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Opinión

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Para entender la reforma energética

Desde tiempos de Carlos Salinas de Gortari, México entra en convulsión política y mediática cada vez que el gobierno en turno pretende modificar el estatus en el que se encuentra el sector energético. Lo interesante es que esto ha sucedido al margen del partido político que se encuentra en el poder. ¿Por qué?

Responder esta pregunta ayuda a entender en esencia qué es y qué pretende la satanizada reforma energética que ni es lo que parece ni es lo que dicen que es.

Al revisar brevemente la historia, encontramos que en los ochenta el mundo cambió la visión con respecto al Estado-nación, la economía, el trabajo y los paradigmas sobre las políticas públicas. Al frente de esta nueva visión se encontraba la Dama de Hierro , Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido, con su política del Estado mínimo que rápidamente se extendió a otras latitudes.

Cuando esta visión global se fortaleció, llegó a la Presidencia de México Miguel de la Madrid Hurtado, quien tendría la encomienda de aplicarla en nuestro país. Realmente no hizo mucho en ese sentido. De la Madrid rompió con la tradición de que los presidentes fueran abogados o políticos en sentido estricto. Con él llegaron los economistas y el llamado neoliberalismo.

En los ochenta, el Banco Mundial y otros organismos internacionales comenzaron a presionar a los países, especialmente los menos favorecidos, para abrir a las grandes empresas multinacionales sus diferentes sectores de la economía y finanzas, así como vender sus empresas paraestatales –que en aquella época sumaban miles–, con el pretexto de que eran medidas que acabarían con el hambre, promoverían el desarrollo, la competencia, la estabilidad económica y todo lo que ahora seguimos escuchando 30 años después.

A través de préstamos generosos por parte del Fondo Monetario Internacional, naciones enteras adquirieron (y adquieren) deudas por cientos de años que nunca van a poder pagar. Por ello, a cambio se les pide (por usar un eufemismo) abrir sus sectores energéticos a capitales internacionales. Pero no a todos, hay una lista de exclusivos.

Desde finales de los ochenta a la fecha hemos visto la apertura y venta de sectores estatales como pensiones, satélites, carreteras, ferrocarriles, minería, petróleo y derivados, electricidad y un largo etcétera. (Si hemos o no tenido el desarrollo, la competitividad y estabilidad prometidos lo dejo a buen criterio del lector).

La reforma que ahora se discute sólo modifica los artículos 25, 27 y 28 constitucionales que, en pocas palabras, garantizan que sólo el Estado mexicano es dueño de los recursos que se encuentran en el subsuelo del país y que sólo el Estado puede explotarlos a través de Pemex.

La reforma no busca privatizar a Pemex (como torpemente asegura Andrés Manuel López Obrador), sino hacerlo a un lado poco a poco de estas actividades para que la realicen las empresas privadas internacionales, al igual que nadie ha privatizado al IMSS ni al ISSSTE pero prácticamente no sirven para nada porque ahora operan las afores.

Esto explica por qué, sin importar qué partido político llegue al poder, la reforma energética propuesta en los últimos 20 años es fundamentalmente la misma.

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CARA A CARA

Las siguientes son las coincidencias y divergencias entre las tres propuestas de las principales fuerzas políticas del país para reformar al sector energético:

PRI PRI PRI
Explotación de hidrocarburos por privados NO
Apertura a inversión en transformación NO
Esquemas para fortalecer a Pemex
Autonomía presupuestaria de Pemex
Sacar al Sindicato del Consejo de Pemex NO
Fondear el pasivo laboral de Pemex NO NO
Ajustar la plantilla laboral de Pemex NO
Integración de subsidiarias NO
Bajar la carga tributaria de Pemex
Sacar a Pemex del presupuesto
Autonomía presupuestal para la CNH y la CRE NO
Fondo para administrar renta petrolera NO
Generación de electricidad en manos de privados NO
Comercialización de electricidad por la IP NO
Transmisión de electricidad por parte de privados NO NO NO
Plan integral para uso de energías renovables NO NO NO

Ulises Juárez, ulises_j@yahoo.com

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