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Estrategias de Prevención Ambiental, ruta estratégica para una industria sustentable
Opinión
La transición hacia una política ambiental es un componente fundamental de la transformación del país. Implica, entre otras cosas, reforzar y diversificar las estrategias para proteger el entorno natural y conservar los recursos. Una de ellas es la prevención.
A partir de los diagnósticos de las regiones prioritarias del país, definidas en el Plan Nacional de Desarrollo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) identificó aquellos sectores industriales que por sus características representan mayores riesgos de impactos ambientales, para los que implementa las Estrategias de Prevención Ambiental (EPA). Estos instrumentos de política buscan evitar, en el mediano y largo plazos, daños ambientales significativos. Sus objetivos centrales son promover la cultura de la legalidad, fortalecer el cumplimiento normativo y fomentar la autorregulación, mediante buenas prácticas dentro de empresas clave.
Las EPA se articulan con los compromisos nacionales asumidos por la presidenta Claudia Sheinbaum para restaurar las cuencas de los tres ríos más contaminados del país: Atoyac, Lerma-Santiago y Tula. Junto a las labores que realiza Conagua en estas tres cuencas, buscamos dar acompañamiento a las industrias de jurisdicción federal con alto potencial de contaminación por sus emisiones a la atmósfera y al agua, así como su generación de residuos. Además, se tienen consideradas las principales zonas metropolitanas del país.
En este esfuerzo conjunto, la Profepa opera actualmente tres Centros Regionales de Prevención y Calidad Ambiental, ubicados en: Tula, en coordinación con la Universidad Tecnológica Tula Tepeji; en Monterrey, en coordinación con la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León -CAINTRA- y su Instituto para la Protección Ambiental; y en la región del alto Lerma, en Almoloya de Juárez, se tiene otro en coordinación con la Universidad Politécnica del Valle de Toluca.
Su localización es estratégica; responde a necesidades ambientales históricas y al elevado nivel de actividad industrial de dichas regiones, posicionándolos como puntos cruciales para la vigilancia y la prevención. La regionalización de la prevención ambiental permite atender los riesgos de forma oportuna, eficaz y focalizada.
Los Centros ofrecen herramientas para que las empresas adopten mejores prácticas y tecnologías más limpias en sus procesos productivos. Asimismo, impulsan el cumplimiento voluntario mediante el Programa Nacional de Auditoría Ambiental, que incentiva a las empresas a superar los estándares establecidos en la normatividad, mejorando su eficiencia en el uso de recursos y su desempeño ambiental. El enfoque es preventivo; se busca que las empresas conozcan sus obligaciones antes de que surjan daños o infracciones.
Su operación complementa los instrumentos de inspección y vigilancia ambiental a nivel nacional y su papel es crucial tanto en sectores prioritarios del Plan México como en las acciones enfocadas al saneamiento de los ríos más afectados del país. Asimismo, su estrecho vínculo con instituciones académicas permite formar nuevos perfiles profesionales enfocados en una transición industrial hacia la sustentabilidad.
Con el funcionamiento de los Centros Regionales damos un paso firme hacia una protección ambiental más cercana al territorio y a las comunidades. Al combinar prevención, vigilancia, capacitación y respuesta rápida, contribuyen a construir un modelo de desarrollo que cuide los recursos naturales y, a la par, incentive la actividad productiva del país. Su apertura es una invitación a las empresas para que sean buenas vecinas para las comunidades y para que participen de mejor forma en la responsabilidad compartida de cuidar y mejorar el entorno natural que habitamos.
*Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales
**Procuradora Federal de Protección al Ambiente