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El efecto “avalancha” del interés compuesto
En varias ocasiones hemos dicho que el ahorro es importantísimo para lograr construir un patrimonio, pero no es suficiente por sí solo. Es necesario invertirlo, no sólo para protegerlo de la inflación sino también porque es lo que permite un crecimiento significativo con el tiempo.
La palabra clave aquí es el tiempo. Por eso nunca es conveniente posponer el ahorro: los jóvenes deben siempre considerar separar por lo menos 10% de lo que ganan, desde que inician su vida laboral. Podríamos ir más allá: deberíamos enseñárselo incluso a nuestros hijos desde que son niños y reciben algunas monedas.
¿Por qué el tiempo es fundamental? Es lo que logra potenciar el “efecto avalancha” o “bola de nieve” del interés compuesto. Los intereses o rendimientos que obtenemos de nuestras inversiones se reinvierten para generar, a su vez, más intereses. El poder de eso es inmenso, pero no es inmediato.
Para ilustrarlo, veamos la tabla 1. Ilustra el crecimiento de un peso invertido a diferentes tasas de interés. Estamos usando tasas reales, es decir, adicionales a la inflación, para poder ver realmente el crecimiento verdadero de nuestro dinero.
Podemos observar que al principio parece ir un poco lento. Pero a medida que pasan más años, el crecimiento se vuelve mucho más acelerado. También podemos darnos cuenta de la importancia de buscar un mejor rendimiento. Las tasas utilizadas corresponden a rendimientos perfectamente alcanzables dependiendo de nuestro perfil de riesgo: 2% por arriba de la inflación correspondería a un portafolio conservador, 5% podría corresponder a un portafolio moderado mientras que 8% real se puede lograr, en el largo plazo, con uno bastante agresivo.
Recordemos que esto es con un peso invertido al principio, sin añadir más capital. Tomando en cuenta una tasa real de 5%, vemos que en 15 años apenas se duplica nuestra inversión inicial, pero en 40 años se multiplica por siete. El tiempo entonces es valiosísimo y por eso se le llama “efecto avalancha”. Al principio la bola de nieve es muy chiquita, pero a medida que baja por la montaña, su tamaño se multiplica.
Ahora bien, pensemos qué pasaría si también añadimos más capital. Hacemos una inversión periódica, digamos, de 1,000 pesos al mes (12,000 al año,ver tabla 2).
Es decir, con una inversión total de 480,000 pesos (12,000 al año por 40 años) podríamos obtener, gracias al efecto “avalancha” del interés compuesto, un patrimonio considerable. Pero el tiempo es fundamental.
Eso significa que mientras más pronto empecemos a invertir, a pesar de que hoy ganemos poco dinero, mayores son los beneficios que podemos obtener. En inversiones el tiempo literalmente es oro y es responsabilidad de nosotros aprovecharlo.
Mucha gente tristemente hace lo contrario. Se queja de que no puede ahorrar, pero de alguna manera sí logra asistir a conciertos o puede comprarse una pantalla plana de última generación a meses sin intereses. No se trata de no hacer nada de eso, pero sí de vivir en equilibrio y de decidir qué es más importante para nosotros. En mi caso, mi seguridad financiera en el futuro, el no tener que depender de nadie más que de mí cuando no pueda trabajar es una prioridad.
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