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Retos de la educación para la siguiente década
“El propósito de la educación es convertir los espejos en ventanas”. Sydney J. Harris, escritor y periodista estadounidense.
En México existen rezagos en prácticamente todos los niveles y aspectos de materia educativa. Muchos responden a complejos fenómenos estructurales, otros a malos acuerdos de orden político y otros más, a procesos burocráticos que no permiten la adecuada inversión de recursos y entorpecen la modernización de la educación y de los sistemas de enseñanza y aprendizaje.
Ello representa un freno para alcanzar mayores niveles de desarrollo económico sostenible, para atacar con éxito y de manera integral la desigualdad, así como para crear condiciones que permitan a los jóvenes acceder en el futuro a mejores empleos, mejor remunerados, más estables y con mejores perspectivas de bienestar económico para ellos y sus familias.
Frecuentemente, la discusión de cómo abordar las soluciones se limita por visiones que creen que el problema es tan complejo, que su solución no puede tener efectos de corto plazo. Pero existen suficientes evidencias, en distintas partes del mundo, de que programas bien diseñados y ejecutados y con recursos suficientes, pueden cambiar el resultado final del proceso educativo para cientos de miles de estudiantes, en pocos años.
Algunos de los elementos clave para lograr un genuino impacto transformativo de la educación en nuestro país, se describen a continuación.
Se requiere iniciar un proceso de reforma a los modelos de actualización de planes de estudio de educación regulada. Con una herencia de muchas décadas, los mecanismos de formalización, autorización y actualización de la educación regulada son en esencia obsoletos y no permiten responder con dinamismo a los cambios en el entorno de conocimiento y laboral y tampoco garantizan mecanismos de aseguramiento de calidad, ni en la educación pública, ni en la privada.
Es urgente, además, crear modelos de rápido desarrollo de capacitación especializada de corta duración preuniversitaria, para facilitar la incorporación al mercado laboral que presenta nuevas demandas derivadas de la manufactura tecnológica y de la industria de datos y, de forma específica e inmediata de la demanda de nuevas plazas por el fenómeno de nearshoring. Además, se requieren también modelos de educación especializada de ciclo corto, post universitaria, para perfeccionar conocimientos orientados a necesidades específicas del sector productivo.
Ambos temas tienen impactos favorables en la productividad y en el nivel salarial.
Se requiere mejorar los modelos de enseñanza, particularmente en temas matemáticos, científicos y hoy en temas de programación (y ciencia de datos) en primaria y secundaria. El rezago actual limita la capacidad de incorporación de estudiantes y egresados en carreras STEM, en apoyo a empresas de tecnología y en capacidad de innovación del país. La idea de que el álgebra y las matemáticas no sirven, es limitada y peligrosa, todas las innovaciones que usamos en la vida cotidiana, se deriva del hecho de que alguien, en su infancia y adolescencia, aprendió matemáticas y ello fue la base para incorporarse a carreras científicas y a desarrollar su capacidad de innovación. Además, la formación matemática desarrolla el pensamiento abstracto y contribuye a la resolución de problemas, no solamente matemáticos. El desarrollo del pensamiento abstracto disminuye la posibilidad de que los jóvenes en el futuro compren explicaciones simplistas y crean información con nula o poca fundamentación real.
También es fundamental el desarrollo de modelos de educación técnica preuniversitaria (con mayor nivel de especialización) y de educación dual (con prácticas profesionales reales de duración de cerca de 40-50% del tiempo de estudio) en educación preuniversitaria y universitaria, similares a los modelos alemán y austriaco. Ello permite que más jóvenes obtengan conocimientos prácticos, aplicables al mercado laboral y con mejores expectativas de remuneración y estabilidad laboral.
Cada año que no mejoramos los modelos de educación de nuestro país, es un año perdido, con consecuencias graves y de largo plazo sobre múltiples generaciones y millones de jóvenes en el país.