Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

La mano izquierda de la cúpula empresarial

Que organizaciones partidistas usen a obreros y campesinos como carne de cañón para sus planes electorales es muy común en México, pero escuchar a los dirigentes empresariales lanzando consignas contrarias a su pensamiento tradicional sí es de llamar la atención.

Así, la Confederación Nacional Campesina (CNC), que es la rama priísta para concentrar el voto de los trabajadores agrícolas, anuncia lo que llaman la megamarcha más grande del sexenio en contra de la carestía, la pérdida de 70% del poder adquisitivo y la inseguridad en el país.

Y tras el anuncio de esta movilización viene una pieza del discurso contemporáneo del PRI. Algo repetido constantemente por muchos de sus integrantes: existe el peligro de estallidos sociales acompañados de ingobernabilidad.

Tanto Gerardo Sánchez García, quien trabaja como dirigente de la CNC, como Manlio Fabio Beltrones, han repetido esta advertencia que tiene esa carga de quererse convertir en profecía autocumplida.

Pero, a pesar de lo insensato que pueda sonar ese discurso va en línea con lo que ha sido el PRI durante la última década, una oposición que obstruye y radicaliza.

Lo que sí suena francamente extraño es la cúpula empresarial hablando de controlar precios y devaluar al peso. No son líneas de un discurso muy de la tradición del sector privado.

Si hay un sector que ha exigido que el gobierno no meta las manos en la economía, ese es el de los hombres de negocios. Los que en clara oposición a las políticas priístas de los 60 dieron forma a las organizaciones empresariales como ahora las vemos.

En los peores años de Echeverría, los hombres de negocios alzaron su voz para exigir el fin del intervencionismo del gobierno. Y todo eso para que ahora algunos lo quieran de vuelta.

Primero la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) con sus planes de coordinar aumentos en contra del interés y la decisión de los consumidores. Este fuego fue bien apagado por el secretario de Economía, Bruno Ferrari.

Aunque el gobierno federal sí cometió el exceso de obligar al presidente de esta Canacintra, Sergio Cervantes, a salir a contradecirse públicamente, dejando ver claramente el regaño que había sufrido.

Más de un dirigente empresarial consideró como totalmente innecesario exhibir a uno de los suyos de esa forma, cuando son claramente incapaces de hacer lo mismo con los líderes de una interminable lista de saboteadores de la labor del gobierno federal.

El caso más reciente, cortesía de la iniciativa privada, llegó en voz del presidente de la Confederación de Cámaras Industriales, Salomón Presburger, quien exhortó al Banco de México y a la Secretaría de Hacienda a devaluar el peso para no afectar sus intereses.

La solicitud de un Estado intervencionista en el mercado cambiario responde, según explica este dirigente, a no perder competitividad en las exportaciones mexicanas.

O sea, romper con una de las mejores políticas adoptadas en los últimos 15 años, como la de la libre flotación para que un pequeño grupo de mexicanos mantengan sus beneficios.

La preocupación de este dirigente se basa en la recuperación de 1.4% que ha tenido el peso frente al dólar de Estados Unidos.

Quizá deberían enfocar sus esfuerzos hacia ver otros caminos antes que querer un país y una moneda devaluada. Deberíamos mejor aspirar a un modelo como el alemán, que a pesar de tener una moneda verdaderamente revaluada como el euro mantiene impresionantes tasas de crecimiento. Y a pesar también de tener que jalar, literalmente, a todo un continente.

Total que el discurso de la iniciativa privada no tiene porque ser siempre alineado con las palabras de un gobierno que, al menos en el membrete, es de derecha. Pero tampoco tienen que caer en las palabras que rayan más en lo absurdo.

La primera piedra

El origen de la oposición al proyecto de la Supervía Poniente está claramente identificado en una lucha intestina del PRD. Está a la vista que grupos antagonistas a Marcelo Ebrard que han encontrado en esa oposición una forma de tirarle a este gobierno uno de los muy pocos proyectos de infraestructura que se han llevado de la promesa a la acción.

No es difícil ver la mano del exjefe de gobierno López en todo esto. Lo lamentable, más allá de ver como el PAN sirve como carne de cañón para los radicales de la izquierda, es sospechar que una instancia tan indispensable como la que se encarga de defender los derechos elementales de los capitalinos se presta para un juego político tan bajo.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas