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Opinión

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El factor Borge

A la mitad del sexenio de Félix González Canto como gobernador de Quintana Roo, el exalcalde de Solidaridad, Carlos Joaquín González, parecía el único perfilado del PRI en la elección por la gubernatura en una entidad donde la izquierda había erigido su bastión en Cancún.

El PRD postularía como su candidato a Greg Sánchez, alcalde de Benito Juárez. Y el PRI tenía su mejor carta en Joaquín, quien había llegado a la Cámara de Diputados junto con Roberto Borge, quien de la secretaría particular del gobernador había saltado al manejo de las finanzas estatales y, luego, como líder del PRI.

El PRI estaba fuera de Los Pinos y, en Quintana Roo, Félix González Canto ejercía el poder a plenitud. En seguimiento puntual de las instrucciones del gobernador, Cora Amalia Castilla saldría de la secretaría de Gobierno para hacerse cargo de la dirigencia estatal del PRI en sustitución de Borge. Era mayo del 2009. El primer capítulo de esta historia se escribió con la designación de Borge Angulo como abanderado del PRI. Carlos Joaquín obtuvo entonces la promesa de que sería senador en el 2012 (que no le cumplieron) y un pleito eterno con la facción priista a la que pronto enfrentará en las urnas.

Unidos por una necesidad de sobrevivencia política, el candidato priista y el gobernador operaron juntos para desactivar la fuerza del exalcalde de Solidaridad. Entonces, el tesorero municipal era Mauricio Góngora y José Luis Toledo, el primer regidor. Ambos encarnaban dos bandos, dentro de un mismo proyecto. Los cuadros priistas, representados por Chanito hijo del primer alcalde del municipio fundado por los salinistas ; y la burocracia municipal, poderosa, aunque compuesta en su mayoría por foráneos .

Impulsado por su padre, Chanito inició su carrera política junto a González Canto. Góngora estaba a punto de cumplir 40 años y nunca había llegado a un cargo de elección popular. Ambos, impulsados por Borge, aspiraban a la candidatura.

El día que el PRI nacional convocó al proceso interno, Cora Amalia los citó para notificarles que ninguno saldría seleccionado, por lo debían frenaran su activismo y respetar los designios del gobernador González Canto. Ambos lo ignoraron.

En el 2009 quedaron marginados de las candidaturas, pero tres años después recibieron los primeros dividendos de su lealtad a Borge: Chanito se convirtió en el líder del Congreso y Mauricio, en alcalde de Solidaridad. Los tres, de nueva cuenta, volverán a formar un frente común para cerrar el paso a Carlos Joaquín.

A diferencia del 2012, ahora van contracorriente... por culpa de Borge, quien desafió las directrices de Manlio Fabio Beltrones. Hasta en tres ocasiones, el destape del abanderado priista tuvo que diferirse, debido a las resistencias del actual gobernador de Quintana Roo. Y mientras disminuía su acceso al despacho del presidente del CEN tricolor, comenzó a tocar otras puertas (entre ellas, las de Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray).

En la noche del jueves 3, ocurrió el último intento por lograr que consintiera la coreografía de la candidatura de unidad , que habría sido escenificada al día siguiente en la oficina beltronista, justo antes de la ceremonia del 87 aniversario del PRI. En la negación absoluta, el mandatario caribeño aseguró tener evidencias de que un sector de priistas proclive a Góngora había amagado con sumarse a Carlos Joaquín, en caso de que su candidato fuera frenado. Y autorizó desde la Ciudad de México una ofensiva de último momento que incluyó la filtración en medios quintanarroenses de que Chanito aceptaría ser candidato a la gubernatura de Morena.

La mañana del viernes 4, también corrió una versión no confirmada sobre la cita de Borge en Los Pinos, a la que habría llegado con su candidato, pero a quien se le habría impedido el acceso a la audiencia. Y mientras Góngora era recibido en Los Pinos, en la sede del PRI en Chetumal era divulgada la información de que el alcalde de Playa del Carmen finalmente sería nominado para garantizar la unidad partidista .

Borge desafió a la cúpula priista y en el pecado llevará la penitencia. Sus maniobras burdas, pero sobre todo su intransigencia, justifican que sólo una de sus peticiones que Carlos Joaquín no fuera candidato del PRI fuera concedida. Cierto es que Chanito superaba a Góngora en las encuestas, aunque por un margen estrecho. Igualmente cierto es que Joaquín González está muy cerca de ambos y que la pugna entre los priistas le abrió una avenida, pues logró materializar el sentimiento antiBorge.

El factor Borge será determinante en la que se perfila como la más disputada de las 12 gubernaturas en juego. Góngora y no Chanito competirá contra el candidato de la coalición PAN-PRD, quien, por la lentitud del priismo, ahora está al frente de la carrera. El correlato de esta historia: el gobernador Borge quedó responsabilizado de convencer a Chanito actual secretario de la comisión de Turismo en San Lázaro para que acepte la candidatura priista en Solidaridad. La historia de ambos seguiría inexorablemente unida.

Efectos secundarios

OPOSICIÓN. En la definición de los candidatos a la alcaldía de Cancún, la presidenta de la agrupación Guardianes del Manglar, Katherine Ender Córdova, estaría en vísperas de ser arropada por la izquierda. Si el regidor Antonio Cervera León no va por MC, la activista podría ser la candidata naranja, aunque también está entre los prospectos del PRD. El colectivo Paleta Negra advirtió sobre la politización de la defensa del Malecón Tajamar.

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