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Brexit: la advertencia que México y EU no pueden ignorar
Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
Ayer se cumplieron 10 años del referéndum en el que 55% de los británicos votó por abandonar la Unión Europea. El Reino Unido (UK) sigue pagando el precio de su decisión, y México, Estados Unidos y Canadá harían bien en conocerlo antes de arriesgar el T-MEC.
Los datos del Banco de Inglaterra y otras organizaciones son contundentes: si el UK hubiera permanecido en la UE, su economía sería hoy entre 6 y 8% mayor. Esa contracción equivale a más de 170,000 millones de dólares anuales que se evaporaron.
Su comercio global es hoy 15% menor al previsto con la UE. La inversión privada se contrajo entre 12 y 18% y la salida de 330,000 trabajadores europeos redujo la fuerza laboral entre 3 y 4%, golpeando transporte (-10%), agricultura (-15%) y salud pública (-8%). Cada hogar británico pierde 2,300 libras al año, los alimentos se encarecieron 38.6% en un quinquenio, la inseguridad alimentaria saltó de 7 a 11% y los salarios reales siguen 1.8 a 2.5% por debajo de la tendencia previa al referéndum. La UE resistió el golpe, pero perdió a su segunda economía y a un contribuyente neto del presupuesto comunitario.
¿Por qué importa esto en México? La desaparición del T-MEC replicaría el mismo guion con cifras propias. Sin tasa cero, los aranceles de la Organización Mundial del Comercio (OMC) costarían 7,200 millones de dólares en camiones y tractocamiones, 4,100 millones en vehículos ligeros, 3,500 millones en agroexportación y 1,800 millones en manufactura ligera y textiles.
El PIB de México caería entre 2.7 y 3.5% en los primeros 24 meses, una destrucción de valor de entre 38,000 y 49,000 millones de dólares. Las exportaciones a EU se desplomarían entre 8 y 10% en el primer año, y el superávit comercial que México mantiene con ese país se reduciría en 35,000 millones de dólares, hasta unos 117,000 millones. México seguiría en superávit, pero con un margen mucho menor.
El nearshoring, la gran promesa sexenal, perdería 40% de su flujo de inversión: entre 14,000 y 16,000 millones de dólares anuales. El peso se depreciaría entre 15 y 20%, hasta tocar entre 22.50 y 23.50 pesos por dólar, acelerando la inflación en 2.5 puntos adicionales y encareciendo el costo de vida.
El empleo formal perdería entre 850,000 y 1.1 millones de plazas: 450,000 en manufactura y automotriz, 220,000 en el campo de exportación, concentradas en Michoacán, Jalisco, Sinaloa y Sonora. La informalidad treparía a 58.5% y casi 2 millones de personas caerían al subempleo en dos años. Con aranceles nuevamente impuestos al maíz amarillo, trigo y carne de ave, y el gasto en alimentación absorbiendo más del 45% del presupuesto en los hogares más pobres, el ingreso real de la mitad más pobre de los hogares caería 6.5% y la canasta básica se encarecería entre 8 y 11%. La pobreza laboral, hoy en su mínimo histórico de 30.7% según el Inegi, repuntaría hasta 41.2%: 13 millones de mexicanos más con ingresos por debajo del valor de la canasta alimentaria.
El UK sobrevivió al Brexit, pero siendo más pobre, con menos inversión, menos comercio y hogares más vulnerables. México no tiene el colchón fiscal ni la red de protección social para repetir ese experimento. La diferencia es que el UK eligió su ruina. La nuestra, si llega, sería impuesta por Donald Trump.
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