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El error de diciembre
Cuando este Secretario de Hacienda llegó a su puesto, tenía las mejores calificaciones y reconocimientos por encargos previos de primerísimo nivel.
Un hombre cercano al Presidente, con un muy buen currículum que pintaba como el hombre ideal para hacerse cargo de las finanzas del país.
Cuando Jaime Serra Puche fue nombrado titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se veía como un paso natural después del exitoso tránsito por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, desde la que logró la negociación del más moderno y ambicioso Tratado de Libre Comercio.
Dicen los que vivieron de cerca ese episodio que al secretario Serra le faltó relaciones y humildad para manejar la situación de una enorme cantidad de esqueletos en el clóset.
Que cuando vio que la situación se complicaba, su inexperiencia la complicó mucho más.
Sólo 28 días
Jaime Serra duró apenas 28 días en el cargo, lo cual es meramente anecdótico comparado con el tamaño de la herencia del salinato y de esos primeros días del gobierno de Ernesto Zedillo: la peor crisis financiera mexicana de los tiempos recientes.
Hábil como es, el expresidente Carlos Salinas de Gortari posicionó el nombre del error de diciembre para achacar toda la culpa al gobierno entrante, pero la responsabilidad fue compartida.
Están por cumplirse 15 años del fatídico día que nos enteramos que aquello de llegar al primer mundo era un espejismo que pasaba una factura carísima.
La enseñanza fue que un funcionario que despacha sobre las brasas permanentemente encendidas, como el Secretario de Hacienda, debe tener un colmillo largo y retorcido, llevarse de piquete de ombligo con los responsables de los centros financieros del planeta y tiene que dominar los corrillos financieros.
Ernesto Cordero, con otra historia bajo el brazo
Ahora, el flamante secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, es un funcionario de alto nivel, más allá de sus apuntes curriculares, su desempeño profesional ha sido impecable.
Nada menos ayer, cuando se despidió de sus colaboradores en la Secretaría de Desarrollo Social, lo ovacionaron largamente, porque se sabe ganar el respeto de quien le rodea, pero le faltan frentazos.
Carstens, Gurría, Aspe, Ortiz, Gil Díaz, son personajes que se forjaron en la coyuntura de las grandes crisis mexicanas.
Cuando se renegoció la deuda externa y se logró sentarse a tratar con Estados Unidos de manera intensiva una salida ante la amenaza de default.
Los jóvenes aprendices que arrastraban en lápiz en los dos países, hoy son los personajes clave del sector financiero mundial.
Ese curso impartido por la cruda realidad le faltaría en el currículum a Cordero.
Retos políticos más que económicos
Una clave para el buen desempeño del nuevo titular de Hacienda está en la continuidad del equipo de Hacienda y en la colaboración que el candidato a Gobernador del Banco de México pueda dar en ciertos temas, sobre todo internacionales.
Cordero es sensible, sabe escuchar. La peor parte de la crisis financiera internacional quedó atrás y el principal reto parece que es político interno, con las reformas pendientes.
Además, el conocimiento de la realidad social le dará a Cordero un sesgo que, bien utilizado, puede generar grandes ventajas desde la posición del que administra el dinero público.
La primera piedra
Está por resolverse el último gran pendiente económico del año: el del incremento en los salarios mínimos.
Otra vez, como cada año, al interior de la mesa negociadora se ha insistido en homologar las zonas salariales, en modificar el marco de salarios mínimos profesionales y en otorgar un incremento de al menos el doble que la inflación.
Podrían, sí, modificarse algunos tabuladores de los mínimos sectoriales.
La rezonificación parece que deberá esperar y el aumento podría quedar en 5 por ciento.
Si es más, podrían argumentar que el Banco de México les dio la pauta para ello.