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Los globalifóbicos, infaltables en la Cumbre del G-20
Enrique Campos Suárez
La Cumbre del G-20, que esta semana inicia en Londres, es presentada como la gran oportunidad de encontrarle una salida a la crisis mundial. ¿Podría alguien protestar en contra de tan noble intención?
¡Claro que sí! En primer lugar, porque es un foro con toda la atención mediática. Y eso es algo difícil de resistir para aquellos grupos, bien financiados, que son profesionales de la protesta. Aquellos alguna vez calificados por Zedillo como los globalifóbicos.
Pero también hay otros grupos que entienden que es ahora o nunca. La crisis que vive el planeta y la determinación de los líderes mundiales de encontrar caminos radicales para replantear las finanzas mundiales, es visto como la gran oportunidad de influir en lo que ellos, los manifestantes, entienden como el camino más viable para el futuro. Y como no están invitados, pues salen a las calles.
No hay que perder de vista que el mundo está lleno de Noroñas. De expertos en la protesta que viven de eso, que cobran por eso y que desde el momento en que se convocó a esta reunión emergente del grupo de las 20 economías, desarrolladas y emergentes, que concentran 85% del PIB mundial, organizaron sus manifestaciones.
En Londres, desde este pasado fin de semana y todo el resto de la semana, hay manifestantes de todo tipo. Están los provocadores que pretenderán entrar a los hoteles a tocar en las puertas de todos los delegados de la Cumbre (quiero ver al globalifóbico que le toque ir a molestar a Barack Obama cómo le va a ir con el servicio secreto).
Están los pacifistas que se van a disfrazar este lunes de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis para hacer una muy vistosa marcha frente al Banco de Londres. Están los que en la cumbre de emergencia económica, van a protestar por la guerra en Irak.
Claro que el grupo de los llamados anarquistas ya anunciaron su presencia, aunque claro está, no han dado a conocer su agenda de protestas. Pero presumen que será algo muy notorio.
En medio de todo esto, no debemos perder de vista a otros grupos con agendas que merecen atención.
Como el nutrido grupo de académicos y políticos que en la Universidad del Este de Londres, iniciarán este miércoles la llamada Cumbre Alternativa de Londres. Promovida por grupos de izquierda, pretende discutir seriamente caminos diferentes para salir de la crisis.
Están los grupos ecologistas que buscan influir en la agenda de la Cumbre con estos temas y el mensaje de que la lucha para preservar el planeta, que había tomado importancia en tiempos recientes, no puede abandonarse ante la urgencia de salir de la crisis.
La verdad es que por la belicosidad que han mostrado los líderes de las diferentes naciones, es posible que no hagan falta las protestas en las calles para poder leer crónicas de enfrentamientos. En una de esas los Bobbies, o sea, los granaderos ingleses, van a hacer más falta dentro de los salones de reunión de la cumbre, que en las calles.
La primera piedra
Sólo porque la fecha estaba pactada en el calendario de difusión del INEGI. De lo contrario, parecería que el muy mal dato del Índice Global de Actividad Económica, el IGAE de enero fue dado a conocer con toda intención el fin de semana. Vamos, como los viejos sabadazos. Y es que una caída de 9.5% en la actividad económica durante el primer mes del año es realmente aterradora.
No sólo prueba que el sector exportador vive una terrible crisis en la que simplemente no encuentra un solo mercado medianamente sano para vender. Sino que también muestra que los motores internos, comercio y servicios, se han derrumbado.
Con los datos que ya conocemos de febrero y los adelantos de este mes de marzo que está por terminar, no hay razón para no suponer que el Producto Interno Bruto de nuestro país, durante el primer trimestre habría de caer por ahí de 5 por ciento. Y la peor noticia es que esto no ha tocado fondo.
LA GRAN DEPRESIÓN