Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Los números rojos se imponen

El hecho duro -durísimo- es que la empresa se encuentra prácticamente quebrada. La única salida es ofrecer solución para su regreso a la rentabilidad.

Hubo un tiempo en el que aun estando en números rojos, Mexicana de Aviación flotaba en cielos plácidos sostenida por subsidios gubernamentales cuantiosos. Los accionistas recibían su dividendo a cargo del erario y los trabajadores agremiados por cuyos servicios funcionaba la empresa conseguían frente a su administración generosos arreglos laborales que se concretaban en contratos colectivos.

El esquema era tan inviable que quien acabó quebrando fue ese Estado paternalista que queriendo ser tan apoyador de la planta productiva terminó orillándose él mismo a la bancarrota.

En lo que hace a las empresas aéreas, el modelo tenía otras deformaciones. Al requerir esas empresas de la explotación en exclusiva de las rutas más importantes, los pasajeros pagaban pasajes excesivos: a precios monopólicos.

Se adivina -o más bien está a flor de piel- en la actitud que ha asumido el sindicato de pilotos frente a la crisis de solvencia en que ha caído Mexicana una nostalgia marcada por las épocas del Estado paternalista y subsidiador. Esperan claramente que frente a una postura inflexible de su parte, las autoridades reaccionen con gesto dadivoso.

No están las condiciones dadas para que esto último suceda. El hecho duro -durísimo- es que la empresa se encuentra prácticamente quebrada. La única salida es ofrecer una solución para su regreso a la rentabilidad. Y el sindicato de pilotos no la ha ofrecido.

La administración de Mexicana ha argumentado a través de su Director General, que la causa de la pérdida de solvencia es el exceso de los costos laborales precisamente por el contrato con los pilotos. Si el gremio de los pilotos quiere fortalecer su posición, debería comenzar refutando la postura de la administración y mostrar que son otras las causas de los números rojos de la aerolínea.

Otra miopía en la postura de los pilotos es que están actuando con una mentalidad de monopolista: como si sólo los integrantes de su asociación pudieran volar con seguridad y eficacia los aviones de la empresa. Están muy equivocados. En el mercado de trabajo hay una muy importante oferta de pilotos dispuestos a contratarse en forma individual y por un ingreso inferior al que han percibido por años los agremiados a esa asociación. Así que la perspectiva no es favorable para ella y sus integrantes.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas