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Opinión

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Gambito del Rey

Para los amantes del ajedrez, Barack Obama salió con el llamado Gambito del Rey, que implica sacrificar el peón del rey para poder sacar el alfil y así ganar una posición ventajosa en el centro del tablero.

Después de mucho pensarlo y discutirlo con su equipo económico, el Presidente electo -a una semana de tomar posesión- decidió pedirle a George Bush hijo que solicite al Congreso la segunda mitad del plan de rescate financiero por 700,000 millones de dólares, a lo que Bush accedió gustoso porque percibe que una forma de salvar algo de su legado.

Así, Bush sería el peón sacrificado. Bajo la premisa de que Obama promete que el segundo tramo se dedicaría íntegro ya no a rescatar bancos sino a ciudadanos a punto de perder sus hipotecas, el alfil (el plan de estímulos económicos y gasto público) sale con mayores posibilidades de éxito en la tarea de general hasta 4 millones de empleo en dos años.

Antes de reunirse con el presidente Felipe Calderón para degustar una sopa de tortilla en el Instituto de Cultura de México, Obama y su equipo ya habían cabildeado a una veintena de legisladores pidiendo su apoyo.

El sacrificio de la analogía ajedrecística consiste en que sabe muy bien de la oposición en el Congreso a soltar el segundo tramo del dinero por el poco transparente uso que el gobierno de Bush le dio a los primeros 350,000 millones de dólares.

Lo más probable es que la Cámara Baja niegue la petición esta misma semana. El riesgo calculado de Obama, que como en el ajedrez trata de vislumbrar varios movimientos por anticipado, es que Bush proceda a vetar la negativa, tras lo cual la Cámara bloquearía el veto, con lo cual la iniciativa se iría al Senado, en donde Obama calcula tener suficientes votos para su aprobación. Sólo se necesita la aprobación de una de las cámaras.

En otras palabras, la iniciativa de Bush a petición de Obama prepara el terreno para una encarnizada lucha en el Congreso involucrando a los gobiernos saliente y entrante, pero Obama pretende minimizar el desgaste de su capital político adelantando el escenario.

Siempre insistiendo en que el segundo tramo estaría destinado más que cualquier otra cosa a ayudar a la ciudadanía, el equipo de Obama calcula que al estar metidos en la petición ambos gobiernos, los legisladores lo pensarán dos veces antes de insistir en su objeción de soltar los fondos del rescate.

El exsecretario del Tesoro, Larry Summers, quien será el principal asesor económico de Obama en la Casa Blanca, envió una carta a los líderes de ambas cámaras señalando la urgencia de que se apruebe el segundo tramo, delineando un plan de cinco puntos que aseguraría que los fondos se apliquen a ayudar a deudores hipotecarios emproblemados y a reactivar el crédito bancario, y no a enriquecer a accionistas y ejecutivos de los bancos.

En su carta de ayer lunes, Summers señala que hoy, cuando ya se comprometió la mitad del rescate financiero, el Presidente electo considera que la necesidad de aplicar el segundo tramo es inminente y urgente. No podemos darnos el lujo de esperar .

Como se esperaba, la reunión de ayer entre Calderón y Obama fue cordial, respetuosa y hasta meliflua, pero es obvio que las circunstancias no permiten que haya habido algún anuncio espectacular, ni en lo del muro de la ignominia ni en lo del Plan Mérida ni en la situación de millones de paisanos allá ilegalmente.

A la hora de los guayabazos, Obama predijo que su país se acercará más a América Latina debido al liderazgo del jefe del Ejecutivo mexicano, asegurando que su gobierno hará todo lo posible por fortalecer la relación bilateral con México.

Calderón propuso al sucesor de Bush en la Casa Blanca considerar una alianza estratégica que favorezca la relación bilateral.

Después del almuerzo, Calderón y Obama conversaron en privado en la biblioteca Matías Romero del propio Instituto de Cultura de México en Washington.

El Mandatario mexicano también tuvo reuniones breves con la jefa legislativa de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y con el senador Harry Reid de Nevada, líder de la mayoría demócrata en la Cámara Alta.

rmena@eleconomista.com.mx

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