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Opinión

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La adicción a los tacos de pastor y al déficit fiscal

La economía es demasiado racional frente a los dogmas e intereses personales que guían a las decisiones de los políticos.

Recuerdo a Javier Beristain, el estupendo rector del ITAM, que en su clase de Economía I explicaba la utilidad marginal decreciente a través del consumo de tacos de pastor.

Beristain cuantificaba en útiles la medida que vinculaba apetito-deseo-satisfacción.

Luego de una larga noche de bares nada mejor que concluir en una taquería comiendo tacos de pastor. El primero de los tacos es el más delicioso (cuantifiquemos en 20 los útiles que aporta); el segundo taco ya no aporta 20, pero sí podrían existir 18 útiles; el tercero de los tacos ya es disfrutable como los dos anteriores; el sexto taco, si es que llegamos, aportaría quizá 2 o 3 útiles, y el séptimo representa la sensación de que ya no tenemos hambre, pero la gula o el efecto mimético que genera uno de los amigos con los que compartimos mesa, nos detona el pedido. La utilidad marginal ya es decreciente (-4 útiles).

En palabras entendibles: la utilidad marginal decreciente comprueba que, con hambre, el primer taco de pastor es mucho más delicioso que el quinto.

Muchos de los políticos cometen una especie de prevaricación en la racionalidad: toman decisiones que perjudicarán a la economía en el mediano plazo, pero en el corto tiempo les permite recibir aplausos y puntos en las encuestas.

Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina leyó el martes un discurso que bien podría ser traducido como un diagnóstico sobre el mal estado de salud económica que sufre Argentina, pero al mismo tiempo, también podría ser leído como un pronóstico del tiempo económico que vivirá su país en los próximos dos años.

Caputo identificó al déficit fiscal como la génesis del problema. “Si uno le preguntara a la mayoría de los argentinos cuál diría que es el mayor problema: la deuda, la inflación, el dólar o el déficit fiscal, más del 95% de las respuestas serían: la deuda, la inflación y el dólar. Prácticamente nadie diría que es el déficit fiscal”.

La génesis del problema, dijo Caputo, es el déficit fiscal.

La popularidad es el viagra de los metrosexuales políticos y el crecimiento del déficit fiscal, su máxima perversidad.

El déficit fiscal ocurre cuando el Estado gasta más de lo que ingresa. Milei ha heredado un déficit fiscal del 5.5% del PIB. “Como país siempre hemos querido solucionar las consecuencias pero no el origen del problema”, apuntó Caputo. “Siempre hemos sido adictos al déficit”.

La racionalidad no es un elemento de seducción. En época de la posverdad el siglo de las luces se convierte en un referente nostálgico. La mentira es el alimento del populismo.

El populista asegura que el taco de pastor número 15 es más delicioso que el primero.

@faustopretelin

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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