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Opinión

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Solidaridad ante el dolor

Los momentos más dolorosos son también los que más resaltan nuestra humanidad. En medio del desastre surge una hermandad donde las diferencias pasan a un segundo plano ante la necesidad. Prima la solidaridad y el deseo de superar una vez más ese obstáculo que nos pone a prueba como sociedad.

La devastación causada por la naturaleza sirve de papel litmus para ver la preparación de los servidores públicos elegidos democráticamente ante la eventualidad de una crisis. Saber si hay planes de contingencia que prevean problemas logísticos en el envío de comida, medicina y cualquier tipo de ayuda.

Mientras el pueblo deja el alma en las calles y la comunidad internacional brinda su mano amiga, aquellos que tienen el honor de servir a la ciudadanía tienen que hacer todo lo posible para reestablecer los canales de comunicación entre los rescatistas, coordinar limpieza de vías públicas y asegurarse que los hospitales estén operativos. En otras palabras, son responsables de todos los detalles logísticos para evitar que ninguna escuela quede desamparada, que los refugiados pasen hambre y que el pesimismo se traduzca en una dejadez que atrase la recuperación.

Comunicación para mostrar que aún dentro de la desgracia podemos encontrar alegrías como las que regaló Frida a todos los mexicanos durante las labores de rescate después del fatídico terremoto del 19 de septiembre pasado. Comunicación para mostrar como a la comunidad internacional le importamos tanto que la ayuda arriba lo mismo desde Honduras que desde Israel o Japón.

Claro que son momentos para recapacitar, identificar qué funcionó, qué puede mejorarse y en qué hay todavía mucho trabajo por hacer. Es por tal razón, aun siendo fiel creyente de que las comparaciones son odiosas, que no puedo evitar encontrar miles de contrastes entre la reacción de México y Puerto Rico a sus respectivas crisis.

La isla del encanto fue golpeada salvajemente por dos de los más potentes huracanes registrados en los pasados cien años. Luego del paso de Irma (el ojo del huracán no atraviesa la isla sino que pasa 160 kilómetros al norte de San Juan) entre 60 y 70% de este territorio estadounidense se quedó sin energía eléctrica. Con el huracán María (el ojo atraviesa diagonalmente Puerto Rico) la situación empeora con el 100% del sistema de energía eléctrica colapsado y cerca de 90% de las redes celulares del país fuera de servicio.

Aislados del mundo, sin forma de comunicarse y sin acceso a información los primeros días después del paso de María fueron de angustia. Las noticias de los intentos del gobierno de establecer comunicación por medio de la entrega de teléfonos satelitales a los 78 municipios de esta nación caribeña eran numerosas. Asimismo, los anuncios de la llegada de ayuda de la diáspora puertorriqueña y de varios estados de Estados Unidos pintaban un panorama esperanzador. Las empresas de telecomunicaciones se unen y de forma conjunta comienzan a trabajar para recuperar la cobertura perdida. Sin embargo, el paso de los días sin mejoras en muchos lugares. La aparente parálisis ante la catástrofe inspira preguntas que deben ser respondidas.

¿Por qué luego del impacto del huracán Irma no se entregaron teléfonos satelitales a todos los municipios? ¿Existía un plan logístico de contingencia ante la inminente llegada de María? ¿Qué ha sucedido con las ofertas de ayuda internacional? ¿Por qué el gobierno del territorio trata de disimular la obvia apatía del gobierno federal bajo la administración del presidente Trump? ¿Realmente está llegando a tiempo la ayuda prometida? ¿Por qué no se solicita apoyo a la comunidad internacional? ¿Es más importante un ideal político a las vidas de los miles de puertorriqueños que siguen incomunicados?

Mientras esperamos respuestas, la administración Trump rehusó permitir la llegada de barcos con matricula no estadounidense a Puerto Rico. Si quieren enviar ayuda que se haga subsidiando a las navieras de Estados Unidos.

*José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es en título personal.

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La experiencia de José Felipe Otero Muñoz incluye un trabajo en más de 100 proyectos de investigación y escribir numerosos estudios sobre la industria de telecomunicaciones regional Consultar sobre cuestiones de política pública y tecnologías de telecomunicaciones para el Senado de la República de México, el Banco Mundial, la Inter-American Investment Corporation, la Casa Blanca y otras instituciones gubernamentales

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