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Opinión

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Mister Zara dice adiós

Amancio Ortega, el hombre más rico de España y fundador de Zara, adelantó su retiro. El anuncio no repercutió en el precio de la acción del grupo.

Amancio Ortega Gaona no es un tipo común. Posee una fortuna de 25,000 millones de dólares y es extremadamente austero: almuerza en el comedor de su empresa, usa ropa relativamente barata, tiene fobia a los eventos, los aviones y a las fotografías, y prefiere los huevos con chorizo que cualquier platillo gourmet.

Ortega Gaona tiene una biografía de excepción. De Cero a Zara se llama el libro que cuenta su historia. Empezó a trabajar a los 13 años, como recadero en una camisería en su natal La Coruña, Galicia. No estudió más allá de la secundaria ni se nutrió de un ambiente sofisticado, pero algo en él era de otro mundo. Ha entendido como pocos la maquinaria que mueve el negocio de la moda en esta época.

La ropa es como el yogur o la carne, se echa a perder muy rápido , decía José María Castellano, mano derecha de Amancio Ortega durante los años heroicos de Inditex. La comparación con la comida podrá parecer odiosa a los fashionistas, pero funcionó para esta empresa gallega.

Ellos encontraron la forma de vender la ropa como si fuera pan caliente. Entre la década de los 80 y la primera del tercer milenio pasaron de una facturación de 30 millones de euros anuales a superar la barrera de los 10,000 millones. Hace poco inauguraron la tienda número 5,000 del grupo en Roma. Se convirtieron en el número uno de la moda mundial, desplazando a íconos como Levi’s, Benetton y Gap.

El secreto de esta empresa gallega fue desarrollar un sistema que redujo el tiempo de respuesta. Una empresa de confección tarda, en promedio, de cuatro a 10 meses en pasar de una idea a una prenda en el aparador. Zara se toma entre dos y cuatro semanas. La mayor parte de las empresas de moda y confección del mundo gasta enormes cantidades de tiempo y recursos tratando de hacer pronósticos sobre lo que los hombres y las mujeres vestirán.

Zara no trabaja con esos augurios, pero ha perfeccionado el arte de la reacción, dice Devangshu Dutta, un experto indio de la industria de la confección que ha estudiado a las empresas de Ortega. Nadie como Zara para pasar de la observación en la calle o en la pantalla a los anaqueles. Tiene cientos de diseñadores cerca de La Coruña para realizar el proceso en horas o días.

El outsourcing le ha permitido a muchos de sus competidores bajar drásticamente los costos de mano de obra.

Inditex se ha concentrado en mantener el control del proceso. Esta centralización le otorga una ventaja en los tiempos de respuesta. El resultado es que puede renovar 40% del inventario de cada tienda en una semana. Ocho de cada 10 prendas de Inditex se venden al precio marcado en la etiqueta. Sus competidores venden 36% de sus mercancías con descuento o rebaja, según Dutta.

En los últimos años, Amancio Ortega se ha diversificado. Es un jugador importante en el sector inmobiliario, la banca y una promesa en el campo de las energías no renovables. Su salida fue anunciada en una carta de dos párrafos y no trajo repercusiones en el precio de la acción del grupo. Zara ya es una institución. El ejecutivo Pablo Isla se convertirá en Presidente de Inditex en julio. Se dice, extraoficialmente, que la fórmula implica preparar el terreno para la hija menor de Amancio, Marta, una joven de 27 años aficionada a la hípica, que por ahora sigue en proceso de formación.

Amancio Ortega se jubilará a los 75 años. Será un retirado casi normal. Dueño de un imperio que esta semana cotizó 37,000 millones de euros en la Bolsa de Madrid.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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