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Opinión

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La industria de la mariguana

A raíz de la legalización de la mariguana en los estados de Washington y Colorado, el profesor de la Universidad de Columbia, Claudio Lomnitz, escribió en el periódico La Jornada de ayer: México debe responder a estas nuevas moviéndose rápidamente a la legalización, imitando punto por punto la ley del estado de Washington (que prohíbe el consumo a menores, y que prohíbe conducir automóviles bajo la influencia de la mariguana) (...). Además de los beneficios a escala de política social -y como un primer paso para concluir la guerra del narco- habría que pensar que México tiene un lugar privilegiado en el imaginario de la mariguana, que tendría que aprovechar económicamente. Cabría, incluso, explorar eventualmente si México no podría reclamar ‘apelación de origen’ para la mariguana comercial .

Me da gusto coincidir con el catedrático chileno-mexicano Lomnitz, con la salvedad de que lo que éste publicó ayer yo lo escribí para la edición de El Economista del 5 de agosto del 2010.

Lleve su mota, llévela...

Éste fue el encabezado de mi columna de hace 27 meses. El tema de la misma se generó durante la celebración de lo que oficialmente se denominó: Diálogo por la Seguridad, Evaluación y Fortalecimiento, evento que este textoservidor llamó, premonitoriamente, Diálogo de Sordos para la Simulación, Estrategia y Aplicación de Atole con el Dedo.

Habían transcurrido dos años de la célebre frase de Alejandro Martí: Si no pueden, renuncien . Propuesta que pasó a la historia en calidad de letra muerta porque ni pudieron ni renunciaron. Apenas se habían producido 28,000 muertos en la lucha -acuérdese el lector que Calderón jamás la llamó guerra ni lo volvió a hacer- en contra del crimen organizado. En el Casino Militar del Campo Marte se reunieron funcionarios públicos, encabezados por el Presidente de la República y 25 organismos civiles y empresariales.

En el primer día de la reunión, los representantes del sector empresarial y de la sociedad civil pidieron al presidente Calderón frenar la impunidad y la corrupción de quienes procuran justicia en el país, además de golpear en donde verdaderamente le duele al crimen organizado: en lo económico.

Como quien oye llover y no se moja, cuando le tocó hacer uso de la palabra, Felipe Calderón, manifestó: Les pido que nos exijan a todas las autoridades del país por igual, desde al más modesto alcalde o regidor, hasta al Presidente de la República -el de la voz- resultados concretos en la tarea y, en particular, del fortalecimiento institucional del país .

En ese momento, juzgué innecesaria la petición presidencial porque -argumenté- la solicitud del Primer Mandatario había sido cumplida con creces. A casi cuatro años de su gobierno, ya eran muchos los voceros sociales que, a través de los medios, principalmente los escritos, habían reclamado y cuestiona la inutilidad del combate emprendido y manifestado la necesidad de que el Ejecutivo, a falta de resultados positivos, rectificara el camino en la acometida en contra de la delincuencia que unilateralmente emprendió.

Nunca, jamás, tomó en cuenta ni a la sociedad, ni a la opinión pública, ni siquiera a los partidos políticos para iniciarla -escribí y agregué-: Hoy nos pide que le exijamos resultados concretos. Ya dijo. Que conste que nos lo está pidiendo. Señor Presidente, ¿al día de hoy, qué resultados concretos nos puede rendir de la batalla en contra de la delincuencia organizada que usted encabeza -la batalla, por supuesto-? . Ochocientos treinta y un días después y, aproximadamente, 40,000 muertos más de la primera vez que hice la pregunta, el cuestionamiento sigue vigente.

En el segundo día del Diálogo por la Seguridad, el presidente Calderón respondió a las críticas formuladas en torno del inicio de una guerra en contra de los malosos sin realizar un análisis y contemplar un diagnóstico. También admitió -a casi cuatro años de estar en el poder- que la comunicación en su gobierno ha sido fallida: No hemos sabido explicar qué estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo . Más vale tarde que nunca, pero, ¿por qué tan lento aprendizaje?

Por último, no sin advertir que la legalización de los estupefacientes implicaría un aumento enorme del consumo en varias generaciones de mexicanos , el Mandatario aceptó que se inicie en el país un debate para legalizar las drogas.

