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La ruta, sin Monreal
Alberto Aguirre | Signos Vitales
Además de la crisis de seguridad, el gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila ha debido enfrentar, como sus antecesores, el colapso de las finanzas estatales. El desorden financiero y la presión por la deuda acumulada —51,000 millones de pesos fueron contratados entre 2010 y 2020– se vieron agravados por el incumplimiento en pagos y obligaciones, además de intermitentes observaciones en las auditorías de los órganos legislativos.
No obstante, las instituciones bancarias ofrecieron préstamos de corto y largo plazo para Zacatecas. “El dinero es un negocio para el que presta pero también para el que pide”, reflexiona el mandatario morenista, quien durante el primer tramo de su sexenio impulsó un nuevo marco normativo.
Pero era más bien para armonizar la legislación local con los criterios de la austeridad republicana y sobre todo, evitar “nuevos quebrantos”. Entre las medidas propuestas estuvo poner un tope equivalente al 3% del presupuesto, para cualquier contrato de deuda con una institución financiera. Si un Ejecutivo requería más recursos por esa vía, debía convocar a una consulta pública y luego solicitar la autorización de los diputados.
Para esquivar las moratorias —y la degradación de las calificadoras—, los exgobernadores zacatecanos recurrieron a la empréstitos de corto plazo y tramitaron anticipos de las participaciones federales, lo que se tradujo en una década sin obras de infraestructura de gran calado.
“Para transformar Zacatecas primero teníamos que poner orden”, define Monreal Ávila. El rescate de Zacatecas implicaba enfrentar a poderosos grupos de interés. Ante la peor crisis financiera de la historia reciente, el gobernador morenista tomó una decisión anti climática: no pedir ni un solo peso a la banca comercial. “Ni prestado, ni fiado”, se convirtió en el lema de su administración. Ni siquiera para afrontar las deudas heredadas.
Cinco años, sin deuda. Pero recuperar la capacidad del gasto también requería sanear las finanzas estatales. La hacienda monrealista logró recaudar 4,000 millones de pesos el año pasado y dos calificadoras —Fitch y HR Ratings—han elevado el grado de inversión. De las 30,000 observaciones formuladas por la Autoría Superior de la Federación en la Cuenta Pública 2024, ninguna trascendió a un pliego de responsabilidad.
Aún así, la austeridad y la disciplina, por ley o por decreto, están sujetas al arbitrio de una clase política. Y David Monreal acaba de anunciar que enviará otra iniciativa de ley, para reformar la Constitución local y prohibir el endeudamiento bancario para alcaldes y gobernadores.
“Hay que poner punto final a los abusos, trapacerías y las prácticas abusivas”, sentenció Monreal Ávila, en el inicio de la ruta del final de su sexenio. “Enfrentamos una cultura que durante muchos años ser normalizó y logramos erradicar la corrupción”.
La convicción, pero sobre todo el entendimiento de que la Secretaría de Hacienda ha referenciado las participaciones federales al cumplimiento de las medidas de austeridad y disciplina de las entidades federativas, hizo que la recuperación de Zacatecas sea exitosa en términos financieros. Y la aplicación estricta de las fórmulas establecidas en el capítulo 1 de la Ley de Coordinación Fiscal le abrió la llave de los recursos federales.
El monrealismo emprendió la ruta hacia su último año en el gobierno de Zacatecas. Nadie del poderoso clan estará en la boleta, pero su legado estará en juego. La continuidad del segundo piso de la transformación o el regreso de “la larga noche del saqueo, el endeudamiento y la violencia” del priismo. P
“Más allá de nombres, siglas, colores o género, en el fondo estará presente una decisión histórica. Tengo la convicción de que lo mejor está por venir”, aseguró David Monreal. ¿Será?