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Opinión

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Impuestos: ?mitos y realidades

Seguramente usted, amigo lector, como la mayoría de los mexicanos, se sorprendería si alguien le dijera que México ha facilitado el pago de impuestos.

Tal vez, hasta soltaría una carcajada de incredulidad si, además, le contaran que ha disminuido la evasión y elusión fiscales en México.

Y, más aún, tal vez hasta se enojaría si es usted propietario de una micro o pequeña empresa y alguien le dice que se ha reducido la carga administrativa en el pago de impuestos en virtud de que existen más opciones de pago en línea y más programas informáticos de contabilidad.

Bueno, pues, tales afirmaciones, que parecen fuera de la realidad, no son otra cosa más que ¡la pura verdad!

México, el mejor de AL

De acuerdo con los últimos informes del Doing Business del Banco Mundial, México ha alcanzado tales logros.

Todavía más. Según la misma institución, las empresas en México realizan, actualmente, seis pagos de impuestos al año y, por ende, México ¡es el mejor país de Latinoamérica!, en función de ese indicador.

México está muy cerca de Noruega, que es el mejor país a nivel global por el número de pagos de impuestos al año.

¿Impuestos?... ¡Guácala!

Pagar impuestos a nadie le gusta; de hecho, su nombre denota la obligatoriedad que a todos incomoda: impuestos.

El tributo ciudadano y empresarial con el que se constituyen los presupuestos gubernamentales no le agrada a quienes están obligados a pagarlos pero tampoco es tarea grata ni, mucho menos, fácil para los gobiernos.

El pago y el cobro de impuestos es un mal necesario porque los gobiernos no generan recursos y los impuestos son la fuente de los recursos que administran los gobernantes.

El pago y cobro de impuestos es también fuente de una gran cantidad de indicadores que reflejan el grado de eficiencia de los gobiernos y las economías.

En México, a pesar de la percepción prácticamente generalizada de que cada vez resulta más complicado pagar impuestos tanto para ciudadanos como para empresas, lo cierto es que los resultados y comparativos dicen exactamente lo contrario.

La cruda realidad

Luego de tres lustros en los que se ha registrado una transformación, la evaluación del Servicio de Administración Tributaria (SAT) es positiva.

El SAT es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y está cumpliendo 15 años en México, hoy, bajo la administración de Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.

El 1 de julio de 1997, el SAT remplazó a la Subsecretaría de Ingresos de la Secretaría de Hacienda en las atribuciones de determinación y recaudación de las contribuciones del ámbito federal. Entre otros objetivos, la idea central fue realizar las labores de recaudación de las contribuciones de forma más eficiente.

En la búsqueda de ese objetivo, el SAT también ha tenido que enfrentar el reto de la modernización tecnológica y pasar de los trámites en papel a los electrónicos o en línea.

Han sido múltiples los cambios y servicios que se han instrumentado, tanto como las acciones para combatir la corrupción y aumentar la transparencia.

La frialdad de los números

Pero los resultados dan una idea de todo lo que se ha logrado.

En los últimos 15 años se ha sextuplicado el número de contribuyentes activos en aproximadamente 31 millones.

Además, en el 2010, se obtuvo la mayor recaudación de los últimos 17 años y, en el 2011, por segundo año consecutivo se recaudaron más de 1.3 billones de pesos; en tanto, la evasión disminuyó de 34% en 1997 a 23% de la recaudación potencial. No ha sido fácil. Se han desarrollado el nuevo esquema de pagos, los módulos de atención integral, el Servicio de Declaraciones y Pagos Referenciados, el Programa de devoluciones automáticas, el Programa de Actualización y Registro del RFC, la Factura Electrónica, la Firma Electrónica Avanzada y la operación de Ventanilla Única.

Además de que se han transparentado y agilizado los procesos de fiscalización y se han modernizado las aduanas, fueron puestos en operación el Sistema de Apertura Rápida de Empresas y el Programa de Actualización y Registro.

Y en materia de rentabilidad, por cada peso erogado en actos de fiscalización, se han recuperado 37.9 pesos; el costo de recaudar cada peso es de 0.77 centavos.

La percepción pública sobre corrupción en el SAT ha pasado de 56% en el 2003 a 28% en el primer trimestre de este año.

O sea que la transformación del SAT es una realidad, aunque parezca una mala broma.

CUENTOS VERAS

El Instituto Nacional de Administración Pública, encabezado por José R. Castelazo, es hoy una fuente inagotable de servicios de consultoría. Hay que recordar que, por años, bajo la era del presidencialismo a ultranza, este organismo fue más bien un trampolín político o uno más de los engranes de aquella obsoleta maquinaria. Con los años se transformó y ahora, además de ser plural, se ha convertido en una extraordinaria fuente de consulta en investigaciones especializadas con autonomía presupuestal. ¡Enhorabuena!

Twitter: @marco_mares

marcomares@eleconomista.com.mx

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