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Opinión

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No es fácil aventurar cifras de inversión

La elaboración, implementación y revisión de un Plan de Conectividad es una de las metas a las que debe aspirar todo gobierno latinoamericano. Es importante entender que aunque la planeación del desarrollo digital se hace con metas a corto plazo, la finalización de un periodo de inversión no implica que se haya finalizado el trabajo. Siempre llegan nuevas tecnologías, nuevos programas que requieren el reemplazo de los ya caducados y, de forma menos abstracta, inversión en redes para poder incrementar las velocidades de conexión que recibe el cliente final.

Otro elemento que se debe entender al formular una Agenda Digital Nacional es que las comparaciones internacionales como referencia son útiles, pero utilizarlas como manual de planeación e implementación puede tener consecuencias muy graves. Es por esta razón que copiar y pegar cifras de inversión de otros mercados hacia México es un ejercicio bastante peligroso que ignora o desconoce las múltiples realidades locales del país.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, al 2010 el país contaba con 112,336,538 habitantes repartidos en 28,159,373 hogares. Estos hogares a su vez se reparten en más de 2,450 municipalidades y delegaciones a través de todo el país. Si consideramos que 23.2% de los mexicanos vive en localidades de menos de 2,500 personas, observamos que hay 26 millones de personas con una alta probabilidad de vivir en zonas con escasa o nula cobertura de telecomunicaciones. Esto representa un obstáculo a solventar, pues el objetivo de cualquier iniciativa gubernamental de inclusión digital es lograr que todos sus habitantes se beneficien de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC).

Como pueden imaginar, las necesidades de inversión en TIC para cada municipio o delegación son diferentes, pues dependen de numerosas variables como número de habitantes, infraestructura y la oferta de servicios con los que cuenta su población. Esto no implica que el trabajo del gobierno esté finiquitado, sino que el destino de los recursos debe ser distinto al que se le deba dar a localidades aisladas y de baja densidad poblacional.

Si extrapolamos la situación para ver los montos de inversión a nivel macro en América Latina y el Caribe, podemos tener una idea en las diferencias en inversión según su desarrollo tecnológico. Una comparación de Planes de Conectividad elaborada por Signals Telecom Consulting muestra que en proyectos de cuatro años de duración las inversiones fluctúan bastante. Por ejemplo, en Puerto Rico anualmente se asignan 0.34 dólares por habitante, en Brasil 57.19 dólares y en Paraguay 38.05 dólares para la promoción de TIC.

Utilizar estas cifras en México implicaría que en un periodo de cuatro años el país podría invertir desde 152.7 millones de dólares hasta 25,700 millones en su Estrategia Digital Nacional. La diferencia entre estos montos y la cifra final dependerá grandemente de las inversiones que han hecho y están programadas por la industria privada, la imposición de cobertura a los interesados en nuevas licencias y el establecimiento de iniciativas público-privadas en el país. Una vez que se hace un mapa de las necesidades de la población se puede implementar un acercamiento heterogéneo que tenga como prioridad a los ciudadanos.

Éstas son algunas de las razones por las que cuando me consultan en la prensa respecto de cuánta inversión debería asignar el gobierno no me aventuro a dar una cifra, pues sería irresponsable de mi parte decir montos cuando no he visto un diagnóstico a nivel local ni que áreas ya están cubiertas por métodos alternos. Todo esto teniendo en cuenta que fomentar la adopción de TIC es muchísimo más amplio y complejo que instalar infraestructura.

*Jose F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero

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