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Opinión

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Transformación verde

El gobierno de López Obrador ha sido especialmente insensible con el futuro de las generaciones por venir, sobre todo en lo concerniente a la revolución energética requerida para combatir la ebullición climática (término que ya muchos sugieren usar ante la dramática evidencia del calentamiento de los océanos y la atmósfera). Muchos defensores de su política energética piensan que la soberanía energética pasa por producir nuestras propias gasolinas fósiles, pero lo cierto es que si miráramos al futuro deberíamos estar abocados a la transformación verde, así pronto podríamos tener soberanía sustentable, ecuación que no parece cuadrarle a los dinosaurios que dirigen la política energética. No se trata únicamente de poner paneles solares, o generadores de energía movidos por vientos u olas; ahí está también el hidrógeno verde, un hidrógeno que se obtiene sin generar emisiones que contaminen el planeta. Se produce mediante la electrólisis del agua, proceso que rompe la molécula del agua en hidrógeno y oxígeno.  Dice la página de Acciona (se describe como grupo global de desarrollo y gestión de soluciones sostenibles de infraestructura, especialmente de energía renovable), que el gran valor del hidrógeno verde en “la lucha contra el cambio climático radica en su capacidad de sustituir  a los combustibles fósiles en aquellos sectores y usos que hasta ahora eran más difíciles de descarbonizar”. Empresas del ramo ya construyen varias plantas en Estados Unidos en Europa y en Australia. En Estados Unidos se discute si el plan de energía verde de Biden debiese contemplar condonar ciertos impuestos a quienes generen hidrógeno verde. ¿Y, en México? Pues estamos preocupados con la refinería de Dos Bocas y con los «embates» de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) contra los kilowatts excedentes producidos por empresas con paneles solares, según reporta Reforma.

¿Y el hidrógeno verde? Dice Forbes que en México la producción del mismo comenzará a manos de la filial estadounidense de Iberdrola, la empresa española que le vendió sus plantas de generación de electricidad (sucia y no tanto) a la Comisión Federal de Electricidad después de una larga disputa y muchos adjetivos recibidos desde palacio. ¿A qué atenerse? No lo sé. Ojalá la 4T tomara conciencia de que uno de los mayores productores de pobres y migrantes será el cambio climático. No se puede combatir la pobreza a largo plazo si no revertimos la sequía, los incendios y las inundaciones producto del calentamiento. México necesita futuro, y para eso requerimos planearlo. Sin embargo, en los discursos de los precandidatos a la presidencia poco se escucha de la revolución verde, nos estamos condenando a la desertificación, la sed y el hambre.

No puedo terminar sin decir que el pasado 22 de agosto de este año, murió Roberto Diego Ortega, hombre de voz grave y serena, editor dedicado y minucioso, persona de buena charla y risas alegres. Además era generoso: por dar un solo ejemplo, en el suplemento que dirigía, El Cultural de La Razón, le abrió la puerta a muchas voces nuevas, asunto admirable. Envío un abrazo a Rocío, a sus hijos y a sus amigos.

Twitter: @munozoliveira

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L.M. Oliveira es escritor. Autor de "El mismo polvo" y "El oficio de la venganza". Es Titular A en el Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe.

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