a Glance 2025, Health expenditure by financing scheme. Información de gasto de 2023. https://www.oecd.org/en/publications/2025/11/health-at-a-glance-2025_a894f72e/full-report/health-expenditure-by-financing-scheme_074bead0.html

INSP. La salud de los mexicanos en cifras, resultados de la Ensanut 2022. Datos de escolares y adolescentes, Ensanut Continua 2020-2022. https://www.insp.mx/informacion-relevante/la-salud-de-los-mexicanos-en-cifras-resultados-de-la-ensanut-2022

SEP. Comunicado conjunto 11. Gobierno de México cierra Jornadas Nacionales de Salud; atendió a 10.8 millones de estudiantes en 2025-2026. 1 de julio de 2026. https://www.gob.mx/sep/prensa/comunicado-conjunto-11-gobierno-de-mexico-cierra-jornadas-nacionales-de-salud-atendio-a-10-8-millones-de-estudiantes-en-2025-2026?idiom=es

Fuente del diálogo. Palabra de Líder, T2, episodio 5, Mi salud está en riesgo. Transcripción aportada por el autor. Se utilizan paráfrasis de la conversación, sin citas textuales atribuidas. Antecedentes editoriales, columnas 42, 43 y 44. Avance temático, transcripción del episodio 6 con David Calderón.

Y… recuerda, liderar no trata de dirigir, se trata de humanizar.

* El autor es Doctor en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal; Maestro en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana; Master Ejecutivo en Liderazgo Positivo Estratégico por IE Business School y Licenciado en Comunicación Gráfica. Presidente del Consejo de Administración de Vitalmex, Liderálity, Indômito y otras empresas; Presidente del Patronato de la fundación Lilo México;  empresario, docente, consejero sistémico estratégico, padre de familia y columnista en El Economista.

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Jaime Cervantes Covarrubias

El autor es Doctorante en Desarrollo Humano, Universidad Motolinía del Pedregal, México; Master en Desarrollo Humano, Universidad Iberoamericana, México Master ejecutivo en Liderazgo Positivo Estratégico, Instituto de empresa, España.

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