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Opinión

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LTE: incrementar competencia ?en banda ancha

La búsqueda de nuevas fuentes de ingreso por parte de los operadores de telecomunicaciones, la popularidad de las redes sociales y la constante expansión de redes inalámbricas son algunos de los factores que contribuyen a la adopción de servicios de Internet en América Latina y el Caribe. Según datos de Signals Telecom Consulting, para la primera mitad del 2012, el número de usuarios de estos servicios había superado 45% de la población regional.

A pesar de estos grandes avances, las dos principales barreras para el crecimiento de la banda ancha (las conexiones conmutadas o de banda angosta no son suficientes) continúan siendo disponibilidad y precio. La buena noticia para los consumidores es que en los próximos años se suscitarán importantes cambios en la oferta de servicios de banda ancha, entre los cuales será esencial para todos los operadores la oferta de mayores velocidades de transmisión a precios mucho más bajos a los que se ofrecen en estos momentos. Los principales catalíticos para esta acelerada mejora en la oferta en los servicios de Internet son:

· Modernización de la infraestructura cableada de los operadores tradicionales de telefonía y de los prestadores de servicios de televisión restringida para poder ofrecer múltiples servicios a clientes residenciales.

· Interés por parte de los operadores de telecomunicaciones de incrementar la participación de servicios de contenidos y aplicaciones en sus ingresos.

· Creciente interés de los entes reguladores en actualizar las políticas adoptadas para la administración del espectro radioeléctrico, con el fin de permitir una flexibilización de la misma que fomente la inversión en nuevas tecnologías inalámbricas.

· Despliegue de redes LTE y comercialización de sus servicios por múltiples operadores del mercado.

· Reducción en los costos de dispositivos móviles y equipos de acceso a Internet que se ubican en las premisas de los usuarios.

La realidad es que, con 11 mercados latinoamericanos con al menos 30% de su fuerza laboral recibiendo menos de tres salarios mínimos mensuales, los gobiernos enfrentan un complejo desafío. Afortunadamente, muchos de los planes gubernamentales implementados para contribuir al crecimiento de la banda ancha a nivel regional contemplan la eliminación de impuestos en la compra de dispositivos o renta de servicios. No obstante, la mayoría de estos esfuerzos se limita a servicios de banda ancha fija, por lo que aquellas personas que sólo pueden acceder a Internet por vía de redes móviles son excluidas de estos beneficios.

Desde una perspectiva impositiva, la reducción o eliminación de impuestos para servicios de acceso -aunque sean para planes básicos- brinda un beneficio inmediato a sectores de la población de bajo poder adquisitivo. Pero si lo que se quiere medir es el impacto desde una óptica de estrategia competitiva, vemos que LTE no se limita únicamente a beneficios en acceso y cobertura, sino que también tiene implicaciones directas para el negocio de infraestructura y transporte.

Mientras el gobierno mexicano habla de la necesidad de Fibra al Hogar (FTTH), el lanzamiento de LTE durante este año implicará el crecimiento de Fibra a la Torre (FTTT) para poder ofrecer servicios de backhaul de alta velocidad.

Sin embargo, el principal beneficio que a corto plazo brindará LTE, sobre todo en un mercado como México, es incrementar la presión competitiva en los operadores tradicionales de servicios de banda ancha. Aun cuando las ofertas mínimas de velocidades de banda ancha que se ofrecen localmente son superiores a las que se observan en la gran mayoría de los mercados de la región, la llegada de conexiones de LTE que prometan al menos 10 Mbps (para ser ultraconservadores) forzará a los proveedores de cable módem/DSL a reducir sus tarifas e incrementar las velocidades de transmisión para, de esta forma, no trasladar a los servicios de Internet el fenómeno de substitución fijo-móvil que erosiona la base de usuarios de telefonía fija.

No deben quedar dudas de que el panorama para la mejora de los servicios de banda ancha-en términos de disponibilidad y velocidades de transmisión, es positivo para México. El problema que aún queda por resolver es cómo trasladar estos beneficios a sectores rurales. ¿Cuántas empresas estarían dispuestas a comercializar servicios LTE en lugares donde hoy día no hay un solo proveedor de telefonía fija o móvil?

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

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