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Las batallas de Alito
Todo estaba listo una sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional del PRI, el mismo día que Marcelo Ebrard había seleccionado para presentar su sugerencia de método para la interna morenista. A menos de 24 horas de la cita electoral en Coahuila y Estado de México, los actores políticos enfocarían hacia el 2024.
Ambos eventos —empero— estaban coaligados al resultado de los comicios mexiquenses. En las semanas previas, basados en escenarios que estimaban una participación de 70% de los votantes, la candidata aliancista, Alejandra del Moral, confiaba en imponerse a Delfina Gómez.
Esa improbable victoria habría desencadenado un conflicto poselectoral. Pero su defensa —en primera instancia—habría quedado a cargo del presidente sustituto del CEN tricolor. Y es que Alejandro Moreno Cárdenas, después de rendir cuentas de las últimas dos elecciones, presentaría su renuncia irrevocable. Fuera del cargo partidista, en esa misma idea, recorrería el país en pos de la candidatura presidencial.
La cúpula priista ya había anticipado ese escenario. Alito, presidenciable; Alejandra del Moral, gobernadora electa, y Paul Ospital como sustituto en la dirigencia partidista. Una nueva generación de líderes políticos que, tras la derrota del 4 de junio en el Estado de México, sufrió un golpe de realidad.
Coahuila salvó la cara de la actual dirigencia priista. Manolo Jiménez ganó la gubernatura con 56% de los votos y la “alianza ciudadana” se llevó los 16 distritos de Coahuila, con lo que tendrá control absoluto del Congreso local.
En las dos elecciones —presume Alito— Va por México generó 3.5 millones de votos —dos terceras partes de los cuales fueron aportados por el PRI—; apenas 100 votos menos que Morena y sus aliados. En el desglose por partido político, prevalece esa brecha: Morena tuvo 2 millones 464,000 votos; por 2 millones 367,000 del PRI; 790,589 del PAN; 659,205 del PVEM; 633,485 del PT; 218,841 del PRD y 26,212 de MC.
Tablas, en números absolutos. Pero el PRI deberá entregar la joya de la corona. La candidata Del Moral asumió la responsabilidad de ese histórico descalabro, pero Alito apuntó hacia Alfredo del Mazo. Lo mismo hizo en el caso de los gobernadores salientes, que desde el 2021 han entregado el poder a cambio de embajadas y consulados.
En los pasillos de la sede nacional priista, no hay duda sobre la traición del mandatario mexiquense. Incluso —observan— sus operadores políticos trabajarán para la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum.
En las 24 elecciones para gobernador transcurridas desde el 2019, el PRI ha aportado 48.2% de los votos conseguidos por los candidatos aliancistas, por 36.9% del PAN y 14.9% del PRD.
Hace un año, Alito creía que podía remontar el escándalo de los audios detonado por Layda Sansores. La derrota en el Estado de México lo ha sacado definitivamente de la sucesión. De presidenciable a facilitador del mega bloque opositor, a sus 48 años, reconoce que su carrera política depende al resultado de los comicios del 24.
El veto de Movimiento Ciudadano se ha vuelto una traba. “Si Dante no quiere hablarme o verme, no tengo problema; de lo que se trata es de sumar. ¿Quieren vender caro su amor? Estamos dispuestos a pagar lo que pidan”.
Del dicho a los hechos, solo faltaría un acuerdo político. En el 2024, MC podría quedarse con las candidaturas en 50 distritos electorales federales y llevar mano en las nominaciones para las gubernaturas de Jalisco, Morelos y Veracruz.
Efectos secundarios
COMPLICADOS. Samuel García —es público y notorio— tiene un peculiar estilo de gobernar. De pleito con las bancadas del PAN y del PRI en el Congreso local, por la ratificación del fiscal, el gobernador de Nuevo León también arremetió contra los alcaldes opositores. ¿Su “herramienta”? El presupuesto. ¿Y su objetivo? Forzarlos a abandonar los partidos por los que llegaron al cargo y se pasen a Movimiento Ciudadano. ¿Ejemplos? Patricia Salazar, quien alcanzó la alcaldía de Allende bajo las siglas priistas, pero cambió al partido naranja, tras de recibir la promesa de inversiones de 25 millones de pesos para su municipio. “Por las buenas todo sale, ¿o no Paty?”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter. La edil confesó que “es muy difícil subsistir, en una zona rural, sin el apoyo del gobierno estatal”. Ante esas evidencias, el coordinador de la bancada tricolor en San Lázaro, Rubén Moreira Valdés, se pronunció por llevar a juicio político al gobernador García.