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Opinión

Lectura 5:00 min

El mariachi del Gobernador

Lo necesito para la tocada de la noche en la Casa de Gobierno. Búscalo -instruyó don Higinio, director del Mariachi Sentimental, a su trompetista y ayudante Gonzalo-.

-Lo único que sé es que vive casa la fregada, allá por el río. Los ocho que somos sonamos a toda madre. Así llevamos hueseando desde que El Ferruco se fue. ¿Pa’ qué queremos al Camote?

-El Camote es de la Costa Chica, del Pitayo, sabe tocar el bajo quinto, conoce el acompañamiento de todas las chilenas.

Con la garganta cubierta por una bufanda, llega Carlos Medina, el cantante del grupo. Si cantara 10% de lo que él cree hace tiempo que Vicente Fernández se hubiera retirado. ¡Puta madre, está lloviendo a cántaros! -informa-.

-¡No chingues! -comenta con preocupación Gonzalo-.

-Me cae que están cayendo sapos y dijo Luisito Flores en el radio que va pa’ largo. Chingao y cuando baja la temperatura no canto bien.

-Pues apaga el aire acondicionado en tu casa -dice Gonzalo para hacer un chiste fallido. Nadie se ríe-.

-¿Ya apareció El Camote?

-No mijo, en ésas andamos.

-Sin El Camote yo no canto chilenas.

-Mira mijo, al Camote lo quiero porque es el mejor para acompañar al Gobernador que cuando se toma sus copitas le da por cantar.

-Pues canta diario -dice Gonzalo. Ahora si se ríen-.

-Ya conseguí el celular del Camote -entra Eleuterio-. Viene feliz aunque empapado.

-¡Miren nomás quién llegó -la noticia provoca la zalamería de don Higinio-. El primer violín del mariachi.

-Don Higinio, no mame, el primer violín es usted.

-El primer violín en llegar, mijo.

Mil varos es una mierda -dice El Camote por el celular. Las fiestas del góber son a morir.

-Te doy 1,500 pesos. ¿Mamas o te quito el pecho?

-Que sean 2,000 y por adela, luego se hace usted como la mamá del muerto: pendeja pa’ no dar café. Y mándeme la camioneta porque está lloviendo bien recio.

-Órale pues, mijo.

-Otra cosa: no tengo uniforme de su pinche mariachi.

-Ahí te mando el traje que era del Ferruco.

-Ese cabrón estaba tan flaco que tenía medio estómago sin estrenar.

II

-Con el clarín de tu pecho me tocaste retirada/.Eso si estuvo mal hecho/ vuélveme a tocar llamada -cantó Carlos Medina una chilena, El Negro de la Costa , dedicada a don René-. Luego, El Bravero , dedicada a don Rubén: Y hoy si me da la gana/ aquí otro gallo no cantará .

El Camote sentía que en cualquier momento iba a reventar el traje del Ferruco. Apenas empezaba el hueso y ya le urgía irse a su casa a ponerse sus cómodos pants.

-Celebramos hoy -expresó solemne don Ángel Heladio- los 200 años del primer Congreso del Anáhuac y la proclamación de los Sentimientos de la nación , bla, bla, bla, bla, José María Morelos, bla, bla, bla...

Durante el discurso -primer descanso del mariachi- los músicos cenaron. El Camote no cenó, sólo pensó en sus pants. Chingao, tan cómodo que estaría tocando con ellos -pensó-.

Después del bla, bla, bla, vino el glu, glu, glu. Más abundante éste que aquel. El mariachi toque y toque. Cuando ya nadie se acordaba de Morelos ni de los Sentimientos de la nación , el Gobernador tomo el micrófono. Comenzó el show. Ometepec, bello nido/ de benditas ilusiones/ vengo a ti vergel florido/ a cantarte mis canciones . Fue la primera dedicada a su pueblo natal. Y a partir de ahí: El toro rabón , El negro puchunco , Por los caminos del sur . Que esto y que lo otro: ¡salud!

Y todo mundo le festeja todo a don Ángel Heladio. El Camote siente que se le va a descoser el pinche traje de charro que por pinches 2,000 pesos cambió por los pants.

Como muela del juicio: bien picado y hasta atrás, don Ángel Heladio se sigue con todo el repertorio de la Costa Chica: Las de José Agustín Ramírez, las de Álvaro Carrillo, las de Pepe Ramos, las de Macario Luviano.

En un alto que el anfitrión hace para cambiarle el agua a las aceitunas, El Camote le pide un quinientón más a don Higinio por aguantar este pinche traje tres tallas más chicas que la mía . Además, la camioneta me tiene que llevar a mi casa porque sigue lloviendo.

El Gobernador regresa -con renovados bríos- entre La Sanmarqueña y Cuajinicuilapita decreta al Mariachi Sentimental como su mariachi.

Son las 6 de la mañana y el Mandatario tiene un compromiso a las 10 de la mañana, al cual piensa llegar entre las 12 y la una de la tarde como acostumbra. Se retira a sus aposentos. Afuera llueve como la chingada.

III

Añorando sus pants, El Camote apura al chofer de la camioneta. No puedo ir más rápido pues, ¿qué no ves que está inundado? Avanza unos metros y frena: Hasta aquí llego, Camote, el río se salió de madre. Vas a tener que llegar a tu casa a pie.

Caminar con el pinche traje apretado y el agua a la rodilla enojó al Camote. Ver sus pants flotando en el agua del río desbordado lo encabronó. Ya para qué les digo cómo se puso cuando vio flotando a sus hijos.

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