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Segunda naturaleza
Tu potencia, sin parasitismos ni excrecencias .
Chou Lao
El lunes pasado, cierta euforia atacó a los mercados. Jornada de ganancias, el peso frente al dólar y la Bolsa mexicana con un 2.6 por ciento. Hoy, jueves, es otro día. Los saltos de anteayer son eso, saltos, sigue la volatilidad. Sigue aun en el contexto de las reformas aprobadas y de las que habrán de serlo, como la hacendaria y la energética.
Cada reforma, se supone, posee la mejor estructura, ya que se trata, justamente, de re-formar, de dar una forma nueva a distintos ámbitos de la acción en el vivir juntos. De esa acción, que los buenos sociólogos, como Jon Elster, llaman acción cooperativa, partiendo del presupuesto de que cada individuo es no cooperativo, anarquizante, egoísta, ambicioso, y va siempre con la cara torcida por la envidia, aun si no tiene enfrente a nadie que le provoque ese afecto negativo que algo destruye en su interior y que afecta hasta su cuerpo. Un detalle al respecto. Las sociedades de envidiosos se caracterizan por su alto consumo de Melox y Pepto-Bismol, lo que, en una contrapartida positiva, hace el gran negocio de los laboratorios farmacéuticos. A notar que todo lo negativo produce algo positivo, aun si es inesperado y absolutamente aleatorio. Antonio Tabucchi, en algún relato perdido, se pregunta qué habría pasado si Platón, en su tiempo, hubiera conocido el Melox. Quizá no habría fundado la Academia de Ciencias Políticas de Atenas o no hubiera pensado la idea de bien como reacción al fracaso de la democracia griega o habría sido exitoso como asesor del tirano de Siracusa. Véase lo que provocó la falta de un antiácido.
Re-forma, diseñarla con la mejor estructura, pues se trata de re-formar, de dar otra forma a la interacción social. O sea, no sólo se trata de no perder tiempo, sino de ganar. O sea, sobre todo, evitar que lo que ha de re-formar, deforme. Al respecto, todavía se discute un axioma, el minimax o el de maximización de Pareto. Una reforma no ha de perjudicar a nadie y debe beneficiar por lo menos a uno. Ahí está el criterio. Se trata de formar y re-formar los hábitos públicos: trabajo de los profesores, competitividad de la banca, pago de impuestos, explotación de petróleo y gas. Hábitos de calidad y productividad. Que cada quien se sienta seguro y animado en la vida pública convertida en segunda naturaleza.