Lectura 3:00 min
El fin del trumpismo
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali... ¿qué?
El presidente Donald Trump se apropió del Partido Republicano a través de su victoria en noviembre de 2016, pero desde anoche lo ha dejado en sala de terapia intensiva.
Vendrá un proceso de destrumpización en el interior del Partido Republicano, es decir, de guerra interna. El desgaste será mayúsculo, en gran medida, porque el partido ha perdido el factor de cohesión que le aportó Trump durante ocho años.
El trumpismo no podrá sobrevivir sin Trump. Eso no significa que la extrema derecha no logre recuperar lo que perdió anoche. Dependerá de la contienda interna entre Vance y Rubio, pero a ellos se sumarán nuevas figuras que se encargarán de señalarlos como trumpistas.
Lo de ayer fue un plebiscito sobre Trump. Él mismo cometió el error de promover las elecciones intermedias de esa manera. Desesperado, por la noche escribió que de haber estado en las boletas el Partido Republicano hubiera arrasado.
Texas es la caja negra del accidente del Partido Republicano. El 40% del padrón electoral es latino y sin duda fue decisivo para otorgar la victoria a Gina Hinojosa sobre el actual gobernador Greg Abbott, y para el senado a James Talarico sobre la propuesta de Trump, Ken Paxton.
Donald Trump cayó en una trampa que se les presenta a todos los presidentes de Estados Unidos: tienen más poder en el exterior que en su país. Algunos se moderan y otros, como Trump, fueron voraces e irracionales.
Irán representa para Trump el derroche de su liderazgo en el exterior, y también perdió el estrecho de Ormuz, es decir, incentivó el incremento en el precio de la gasolina. El efecto dominó nació en Jerusalén y terminó por derribar la ficha de la Casa Blanca.
Los consejos de Netanyahu terminaron por meterse a la bolsa de los estadounidenses. El galón de la gasolina se multiplicó por tres desde que inició la guerra contra Irán.
La vulgaridad de Trump pasó por Moscú, ofreciendo la alfombra roja al terrorista del Kremlin.
Lo grave, su guerra contra la Corte Penal Internacional. La violación al Derecho Internacional como norma para evitar que un ente supranacional lo dominara.
Stephen Miller tendría que presentar su renuncia por haber aconsejado a Trump los operativos violentos de ICE. Vendrán las encuestas para determinar qué tanto peso tuvieron los operativos de ICE en la derrota de los republicanos.
Estados Unidos demuestra que la democracia vive. Los contrapesos funcionan y, desde anoche, las dos cámaras han rejuvenecido su vida democrática.
Da envidia. La democracia mexicana ha perdido vitalidad, se ha quedado sin contrapesos.
Donald Trump no tolera las derrotas. No cambiará. Será más peligroso en Irán o en América Latina, y más enemigo de sus enemigos.
Trump ha dejado herido a Estados Unidos y le llevará tiempo su recuperación. El mismo Trump está herido y se dedicará a jugar con el mundo el resto de su gobierno.
Perder las dos cámaras, en Estados Unidos, es como si el cuerpo de la Casa Blanca perdiera entre 1 y tres litros de sangre, de los 4.5 y 6 que tiene.
El fin del trumpismo.