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¿Quieren vender casas a los ‘gringos’?
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Los estadounidenses se toparon ayer con una noticia en varios medios: las hipotecas a 30 años en Estados Unidos superaron la tasa del 7% por primera vez en casi dos años.
Si los de allá ponen atención al mercado del sur, notarán que el dólar aumentó su poder de compra en días recientes y que, por esa razón, su dinero alcanza para más.
Atención, profesionales inmobiliarios: puede abrirse nuevamente un mercado. El de la gente que está allá por Chicago, Texas o California.
A los vecinos les afectan el incremento de los rendimientos de la deuda pública y los precios mundiales del petróleo.
Además, suben los precios de la gasolina y el diésel, y en noviembre llegarán las elecciones de ese país, que ahora aumentan el estrés de sus ciudadanos. Es un buen caldo para quien pueda brindarles alternativas.
¿Habrá quienes prefieran comprar en Guadalajara o Ciudad de México, en lugar de Los Ángeles? ¿En Puerto Vallarta, en lugar de Miami? ¿En Mérida, en lugar de Austin?
Desde esta semana, quienes cobran en dólares tienen un incentivo adicional: su moneda parece haber tocado fondo.
Cada dólar les da medio peso más que la semana pasada y eso es importante cuando las cosas valen miles o millones.
Nadie puede asegurar que el tipo de cambio seguirá favoreciéndoles, pero las estrategias divergentes de los bancos centrales de México y de su vecino pueden provocar una depreciación del peso, antes que lo contrario.
Allá están pagando cada vez mejor a los ahorradores. Mucha gente querrá vender pesos para llevar dinero a aquel lado.
Otros, en sentido contrario, comprarán cosas de este lado conforme se ‘abaratan’ para ellos. Entre ellos, muchos paisanos.
¿Cuánto cuesta una casa en Los Ángeles? Unos 7 mil dólares por metro cuadrado. En la Ciudad de México, cada metro cuadrado vale 59,555 pesos.
Comparando peras con peras, hablamos de que una propiedad allá vale hoy el equivalente a unos 12 millones 425 mil pesos; acá, casi 6 millones, en promedio. En dólares, acá unos 338,000, mientras que en Los Ángeles, 700,000.
Y estamos hablando de la ciudad más cara de México. En Jalisco, esos 100 metros cuadrados valen aproximadamente 287,000 dólares.
Una comparación simplista evidencia que ciudades con una calidad de vida similar ofrecen diferencias de precio bien importantes. ¿Será suficiente atractivo para quienes viven afuera?
Ahí está el trabajo del emprendedor: encontrar propiedades reales para compradores concretos y resolver las preguntas que suelen aparecer después:
¿Hay agua suficiente? ¿Cuánto cuesta mantener la casa? ¿Qué atención médica queda más cerca? ¿Se puede vivir ahí sin coche?
Es imposible hacer comparaciones directas o generalizadas, como decir que Mérida es el nuevo Austin o que Guadalajara equivale a Los Ángeles.
Un comprador puede preferir el calor y el ritmo de Mérida; otro, necesitar la actividad empresarial de Guadalajara. Para venderles, importa más conocer cómo quieren vivir y cuánto pueden gastar que inventar ciudades gemelas.
También hay asuntos legales que deben explicarse desde el principio. En las zonas costeras y fronterizas, los extranjeros que adquieren inmuebles residenciales utilizan mecanismos como el fideicomiso. Si alguien va a invertir los ahorros de su vida, agradecerá entender el proceso antes de reservar un vuelo.
Pero este es un mercado que puede abrirse como lo hizo en tiempos recientes. Durante la pandemia, por ejemplo.
Y decisiones de la Presidencia podrían incluso elevar el incentivo económico.
Ignorar las recomendaciones de las calificadoras, que nos piden bajarle agresivamente a los gastos del gobierno o encontrar mucho dinero en algún lado, puede llevarnos a movimientos bruscos en el tipo de cambio que súbitamente abaraten aún más las casas mexicanas mediante una depreciación del peso. Veremos.