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Pasivos laborales
De la chistera de las reformas estructurales propuestas Enrique Peña Nieto, acaba de salir otra de las innumerables sorpresas contenidas en las leyes secundarias.
La ocurrencia más reciente son los pasivos laborales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El mago Peña Nieto y sus ayudantes legislativos propusieron y aprobaron el viernes 25 de julio que el gobierno federal asuma los pasivos laborales de Pemex y de la CFE para que ambas empresas, justificaron, estén en condiciones de competir con las empresas privadas que entrarán a competir en el mercado mexicano tras las aprobación de las leyes secundarias en materia energética.
Según la fuente informativa que se consulte, los pasivos laborales de Pemex van desde 1.1 billones de pesos hasta 1.3 billones de pesos, en tanto que los de la CFE superan los 507 mil millones de pesos. Hay una condición: el gobierno federal asume el pasivo laboral a condición de que estas empresas modifiquen el contrato de trabajo en materia de pensiones con los trabajadores sindicalizados y de confianza.
Esta decisión incrementa la deuda pública nacional de manera sustancial, pues pasaría de 6.5 billones de pesos a 8.1 u 8.3 billones de pesos. Por ello no ha faltado quien lo llame Pemexproa, en referencia el programa de rescate bancario ideado hace 18 años y cuya deuda seguiremos pagando hasta el 2065. Además se ha responsabilizado a los trabajadores de Pemex y CFE, en particular a sus sindicatos, por el crecimiento de estos pasivos. Sin embargo los trabajadores petroleros matizan el problema: se trata de proyección de pasivos, por lo que la deuda se incrementa al largo plazo, no de golpe; y dichos pasivos ocurren porque la dirección de Pemex no fue administrando los recursos para estos compromisos laborales, y los usó para otros fines cuando podía hacerlo. Cada año se requieren 40 mil mdp para hacer frente a estas responsabilidades, esa cantidad representa apenas 3 por ciento de los ingresos anuales de Pemex.
En realidad el tema de los pasivos laborales, como otros de las leyes secundarias, están diseñados no para corregir abusos laborales sino para preparar el terreno para que las empresas privadas que inviertan en México no tengan que pagar la fuerza de trabajo al precio actual. El tema de los pasivos laborales está diseñado a obligar a los trabajadores de Pemex y CFE a renunciar a prestaciones laborales que han conquistado en décadas para que en el nuevo escenario de privatización energética las empresas privadas no paguen esos compromisos laborales.
Es decir, están diseñados para garantizar altas ganancias de las empresas que inviertan en México, a costa de las prestaciones de los trabajadores, cuando con el actual modelo energético saldrían recursos para pagar buenos salarios y prestaciones y altos ingresos al fisco. No es que no haya recursos, sino que se robaron en las corruptelas de funcionarios de Pemex y dirigentes sindicales (ejemplo Carlos Romero Deschamps). El caso de los pasivos laborales confirma que las leyes energéticas están diseñadas con el viejo criterio capitalista de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias.
@rmartinmar