Buscar
Opinión

Lectura 7:00 min

El diablo y las bodas gay

No sabemos mediante qué estudios científicos o teológicos el sacerdote Pedro Eusebio Mendoza llegó a la conclusión que dio a conocer al mundo precisamente un día después que la Suprema Corte de Justicia avalara las adopciones por parejas homosexuales.

La noticia me permite presentar al lector la siguiente ficción:

En un lugar del infierno

Reunidas en conciliábulo las huestes del mal, Satanás, diablo en jefe, pregunta si alguno de sus subordinados no está presente. Falta Azazel -dice Charon- es el encargado de atizar el fuego eterno y está atendiendo las calderas. Cierto -confirma el satánico Mandatario- a propósito, en la pasada reunión, el Comité de Energía nos hizo saber que sólo nos quedan hidrocarburos para alimentar las calderas durante 10,000 años. Nuestra misión es mantener el fuego infernal por toda la eternidad, tenemos que encontrar una fuente de energía alternativa, de lo contrario las llamas, supuestamente eternas, se extinguirán. Sólo de pensar en un infierno sin fuego me da frío. ¿Falta alguien más? Geryon -responde Kasdeya- tú le ordenaste no separarse del alma de Marcial Maciel que aquí se achicharra.

Es que ese huésped es más diabólico que cualquiera de nosotros -expresa Satanás-. Está bien que hay que ser malo, pero Maciel se pasa de lanza. A pesar de que su exjefe Benedicto XVI ya decretó que el limbo no existe, él afirma lo contrario y pretende escaparse para ir a ese lugar y abusar del alma de los niños que, según él, están ahí pues no tienen adónde ir. Por eso le puse vigilancia personal.

Con la ausencia de los comisionados Azazel y Geryon comenzó la demoniaca asamblea, un solo punto en la minuta: la creación de una nueva tentación para el género humano. No me vayan a salir con la mamada -dijo Satanás, como la asamblea era ordinaria podía decir palabrotas- del fruto prohibido. Ese cuento ya no se lo tragan ni los niños de primaria que prefieren comerse un Gansito que una manzana. Piensen en tentaciones innovadoras e inéditas.

¡Ya sé! -exclamó Bael, un demonio que gozaba de prestigio desde que fue protagonista de El Maleficio, la telenovela de Ernesto Alonso-. ¿Qué tal si hacemos que los hombres y las mujeres sientan deseos sexuales hacia las personas de su mismo género? El compañero Bael -dijo burlón el Jefe del Ejecutivo infernal- está proponiendo reciclar una vieja tentación ya practicada en la Isla de Lesbos y en la ciudad de Sodoma. ¡Quiero novedades!

Aún no termino jefe -se justificó Bael y expuso su idea completa-, si bien la atracción sexual intergenérica no es nueva, sería muy novedoso infiltrar nuestros maléficos poderes para que las almas de mujeres y hombres con esta tendencia no conformes con practicar sus deseos sexuales, sintieran un impulso de llevar éstos hasta sus últimas consecuencias, es decir, a unirse en parejas y más aún a querer adoptar hijos para formar una familia. El aplauso unánime de la asamblea rubricó lo dicho por Bael.

Se aprueba la moción -manifestó Satanás, corroído por la envidia, le hubiera gustado ser él el autor de la idea-, pero debo advertir que para que la tentación y el consiguiente pecado tengan éxito no bastará con penetrar el alma de los destinados a amarse los unos a los otros y las unas a las otras, además habrá que influir en un Jefe de Gobierno para que proponga a la Asamblea Legislativa que modifique el Código Civil e inspirar a los integrantes de ésta para que aprueben la medida. Y por si eso fuera poco, también tendremos que persuadir a los magistrados de la Suprema Corte para que dictaminen que la iniciativa es constitucional.

