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Elecciones y economía
Las elecciones mantienen una relación compleja con la economía. Esa complejidad se acentúa en la globalización. Si se ve de cerca, por sus paradojas y contradicciones, la relación se vuelve inmanejable. Aquí y en China. En este punto, un primer axioma hasta ahora clásico dice: en la democracia, las elecciones son un dispositivo sencillo para procesar la complejidad social. Se trata de un principio sistémico y ha sido propuesto en una exposición sólida y convincente por Niklas Luhmann.
Si las elecciones elevan el nivel de conflictividad, lo primero que hay que revisar es el tablero de los indicadores económicos. Si la economía atrae de manera irresistible, el deseo de la política democrática se debe a que la primera es el terreno último en donde se litigan los conflictos. Hablando del tema, en una de sus epístolas, el mismo San Pablo fraguó una máxima incuestionable: El que no trabaja que no coma . Lo mismo dijo Marx: La economía es la infraestructura que sostiene las instituciones políticas y demás aparatos del Estado, familia, escuela, cultura, etcétera. Trabajo va con vida. Vivir, tener para vivir, obtener una cosecha proporcional al esfuerzo marca la primera regla de la justicia.
Pero tiene que haber trabajo. Es lo primero que pide la gente. Cuando hay empleo, las elecciones se desarrollan sin sobresaltos. Cuando hay desempleo, las manifestaciones pretenden sustituir las elecciones. Algo sistémico, de nuevo, incluida la manipulación y las ambiciones individuales.
Si, en general, la economía va mal, los subsidios de toda índole distorsionan economía y política. En este entorno de subsidios crecen las clientelas, un verdadero cáncer de las elecciones y de la democracia.
Aquí, un segundo axioma sobre el tema: la curva de indiferencia entre economía y elecciones debe ser positiva. Siempre habrá una relación, pero mientras ésta sea cada vez más sobre puntos finos, elecciones y economía funcionarán mejor. Un proceso largo y con recaídas, como se ve en los países de la Unión Europea y aun en Estados Unidos.
El proceso se complica en la globalización. Generar empleos en México sólo es posible si se gana la competencia por la productividad con Estados Unidos, Unión Europea, China y hasta con Brasil. De lo que se deduce un tercer axioma: si los mexicanos trabajan tanto, se debe elevar su capacidad de agregar valor. Éste es el tema. Lo demás es lo demás.