En ese momento, creí que lo dicho por Felipe Calderón -ingenuo que soy- era una manifestación de un deseo auténtico de iniciar la discusión de la que nacería la luz sobre el delicado tema de la legalización de las drogas. No percibí que sólo era retórica. Demagogia para taparle el ojo al macho . Hacer como que estaba tomando en cuenta lo que las voces diversas habían expresado durante el mentado Diálogo para, finalmente, como fue, hacer lo que le saliera del cojo de sus forrones.

Jamás se dio el debate. El absurdo combate prosiguió. Hoy, a 15 días de dejar la Presidencia, a pesar del tono triunfal de su campaña mediática, los reproches y cuestionamientos son los mismos.

Sin embargo, voces como la del maestro Claudio Lomnitz consideran que estamos en un buen momento para la legitimación no de todas las drogas pero sí de la mariguana y hacer del estupefaciente una industria nacional.

A continuación, reproduzco la parte final de mi columna del 5 de agosto del 2010.

Publicidad y Marketing

Vamos a suponer que se legalizara el consumo (de drogas), concretamente y para empezar, de la mariguana en el país. ¿Cómo sería su comercialización? ¿Se vendería en los mercados públicos al grito de lleve su motita, llévela ? Por aquí estoy ora, güerito, dese un toquecito sin compromiso, mire pruébela, pura verdolaga sagrada sin semilla . O tal vez cada cártel desarrollaría marcas propias que se venderían en atractivas cajetillas en las múltiples tiendas de conveniencia que hay en todo el país. Y, así, veríamos que el Cártel de Sinaloa comercializaría las marcas:

Puerta Grande, Mayo Lights y Gran Reserva del Chapo. El Cártel de Juárez fabricaría los Amado Churrillo, que tendrían como eslogan: Fúmate un Amado y siéntete en los cielos. Tal vez, este cártel pudiera comprar la franquicia de Viceroy y cambiar el contenido de tabaco por cannabis. El Cártel del Golfo podría manufacturar la marca Osiel. La familia de Caro Quintero podría comercializar la marca Rancho Búfalo, mota de Alta Seguridad.

Otra modalidad de mercadeo pudiera ser la denominación de su lugar de origen. He aquí varios ejemplos con su respectivo slogan publicitario: Acapulco Golden, no aceptes imitaciones. Mariguana de Orizaba, tiene sabor a guayaba. Mariguana de Perote, te pone como camote. Mariguana de Alvarado, te vuelve muy mal hablado. Rica Mora de Sonora, más pegadora que el Bacanora.

Por supuesto que la legalización de la cannabis traería al país un turismo internacional de degustadores de este yerbajo. Para ellos, se crearía la marca exclusiva Chuby Tone, de que te pone, te pone. Una marca de importación podría llamarse DC3, para sentirse jet.

Aprovecho aquí para ofrecerles a algunos estados de la República, sus respectivos jingles para anunciar este producto que mejorará la economía regional donde están implícitos la denominación de origen con su canción característica. Por ejemplo, la región del Istmo podría anunciar su vegetal producto con la melodía de la canción Tehuantepec y la letra siguiente: Tehuana la mejor mariguana/ Tehuana mota de Tehuantepec/ sabrosa, olorosa/ fúmala y enseguida oirás las maderas/ maderas que cantan con voz de mujer .

Con la música del Corrido de Chihuahua, el estado más grande de la República, puede anunciar su intoxicante producto con el verso que a continuación escribo: Esa mota de Chihuahua/ sí que es una maravilla/ cuando tomó Zacatecas/ de esa fumó Pancho Villa .

Jalisco podría hacer lo propio con la melodía de Yo soy mexicano que cantara Jorge Negrete, y así pregonar la excelencia de su estupefaciente: Yo soy mariguano y por suerte mía/ nací en la tierra de la mariguana/ la mota más brava es la tapatía/. La de Tlaquepaque y la de Chapala/ en cuanto la fumas te salen las alas/ Fuma mariguana de Guadalajara .

Para San Luis Potosí, le sugiero este jingle con el tema musical del corrido dedicado a esa hermosa tierra: Mota de San Luis Potosí/ que te pone hasta el gorrito/ con ella te das bien las tres y te pones sabrosito./ Mota de San Luis, moto sí/ que te pone pasadito/ ¿cómo manito?/ Cómo el águila fumó/ y pasada se quedó/ en el lienzo tricolor .

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