A los de la Corte los podemos maicear -propuso Bael-. Manos a la obra -ordenó Satanás y se quedó pensando en que Bael, con su excelente propuesta, se estaba destapando para ser su sucesor al frente de las instituciones infernales el próximo luxenio-. (Nota: Un luxenio equivale a 6,000 años terrenales).

El homosexorcista

Esto le fue revelado al padre Julián, exorcista de la Arquidiócesis de Ciudad Maná, durante uno de los insomnios que padecía con frecuencia. Ya de mañana se dirigió al campo de golf donde encontró al señor Arzobispo practicando su deporte favorito y le platicó la revelación que tuvo. Considero su Eminencia -propuso el padre Julián- que es mi obligación ofrecer a aquellos fieles, víctimas de la posesión demoniaca del homosexualismo, mis servicios para despojarlos del maligno que ocupa sus cuerpos antes de que cedan a la tentación y caigan en pecado. El Arzobispo, ocupado en sacar la pelota de una trampa de arena, se enteró a medias de lo que el clérigo le propuso; sin embargo, como oyó las palabras homosexualismo, fieles y pecado ordenó: Hazlo -y se dispuso a hacer swing con su sand wedge-.

Así fue como el padre Julián se convirtió en homosexorcista.

El caso César

Al poco tiempo los habitantes de Ciudad Maná sabían de los servicios del padre Julián. Doña Raquel, madre de César, un chico de 15 años que desde los 12 se vestía de mujer, jugaba con muñecas y a la comidita, se sentía atraído por compañeros de su mismo género, decidió recurrir al cura exorcista. Marcó el número telefónico de la diócesis y le respondió un menú: Para confesarse marque 1. Si quiere comulgar, tiene que venir en horas hábiles. Para recibir la extremaunción marque 3. Si desea dar una limosna marque 00 y al momento iremos por su cooperación. Para solicitar los servicios de homosexorcismo marque 41. Así lo hizo doña Raquel y una hora después el padre Julián llegó a su casa. Vamos a ver, ¿qué le pasa a César?

Se siente mujer, tiene una colección de Barbies, todo el día escucha canciones de Ricky Martin, se maquilla como señorita y se pone mi ropa, ayer me arruinó los únicos zapatos de tacón alto que tenía. Por si fuera poco, la foto de su buró es de Pancho, un compañero de la escuela, dice que es su novio. Aprovechando que César dormía, el padre Julián comenzó a homosexorcisarlo. Rezó una jaculatorias y crucifijo en mano ordenó: En nombre de Jesucristo sal de este chico. César respondió con un fuerte ronquido. Sí está poseído por el demonio -dijo el padre que volvió a rezar y luego dijo-: Por mi poder sacerdotal te ordeno que salgas de este hombre. Te lo ordeno. Dicho lo cual, echó agua bendita sobre César, quien despertó gritando: ¡Agua bendita no! Porque se me corre el maquillaje . Luego volvió a dormir. El cura rezó y encomendó al Espíritu Santo a César. Verá usted -aseguró- que a partir de mañana su hijo sólo hará cosas de hombrecito.

Dos días después, de madrugada, doña Raquel se comunicó a la Arquidiócesis. Marcó 41. Le contestó el padre Julián. Habla Raquel, es urgente que venga a ver a César. Pero señora, son las 3 de la madrugada -indicó el clérigo somnoliento- y yo desde que tuve la revelación duermo muy bien. Por favor -se oyó la súplica telefónica-. ¿Está consciente que toda consulta causa honorarios? Sí, aquí tengo sus 1,000 pesos.

Media hora después, el sacerdote fue recibido por doña Raquel con 1,000 pesos y un reproche: Me aseguró que César sólo haría cosas de hombrecito y mírelo desde ayer esta tejiendo una chambrita. El padre Julián observó a César tejer. Señora -preguntó- ¿ya se fijó de qué color es la chambrita que su hijo teje? Sí, es azul. Pues ahí tiene, está haciendo cosas de hombrecito -dijo el padre Julián y se fue a dormir-.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas