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La Cultura de la Paz, Nóbel de la Paz 2021
El problema más grande de la comunicación es la ilusión de que ha tenido lugar.
George Bernard Shaw
La semana pasada, el viernes 10, fue entregado el Premio Nobel de la Paz 2021 en Oslo a los periodistas María Ressa, de Filipinas, y a Dmitri Muratov, de Rusia, quienes fueron galardonados por la Academia noruega en reconocimiento a sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión. En sus respectivos discursos de aceptación alertaron que el mundo necesita el periodismo independiente para contrarrestar el poder de los gobiernos autoritarios. María Ressa expresó que es necesario que el periodismo independiente sobreviva, primero brindando una mayor protección a los periodistas y defenderlos contra los Estados que atacan a los periodistas. Por su parte, Dmitri Muratov declaró que los periodistas son el requisito indispensable para el progreso y el antídoto contra la tiranía.
Es evidente que tanto los galardonados como la Academia Noruega están conscientes de la importancia de la transparencia a cargo de los gobiernos y de que la palabra deja huella, tiene poder e influye positiva o negativamente y de que la medida del poder del lenguaje es la medida de la capacidad de influir sobre uno mismo o sobre los demás.
Recordemos que en cada palabra tenemos el poder de la paz y, por lo tanto, el poder de la cultura de la paz.
Mientras se premia al más alto nivel mundial a quienes defienden la libertad de expresión, como comentamos en nuestra anterior colaboración, el inquilino de Palacio Nacional, en funciones de vocero de su gobierno, se esfuerza en diluir la transparencia apareciendo cotidianamente ante los medios, tanto en sus sesiones matutinas como en sus giras, para difundir imprecisiones y datos falaces que son el sostén de su popularidad. Desde el 30 de junio de este año incluyó en su diario matutino una sección semanal en la que se habla de las “mentiras” que, a su juicio se publican en los medios de comunicación. Esa sección a la que se le denomina “Quién es quién en las mentiras de la semana” dista de ser un ejercicio del derecho de réplica, pues no aclara la información ni desmiente con datos lo publicado. Tristemente se utiliza para descalificar a periodistas y medios, calumniarlos, insultarlos, acusarlos y disminuirlos por el atrevimiento de ejercer la libertad de expresión exponiendo análisis sustentados en datos reales que a veces contradicen lo dicho por el Presidente. Se trata pues, de mantener la popularidad sin importar la generación de más conflictos, más controversias y una mayor polarización. Con esas cortinas de humo se obstaculiza la cultura de la paz y del diálogo.
Ha transcurrido más de la mitad del mandato del Presidente y vemos, con creciente preocupación, que sigue sin aprovechar el elemento sobre el que se construyen soluciones o desarticulan conflictos, que es la comunicación. Trabajar la desarticulación del conflicto y la construcción de soluciones es una manera diferente de interactuar y de relacionarse, eso es posible si se modifica el tipo de comunicación.
Con una comunicación eficiente a través del diálogo, el consenso, la tolerancia y el respeto, así como con un firme apego al derecho y por tanto la indeclinable voluntad de cumplir la Constitución y las leyes derivadas de la misma, podremos restaurar el tejido social, recuperar la armonía, así como construir la unidad nacional para lograr el anhelado bienestar general.
Como hemos comentado en varias oportunidades, la polarización institucionalizada desde el discurso oficial propicia la discordia que, teniendo en cuenta la situación económica, de inseguridad y sanitaria que a todos afecta, se traduce en un caldo de cultivo para la violencia y para el odio.
Se sabe que el concepto odio es opuesto a la cultura de la paz. Es nuestro deber abordar tan delicado tema e insistir en el peligro que implica propiciarlo y en la necesidad de mitigarlo. Sobre todo, en esta época de fin de año que invita a la reflexión.
La temporada de fiestas de fin de año, que en México tradicionalmente inician el doce de diciembre y culminan el seis de enero, conocida coloquialmente como “Puente Guadalupe Reyes”, es una oportunidad para considerar el cambio de rumbo utilizando el diálogo, la construcción de puentes con todos los sectores y aplicar una política de orquestación que permita la participación de todos a través de proyectos de sinergia.
Este año, como el anterior, ha sido atípico por diversas razones: la permanencia de la pandemia, la escasez de medicamentos, la creciente inflación y el aumento de la violencia, entre otras adversidades. Por ello, en vez de disfrutar del paso de un puente festivo estamos padeciendo algo que podríamos denominar, como hace un año, “Túnel Guadalupe Reyes”. En efecto, parece que seguimos en un túnel obscuro y hostil por el que transitamos y que parece no tener fin.
Esta situación nos lleva a una mayor debilidad, se traduce en una sociedad civil desorganizada, amenazada y agredida que pone en juego la concordia y nuestro porvenir.
Es preocupante el desprecio a la armonía, a la ciencia, a la educación, a las instituciones públicas de educación superior y a la cultura que se evidencian en medidas y acciones cotidianas impulsadas desde Palacio Nacional.
La realidad que impone la nueva normalidad exige que todos propiciemos una convivencia en armonía, en una cultura de la paz.
Es responsabilidad de todos evitar que la creciente discordia se trasforme en odio que pueda salirse de control.
La solidaridad entre todos puede ser un muro de contención contra la violencia, para fortalecer la economía y para evitar los contagios del Covid 19.
Recordemos que todo conflicto o controversia merece ser gestionado, prevenido o resuelto para que no escale y se transforme en un conflicto grande o ruidoso, en una crisis social que detone violencia que nos colocaría en riesgo de auto destruirnos, de destruir al otro y a la vida social.
Parece desconocerse que el valor de la verdad da valor a la palabra. Insistimos en que el dialogo es la vía de la distensión.
*El autor es abogado y mediador profesional
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Twitter: @Phmergoldd