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Servilismo inútil y peligroso
Tengo la suficiente edad, para recordar como diputados del PAN y del PRD, se referían a sus pares del PRI en la cámara de diputados y de senadores como serviles, agachones, antidemocráticos, fascistas y muchos adjetivos más, cuando en ejercicio de su mayoría ese partido aprobaba una iniciativa presidencial. Había, sin embargo, un detalle interesante: esa mayoría priista y después la panista eran pulcras en el cumplimiento de la ley. De ello dan cuenta las muy pocas controversias constitucionales o acciones de inconstitucionalidad, interpuestas desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari hasta el de Peña Nieto (menos de 15 en 30 años) contra las más de 11 que se han presentado en el presente sexenio. Usted dirá, pero eran agachones, ¿no? Yo le diría que algunos y otros no. Había discusión y había pataleo, como entonces se decía y hay pruebas de ello. Los acuerdos en las reformas electorales eran consensuados, las reformas y otras como las fiscales las pagaba el PRI y el PAN en las urnas. En fin, había vida parlamentaria y debate, a veces muy fuerte. Por eso, en esta semana, me llamaron la atención dos imágenes.
En tono desafiante y amenazador varios senadores de Morena le reclaman a la senadora Sánchez Cordero (también de morena) no haber mencionado ni una sola vez al presidente López Obrador en su informe como presidenta de la cámara. A lo que ella responde que, en congruencia con la división de poderes, no lo consideró necesario. Otros se lanzaron contra el senador Monreal, de Morena y coordinador de la fracción, diciendo que ellos no querían a AMLO fuera de la cámara de senadores, que era inaceptable, aun con la división de poderes, la distancia de la fracción con el presidente López.
La segunda imagen se dio durante el debate (si así se le puede llamar) para la aprobación de la iniciativa que envió el presidente sobre trasladar la operación y la administración de la GN a la SEDENA. El asombro proviene no de la virulencia de la fracción de morena por aprobar de urgente y obvia resolución en un solo día (el primero de este periodo) la iniciativa presidencial.
Tampoco es asombroso tildar de mentirosos a la oposición, cuando sacaron fotos o videos con las declaraciones de Mario Delgado (presidente de morena) o el propio AMLO, que todos hemos visto, diciendo que era inaceptable la militarización de México y que AMLO regresaría el ejercito a los cuarteles, cosa que no ha sucedido.
Tampoco me asombró que los diputados, sabiendo que dicha iniciativa presidencial es absolutamente inconstitucional, se aprestaran a votarla y ganar la votación por 3 o 5 votos, convirtiéndose en aquello que tanto criticaban: unos serviles abyectos, que son capaces de votar y defender con argumentos pueriles de coordinación administrativa, lo que la ley quiso siempre separar por razones históricas, sociales y de objetivos distintos.
Lo que me asombra es la inutilidad del servilismo. Adscribir a la GN a la SEDENA, no resuelve en nada los problemas de seguridad. Las condiciones objetivas de la realidad criminal y de las corporaciones estatales y municipales, no cambiaran en nada. Aún peor, la adscripción al mando militar obliga a una obediencia militar, no civil. Para efectos prácticos, no habrá corporación civil que pueda defender a los ciudadanos o cuidarlos, con las consecuencias que ello conlleva. Nuestra seguridad, el día de hoy y salvo lo que la Corte resuelva en el futuro, depende de un general y de AMLO, un servilismo inútil que pone en peligro la vida civil. Nada más, pero nada menos tampoco.