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Traición a la patria: ¿tortillas o baguette?
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Elegir baguette sobre tortilla o vino tinto sobre agua de mango no son decisiones que representen traiciones a la patria.
Elegir un viaje a Seúl sobre Culiacán tampoco representa una traición a la patria.
Los ejemplos anteriores podrían ser considerados absurdos, en efecto, son absurdos algunos políticos de Morena que señalan como traidores a la patria a aquellos que desean ver un México pacífico y libre de políticos vinculados al narcotráfico.
La soberanía se defiende a través del respeto y cumplimiento del Estado de Derecho.
Caminar libremente por Seúl durante la madrugada no representa riesgo alguno. Hacerlo en Culiacán a cualquier hora del día, elimina grados de libertad. Hay miedo.
El Estado mexicano ha ido perdiendo control del territorio desde hace dos décadas; en ocasiones los gobiernos han transferido el control a cambio de dinero. En otras ocasiones los cárteles de narcotráfico lo han hecho a través de la fuerza, pese a que el monopolio de la fuerza pertenece al Estado.
Roberto Velasco erosionó su activo de credibilidad en solo 20 días. Fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores el 8 de abril y el 29 emitió un comunicado señalando que Estados Unidos no envió pruebas a la cancillería anexas a las órdenes de extradición de 10 funcionarios, incluyendo al gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya.
La estrategia de Palacio Nacional desde que conoció las peticiones de extradición, fue de defensa y no de cooperación. Error.
Son los expertos en política exterior los que articulan estrategias del Gobierno Federal, a menos de que el jefe del Ejecutivo sea un diplomático, por ejemplo, nuestro vecino guatemalteco, el presidente Bernardo Arévalo. Pero no es el caso de la presidenta Sheinbaum.
El segundo error consiste en que la presidenta Sheinbaum usa las mismas herramientas que usó AMLO durante el primer gobierno de Trump.
No es el mismo Donald Trump. Hoy, el estadounidense usa a la política exterior como un arma.
Tercer error: en América Latina la política exterior de Estados Unidos la esboza Marco Rubio. Sí, decide Trump, pero es Rubio quien le presenta escenarios. La cancillería debe reforzar la comunicación con el Secretario de Estado.
La obligación de Roberto Velasco es proteger a la presidenta, no levantar pancarta por lo que ella proponga.
Le tuvo que haber dicho que señalar a la gobernadora de Chihuahua como responsable de la presencia de los agentes de la CIA tomaría el efecto contrario en la embajada de Estados Unidos.
En lugar de haber hablado Velasco con Rubio, la presidenta eligió el camino de la “defensa de la soberanía”.
El embajador Ronald Johnson se llevó las manos a la cabeza durante la semana en la que Sheinbaum criticó a María Eugenia Campos.
Johnson oprimió el botón rojo.