Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Nobel, futbol americano y decisiones de empresa

Richard Thaler obtuvo en el 2017 la máxima distinción para un economista: el premio Nobel en la disciplina.

Richard Thaler obtuvo en el 2017 la máxima distinción para un economista: el premio Nobel en la disciplina. El comité que lo distinguió señala que sus trabajos han permitido construir un puente entre el análisis económico y psicológico de la toma de decisiones de las personas y los resultados en los mercados.

Su trabajo ha permitido entender mejor el comportamiento humano, al considerar aspectos de la psicología humana, lo que permite analizar la toma de decisiones económicas desde una perspectiva más completa. Una de las conclusiones de su trabajo es que los mercados no son perfectos y que existen oportunidades de arbitraje que son aprovechadas por los agentes económicos que tienen mayor acceso a la información y se encuentran mejor posicionados para la toma de decisiones.

Hace unos años, Thaler publicó, en un diario norteamericano, un artículo en el que analiza la manera en que los equipos de futbol americano profesional eligen jugadores. Como es conocido, en los EU, la liga profesional de ese deporte está organizada conforme a unas reglas que tratan de equilibrar la competencia. Las dos principales son:

Existe un límite presupuestal, que evita lo que ocurre en la mayor parte de las ligas profesionales de soccer, en las que hay un grupo minúsculo de equipos con gran presupuesto que suelen predominar (por ejemplo, Real Madrid y Barcelona en España).

Hay un mecanismo para la asignación del nuevo talento egresado de las universidades, llamado draft colegial, en el que los equipos seleccionan jugadores por rondas. El orden en que lo hacen está determinado por el lugar que el equipo ocupó durante la temporada anterior. De tal forma, el peor equipo tiene la oportunidad de hacer la primera selección, lo que en teoría le da mayores oportunidades de mejorar. Si los mercados funcionaran correctamente, señala Thaler, los salarios ofrecidos a los jugadores tendrían que estar relacionados con su contribución marginal al éxito del equipo. Es decir, los jugadores más talentosos y productivos, merecedores de los mejores salarios, serían los seleccionados en las primeras rondas. Y los equipos intercambiarían sus turnos, de una manera compatible con la maximización de sus beneficios.

Todo sería perfecto, excepto por un pequeño detalle, nos dice Thaler. Los precios bajo los cuales se lleva a cabo el intercambio, que se resumen en una tabla conocida por todos, no son los correctos, pues no reflejan el valor intrínseco de los jugadores. Por ejemplo, la diferencia salarial entre un jugador de primera selección, en relación con la quinta selección de la misma ronda, es mucho mayor que la diferencia en rendimiento en el terreno de juego.

Thaler y uno de sus colegas, Cade Massey, analizaron esta situación, con información histórica, y publicaron un artículo académico. Encontraron que conforme transcurren las selecciones, la reducción salarial es mayor que la reducción en calidad del jugador. Eso quiere decir que los equipos que escogen primero pagan más que los equipos que escogen después, si se considera el rendimiento de los jugadores. Entonces, el sistema, en lugar de equilibrar la competencia, la desequilibra, pues hace que los equipos peor clasificados paguen más por los buenos jugadores.

Las consecuencias de este funcionamiento son previsibles. La probabilidad de que un jugador seleccionado en una ronda alta tenga un desempeño acorde con ello, es apenas ligeramente superior a 50 por ciento. Casi como lanzar una moneda. Los errores son muchos y el costo económico para los equipos es evidente.

Si esto ocurre en un mercado organizado con reglas para fomentar la competencia y con transparencia informativa, ¿qué podría suceder en otros ámbitos? Por ejemplo, ¿en el entorno empresarial, en el que una organización debe contratar a un CEO, sin experiencia en la empresa, en un mercado sin reglas competitivas, ni mecanismos transparentes de evaluación? Seguramente, la probabilidad de éxito sería inferior a 50 por ciento.

*Consultor en competencia económica y regulación y profesor universitario.

Temas relacionados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas