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Opinión

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Si gana... me voy del país

“Si gana Macri me voy del país, no podría soportar otros cuatro años así”. “Mamá, Valen me dijo que si gana Cristina los papás se van a vivir a Miami”. De uno y otro lado de la grieta, mismo sentir, mismo modus operandi ante el no poder ser, aunque con objetivos y odios contrapuestos.

La amenaza de “si gana, pongámosle pirulo, me voy del país” apareció sin timidez la semana previa a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y se viralizó con fuerza después del contundente e inesperado resultado electoral. Ya fuese en el ámbito escolar, laboral, clubes y bares... Todos los escenarios fueron testigos de una frase similar tirada al aire como una amenaza a la nada misma. El enojo y la declaración no tienen nada de original ni en tiempo ni en espacio.

A fines de los 80, el bandoneonista y compositor Astor Piazzolla perjuró que de ganar las elecciones Carlos Menem no volvería a la Argentina. El riojano no sólo fue presidente, también se transformó en su amigo y fue quien logró su traslado a la Argentina cuando el músico sufrió una hemorragia cerebral en su residencia de París.

“Si gana (Eduardo) Duhalde me voy del país”, amenazó allá por 1997 Diego Maradona, cuando apoyaba la segunda reelección de Menem y apuntaba contra quien fuera gobernador bonaerense. En el 2001, sin grieta pero al borde del precipicio, y con el “que se vayan todos” como eslogan, se dio el mayor éxodo al exterior de los últimos tiempos mientras los políticos se reciclaban y seguían siendo los mismos de siempre.

Años más tarde, en el 2015, fueron varias las figuras públicas que se anotaron en la lista para partir rumbo a Ezeiza (aeropuerto) antes de que Macri se convirtiera en presidente. Entre ellos se encontraban el líder de la banda La Mancha de Rolando (banda de rock argentina), que prometió exilio en México, y al que se sumaron otros periodistas y actores que, hasta hoy, siguen pisando suelo argento.

La frase vuelve a ponerse de moda ante una posible reelección del actual presidente, Mauricio Macri, y también ante un eventual regreso del kirchnerismo de la mano de la fórmula Fernández-Fernández.

Tal parece que a muchísimos estadounidenses y brasileños les pasó por su cabeza salir del país ante las victorias de Trump y Bolsonaro, respectivamente.

El escenario argentino suma un condimento no menor al malestar político. El país está inmerso en una de las peores crisis de su historia y llega a estas elecciones sin poder controlar las variables económicas y financieras.

“Should I stay o should I go”, dice la canción de The Clash que se resuena en la cabeza de los que más allá del tinte del ganador se preguntan si Argentina es un país viable. Unos cuantos eligen siempre quedarse (para sufrir, para tener revancha o para levantar el dedito y decir “yo te avisé”). Pero a una gran mayoría la vida no les ofrece ni siquiera la opción.

@andymarivas

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