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Una victoria a medias
Si existe fuego amigo, no importa cuantas batallas se ganen, la guerra siempre se pierde: Macraf
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la competitividad puede definirse como: conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país, y, de acuerdo con Michael Porter, es la capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en el mercado con relación a sus competidores.
En ambas definiciones, aparecen palabras que me parece vale la pena destacar y estas son: productividad y competidores; en términos económicos, ambas palabras hacen referencia al libre mercado y a la libre competencia, por lo tanto, a mayor apertura de mercado, mayor será el nivel de competitividad, dado que, existirá una gran cantidad de oferentes que buscarán mediante el uso eficiente y eficaz de sus recursos, dar satisfacción a la demanda de los consumidores. Ahora bien, ¿qué pasaría si resultado de una disposición legal, la productividad y la competencia se ven afectados?, tal es el caso de la reforma energética enviada al congreso por el titular de Ejecutivo Federal.
Ese proyecto de reforma constitucional en materia energética, tenía como principal eje dar prioridad a la CFE sobre el resto de participantes del mercado eléctrico, asegurándole un 54% del mercado, en buen castellano, se afectaba a la libre competencia y a la productividad toda vez que, de haber sido aprobada, habría generado en primera instancia un incremento en los costos de producción de los bienes y servicios, generando a su vez, presiones inflacionarias dado el incremento natural de los precios y, por otro lado, la pérdida de competitividad del país frente a los inversionistas tanto nacionales como internacionales, quienes preferirían buscar un mercado que además de brindar seguridad económica y financiera, también brindara certeza jurídica.
¿Significa entonces que fue correcto no aprobarla?, en principio sí, pero, el que no haya pasado no resuelve el problema de fondo, simplemente nos deja en el mismo escenario en el que ya estábamos: estancamiento económico, inexistencia del Estado de Derecho, falta de inversión y pérdida de competitividad, el motivo: un mal diseño de política económica, esta última, la política económica, basada en el uso de factores completamente contrarios a los demandados y exigidos por el mercado, por ejemplo: mientras el mercado global demanda energías limpias y reducción de emisiones para evitar el calentamiento global, aquí se le apuesta a una empresa petrolera que dicho sea de paso, presenta resultados negativos desde hace mucho tiempo, es decir, vamos en contra de lo que el mercado demanda.
Para muestra de lo anterior, basta ver donde estamos en términos de competitividad e inversión a nivel internacional, de acuerdo con el Centro Mundial de Competitividad, en los últimos 5 años México pasó del lugar 40 (2017) al 55 (2021) y de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en el mismo periodo pasamos del lugar 32 al 37, así mismo, por tercer año consecutivo México quedó fuera de los 25 países más atractivos para la inversión a nivel internacional.
No aprobar la reforma enviada al congreso, nos permitió ganar un poco de tiempo y evitar perder mucho en el corto plazo, ahora viene lo verdaderamente importante, pensar a futuro, si está comprobado que el rumbo que seguimos no es el adecuado, habrá que cambiarlo, de lo contrario, lo que hoy se evitó, sucederá más temprano que tarde, ¿quiénes pierden si no se corrige el rumbo?, usted mi estimado lector, yo, su familia, sus amigos, en fin, todos y cada uno de los que habitamos en este país, porque al encarecerse los bienes y servicios, tendremos un impacto directo en nuestros bolsillos, lo que genera menor ingreso disponible que es igual a, menor consumo = menor producción = menor crecimiento y, por lo tanto, menor desarrollo.
Se ganó una batalla, pero no la guerra, y el gran problema es que tal parece que el enemigo, está en casa.
*El autor es académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, conferencista, consultor experto en temas económicos y de administración pública, director fundador del sitio El Comentario del Día y conductor titular del programa Voces Universitarias.