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Campeche, la losa en el ocaso
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Un día perfecto puede llegar a ser una pesadilla. Gusti
Hay máximas que no deben pasarse por alto, pero también fechas que no pueden cambiarse, la historia es una desde la perspectiva de esa realidad que asusta, hoy es parte del recorrido final después del quinto desinforme de la gobernadora del estado más pobre del país, sin dinero para pagar el recibo de energía eléctrica, más los subejercicios devueltos a la federación.
El poder no se comparte ni se reparte entre los súbditos, llegados de varias partes del país, corridos y renunciados los de casa, campechanas y campechanos de bien, que ahora resulta son quienes no están para hacer otras cosas, como si esperar a cobrar una quincena raquítica, es un aliciente para trabajar en esos gobiernos donde los ricos se convierten en millonarios.
Para nadie es un secreto las luchas internas en el gabinete legal y ampliado, los que se sumaron para allegarse votos en la elección de 2021 y fueron fulminados por diferentes motivos, que se guardan en una caja de pandora que pronto se abrirá, para dar curso a los dos equipos camino al cuarto piso, donde el poder se ejerce; no en la casona de la 59.
Un sobrino más que incómodo, que manipuló los medios tradicionales en el sexenio de Alejandro Moreno, llevándolos a la ruina, ahora conteniendo con migajas algunas páginas en la incredulidad, y que ahora pretende ganarse con el poder económico que sigue teniendo, aunque no niegue hasta la saciedad, un lugar en el próximo congreso con una plurinominal con la remora del PT, inexistente en Campeche.
No hubo la algarabía de otros informes, tres de “Alito”, que dicho sea de paso abandonó a su suerte a quienes le creyeron, con maquetas extraordinarias, en ese funesto juego de ganar-ganar, para perder hasta el saludo de los de casa.
Ahora la escasa y puntual crítica de los que sí leen, que son contados en la entidad campechana, no requieren dar rienda a la imaginación para acusar el peor gobierno que se ha visto, cinco años de excesos para los “fuereños”, que ya preparan maletas para retornar con una vida de lujos, que les durará poco.
Desde 1997 la ambición por el poder político, herencia maldita del Campeche de ese lastimoso pasado, que no olvidamos, galopante corrupción, sin división de poderes, asalto en el poder judicial, excesos en la ambición, la historia condenará las ocurrencias de un jaguar que no logaron despertar en ningún martes de vodevil barato.
Un Congreso dividido, pulverizado a nada, legisladores federales al margen, porque no quieren ser parte de la condena campechana, no hay obras, cierre de negocios, multas y castigos a los de casa, un pueblo marginado, y sobre todo Ciudad del Carmen, en un lugar distante, porque le quita reflectores quien hizo las cosas de manera distinta, con obras de PEMEX y de recursos propios, Pablo Gutiérrez Lazarus no es un activo de Layda Sansores, sino de la población abierta; ella lucro con su llegada a Morena, para darle los votos de una “islita” que sobrevive al hartazgo.
No se informó nada porque no se ha hecho nada, lo más una escultura criticada, un camión para comprar boletos para visitar las ruinas de Campeche, los pescadores como los ganaderos no existieron en este gobierno de mentiras, solo sobresalieron los bailes y los desvaríos de quienes hoy pretenden seguir en la ubre presupuestal, en duda por supuesto, porque enfrente los mártires naranjas sacan raja sin candidato.
Estamos ante el ridículo en una charla entre dos o entre tres, cuando la mención de Campeche es política, la ambición y los parásitos hicieron la tarea, más la llegada tardía, porque los años condenan hasta los más sabios pensamientos en el querer hacer y dejar hacer.
ENTRE LÍNEAS
Un canal de televisión educativa violentado, donde debe realizarse una investigación de fondo y castigar a los culpables, que destruyeron acervos importantes en la historia del Instituto Politécnico Nacional, donde por cierto llegan pronto tiempos de nuevos vientos a favor de una mejor dirección.