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Opinión

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Nadar de a muertito

Tirarse panza arriba al río y dejar que la corriente se encargue del resto, eso es nadar de a muertito . Es dejar a la fuerza de las corrientes el destino del cuerpo entero, sin hacer el más mínimo intento de guiarse en la dirección que nos lleva el agua y mucho menos nadar contra corriente.

Es dejar el destino del nadador en la fuerza de la corriente, sin importar si adelante está la orilla o la catarata. Es hacer sólo el esfuerzo de administrar la posición horizontal del cuerpo y ya.

Ese nadar de a muertito puede ser un buen balance, a propósito de este día del tradicional recuento nacional, de lo que le ha pasado al país durante los últimos años.

Y que no se adorne un senador priísta buscando espacio en la televisión nacional para ir a echar pestes en contra del Presidente por la parálisis.

Porque la inmovilidad es un mal nacional de responsabilidad colectiva.

Eso sí, dentro de esa administración de la mediocridad hemos obtenido un grado superior, porque somos expertos en acercarnos a la orilla y encontrar la rama para detenernos y no caer.

El documento que habrá de presentar hoy el presidente Calderón al Congreso, pero sobre todo en el mensaje que habrá de leer mañana a manera de balance, uno de los más grandes logros a defender será el resultado económico de la primera mitad de este año.

Saldrán a relucir cifras como el crecimiento económico de 7.6% del segundo trimestre, sin hablar de la base de comparación con el peor trimestre de la historia desde los años 30, como lo fue el segundo del año pasado.

Relumbrarán los más de 500,000 empleos formales registrados ante el IMSS durante los primeros seis meses del año, sin apuntar a que para esta segunda mitad del año se espera que no se pueda agregar otro tramo igual de empleos por el efecto de la desaceleración esperada.

Contendrá el documento un amplio apartado que hable de la manera de sortear la crisis de ingresos que se planteó para todo el 2009 y que afortunadamente no llegó.

Seguro que en el discurso político de la fiesta presidencial de mañana se dejarán mensajes velados de la importancia de profundizar los cambios estructurales del país para aspirar a crecimientos más altos. Sin que se pueda esperar el anuncio de nuevas iniciativas en materia fiscal o de reordenamiento integral del Presupuesto público.

Del otro lado, los partidos de oposición que se balancean desde el Congreso, tienen lista ya su respuesta.

Dirán que no se trata de un discurso realista del Presidente, que está viendo un país diferente, que México ha perdido el rumbo, que urge cambiar el modelo económico, pero ninguno, ni uno solo de ellos, asumirá su corresponsabilidad en la condición actual de la nación.

Mucho menos habrá un compromiso público por dotar de herramientas a quien gobierna para que lo pueda hacer con mayores beneficios para la población.

Si el nadar de a muertito del Ejecutivo en el Presupuesto fue posible con el incremento de 1 punto porcentual en el IVA, pues se lo van a quitar.

Si el gasto de los estados y municipios es poco transparente, pero altamente conveniente en términos electorales, pues así lo van a dejar.

Lo que hay que informar a la sociedad es que todo sigue igual. Que México aprendió a nadar de a muertito y que mientras funcione la fórmula de arreglar con alambritos la vida del país, lo seguirán haciendo.

La primera piedra

Es la hora en que el sindicato de sobrecargos no puede definir una postura en torno de la necesidad de aligerar la carga laboral para Mexicana. Vamos, ni siquiera porque ya no despegan esos aviones.

El tiempo se le acaba a esta empresa aérea. La razón es simple: a los problemas financieros que se agravan todos los días, por su falta de actividad, se suma la realidad de la física de los negocios de que los espacios se ocupan.

La decisión de la SCT, expresada abiertamente por su titular, es que el espacio aéreo mexicano no da más que para una sola línea bandera. Y a la par de esto, se empiezan a soltar muchas de las rutas de Mexicana para que las operen otras compañías, en el entendido de que los clientes no tienen la culpa.

Si Aeroméxico se quedara con los restos de Mexicana podría haber sinergias, pero los pocos trabajadores rescatados tendrían que aceptar la realidad de que la gallina de los huevos de oro o la aerolínea de las alas de oro , murió de sobrequipaje.

ecampos@eleconomista.com.mx

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