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La Cultura de la Paz, se desbordan los conflictos
El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo: Umberto Eco.
El mundo ha sido testigo de un grave ataque terrorista en la milenaria crisis en medio oriente contra Israel, conflicto que se suma al que persiste en Ucrania desde hace 600 días, durante los cuales Rusia no ha cejado en atacar su territorio, en masacrar a civiles ni en cometer crímenes de guerra.
El pasado 7 de octubre el grupo terrorista Hamas, que opera desde la Franja de Gaza, perpetró ataques terroristas contra la población civil en Israel. Los medios han dado cuenta de la desmedida violencia y crueldad con la que bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos fueron masacrados en diversos puntos de ese país, así como del secuestro de alrededor de 200 personas inocentes para utilizarlas como rehenes, quienes podrían ser liberadas a cambio de 6,000 integrantes de Hamas presos en distintas cárceles de Israel.
El prestigiado escritor, investigador y filósofo israelí Yuval Noah Harari ha señalado que los israelíes están pagando el precio de años de un gobierno populista conformado por “fanáticos mesiánicos y oportunistas descarados, que ignoraron los muchos problemas de Israel –incluido el deterioro de la situación de seguridad– y, en cambio, se centraron en hacerse con un poder ilimitado”, como lo demuestra el desmantelamiento del Poder Judicial de su país. El parlamento israelí, a instancias del primer ministro e ignorando las múltiples protestas de miles de personas desde que se planteó el proyecto de reforma judicial, aprobó una ley que suprime la facultad de la Corte Suprema para anular decisiones del gobierno lo que es, sin duda, un ataque a la democracia y a la división de poderes. En México, el mandatario pretende lograr algo similar en perjuicio de nuestro Estado de Derecho y ha ordenado a sus leales legisladores estrangular financieramente al Poder Judicial de la Federación y así avanzar en su destrucción.
En Israel, a pesar de haber sido advertido el primer ministro sobre los riesgos en su seguridad nacional, se tuvo una actitud arrogante, populista e incompetente. Se quiso hacer creer que eran superiores a los palestinos y que podían ignorarlos. Hoy, un 66% de los israelíes considera que su primer ministro debe dejar el cargo al término del conflicto y un 86% lo considera culpable de esa grave situación.
En un primer ataque israelí contra Hamas murieron miles de civiles e inició una gran destrucción en Gaza. Los bombardeos incluyeron, según fuentes médicas, el uso de bombas de fósforo blanco. También cortaron los suministros de agua, alimentos, luz, gas y teléfono a su población civil, poniéndola en riesgo de morir de sed y por inanición, ello en violación del convenio de Ginebra, relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra. Seguramente el primer ministro israelí, como nuestro presidente, piensa que “no le vengan con que la ley es la ley”.
Debe recordarse que la fundación de Israel fue una desgracia histórica para el pueblo palestino que ha sido despojado expansivamente de su territorio, sin que ello justifique los actos terroristas de Hamas, que el propio presidente de Palestina ha condenado.
La población palestina en Gaza no tiene a donde huir pues el primer ministro israelí, en un anterior periodo de gobierno, construyó un muro que, según él, detuvo toda la inmigración ilegal. Por cierto, en 2017 expresó al entonces presidente de Estados Unidos que estaba en lo correcto al construir el muro fronterizo al norte de México, calificó la medida de gran éxito y de gran idea. Hoy el pueblo palestino vive en un territorio amurallado en la Franja de Gaza, en una prisión al aire libre.
El presidente de México, en relación a esta crisis, declaró que “queremos ser factor para la búsqueda de una solución pacífica" en vez de condenar los actos de ese grupo islamista en el conflicto armado, como si la estrategia que aplica aquí de “abrazos, no balazos” pudiera ser de utilidad para superar ese antiguo y complicado conflicto. La falta de una condena a esos ataques terroristas perpetrados por Hamas ha sido considerada como una supuesta posición neutral que parece más de respaldo y apoyo al terrorismo.
En torno a la invasión y ataques de Rusia a Ucrania, tampoco hubo una declaración del presidente que condenara al invasor, como si se tratara de una posición de neutralidad, que terminó por esfumarse con la participación de soldados rusos en el desfile del 16 de septiembre, invitados por el gobierno.
Mientras tanto en estos lares, los grupos delincuenciales del crimen organizado colocan minas en caminos, bombardean y destruyen, irrumpen en cada vez más poblaciones y obligan a sus habitantes a huir en desplazamientos involuntarios, cometen homicidios, feminicidios, secuestros y realizan masacres, entre otras graves calamidades. Se trata ya de actos terroristas de la delincuencia organizada.
Un coronel israelí recién declaró que el cártel de Sinaloa mantiene relaciones con Hamas, afirmación que en el mismo sentido hiciera en 2017 el entonces secretario de Estado norteamericano.
A menos de doce meses de que finalice este gobierno las condiciones de inseguridad en México han empeorado y ponen en situaciones similares a las que sufren los habitantes de Ucrania, la Franja de Gaza, Cisjordania e Israel, a habitantes de cada vez más regiones de nuestro país.
Es triste ver como los buenos tiempos se han disipado y que la historia retrocede a una barbarie. Debe evitarse, como bien advierte Enrique Krauze en su artículo del pasado domingo, que este nuevo capítulo de una guerra interminable desemboque en la tercera guerra mundial, que podría ser nuclear y ser la última. No es casual que el tono del llamado internacional a Israel para evitar víctimas civiles palestinas sea cada vez más fuerte.
La violencia agobia a cada vez más regiones del mundo y de nuestro país, así como a más sectores y actividades de la sociedad. La paz no puede construirse, alcanzarse ni apoyarse en la violencia ni en la omisión de las autoridades competentes en materia de seguridad pública.
En esta hora obscura de México y del mundo, urge actuar para disminuir la violencia y propiciar la armonía.
*El autor es abogado, negociador y mediador.
phmergoldd@anmediacion.com.mx
Twitter: @Phmergoldd