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¿Rebelión en la granja?
Los dichos y refranes del presidente no se pueden tomar a la ligera porque la lógica detrás de cada uno es perversa.
La realidad política está traspasando el límite de lo posible, lo deseable y lo creíble. Cada día, el presidente es capaz de sorprender con algo más, poniendo en peligro lo que a veces no alcanzamos a imaginar.
Una maestra en prepa me enseñó que el lenguaje no es inocente, pues construye realidades. Los dichos y refranes del presidente no se pueden tomar a la ligera porque la lógica detrás de cada uno es perversa. No habla por hablar, sabe muy bien lo que está diciendo y, sobre todo, lo que pretende lograr con cada palabra.
Es imposible creerle a alguien que el mismo día es capaz de contradecirse varias veces o, peor aún, se atreve a comparar a los más pobres con “animalitos”. La narrativa que utiliza el gobierno actual es muy peligrosa porque, tal como nos enseñó George Orwell, apunta hacia el totalitarismo. Insinuar que los más pobres, como las mascotas, necesitan de alguien que los cuide y les dé de comer manifiesta la soberbia de quien se cree amo, señor y pastor; refleja un complejo de inferioridad disfrazado de bondad superior, que supone estar por encima de todos para actuar y decidir sobre ellos, incluso pisoteando su libertad. ¡Cuidado!
En su libro La rebelión en la granja George Orwell narra los problemas que viven los animales de una granja para liberarse del yugo humano y vivir en libertad. Un cerdo viejo incita a los demás animales a organizarse para su emancipación.
Poco a poco, los animales se vuelven conscientes del provecho y el abuso que los hombres sacan de su explotación y deciden rebelarse. Los cerdos de la granja encabezan una nueva sociedad. Sin embargo, al poco tiempo, la estructura renovada se vuelve tan injusta y represiva como la anterior.
¿Demasiadas coincidencias? Muchos de los mexicanos humillados por el presidente le dieron su voto porque creían que no podíamos estar peor. Decepcionados, creyeron las mentiras de quien prometió ser distinto, pero hoy amenaza con empeorar la situación del país. El problema es que no hemos entendido la advertencia de Maquío cuando dijo que “lo importante no era cambiar de amo sino dejar de ser perros”. Ante el lenguaje inaceptable de quien busca denigrarnos para posicionarse como el único salvador del pueblo, es hora de entender y valorar nuestra dignidad y nuestra libertad.
Valorémonos más y seamos más solidarios con los que menos tienen, para evitar que México se convierta en una granja y en un infierno, donde unos cuantos acaben con nuestro presente y futuro. ¿Llegó la hora de concebir juntos una verdadera rebelión, pacífica, creativa, propositiva y mucho más inteligente que las mentiras que nos dicen cada día, todos los días? Yo creo que sí.
Twitter: @armando_regil