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Opinión

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El Piojo y el perico

He comentado aquí, al considerar cómo inciden los resultados de la selección mexicana de futbol en la vida nacional, que el cargo de entrenador o director técnico de ésta debería formar parte del gabinete ampliado del poder Ejecutivo federal. Una victoria o una derrota del equipo de todos –excepto de Carlos Vela- repercute en el estado de ánimo social, en la convivencia familiar y en el productividad del país.

Para el Mundial de Brasil se eligió para el susodicho cargo a Miguel Herrera, polémico desde su etapa de futbolista. Sin ser un dechado de técnica y clase le sobraban pundonor y agallas.

En 1992, en la eliminatoria de la Concacaf rumbo al Mundial de Estados Unidos, fue expulsado en el estadio de la capital de El Salvador por una entrada con fuerza desmedida. México perdió 2 a 1.

En 1993 la selección mexicana se enfrentó al equipo español Atlético de Madrid en partido de preparación. Los jugadores de las dos escuadras se calentaron y llegaron a los golpes. Aunque Miguel estaba en la banca no lo pensó dos veces para meterse a la cancha y entrarle al trompo.

En 1994, jugando para el Atlante en León, Guanajuato, participó en un incidente que le trajo consecuencias negativas. Un aficionado local le dio un empujón. El futbolista respondió con golpes. Los rijosos fueron a la delegación de policía. Enterado del pleito, el seleccionador nacional de entonces, Miguel Mejía Barón, alias El Mesero –porque se quedó con los cambios-, lo excluyó del seleccionado que ese año fue al Mundial de EU.

Miguel jugó en aquellos Toros Neza de grata memoria, quienes en 1997 se prestaron para un partido de entrenamiento del seleccionado nacional de Jamaica que se enfrentaría al de México.

Los jamaiquinos se pasaron de lanza al golpear a Germán Arangio, lo que generó una batalla campal de la que Miguel no se sustrajo.

Fue Ricardo Peláez, en su carácter de presidente deportivo del América, quien contrató a Miguel como director técnico de ese equipo. No obstante que ambos, en diciembre de 1991, como jugadores, Ricardo del Necaxa y Miguel del Atlante, protagonizaron un altercado que, según recordó oportunamente el reportero del diario La Afición, Adolfo Ruiz Rufo, se originó cuando El Piojo le dio una patada sin balón a Ricardo. Éste respondió con un escupitajo y con las palabras: Eres un indio y te pintas el pelo –nótese el racismo de Peláez al considerar peyorativo el origen étnico autóctono. Por su parte Herrera con ironía y el mismo trasfondo de racismo comentó: Si yo soy un indio, no creo que él sea ningún inglés. Y si yo soy un indio y no lo escupí no sé dónde queda su educación .

Puras aves

Hasta aquí he querido resaltar que como jugador Miguel Ernesto Herrera Aguirre fue un ave de tempestades. Como entrenador también fue volátil, ovíparo y poseedor de plumaje. Con lo anterior quiero significar que fue águila del América, equipo al que hizo campeón en el Torneo Clausura del 2013 y subcampeón en el Apertura –por esas contradicciones que tiene el futbol el Torneo Clausura se juega en el primer semestre del año y el Apertura culmina en el último mes del año.

Su éxito con el América le valió ser nombrado director técnico de la selección mexicana que de panzazo –ninguna alusión al físico de Herrera- clasificó para el Mundial Brasil 2014.

Como entrenador nacional y, según mi teoría, debido a la falta de jugadores seleccionados con personalidad y atractivo mediático, El Piojo se convirtió en personaje publicitario. Y ya posicionado como vehículo de marketing y para seguir con las aves, El Piojo fue contratado por la empresa ASM Segundamano para una campaña de televisión e Internet donde se ve a una chica que tiene un perico que, como es proverbial en estas aves, repite insultos. La chava, harta de la mala educación del perico, lo da en adopción. Para sorpresa del espectador el adoptador del animal es Miguel Herrera, quien lo lleva en el hombro –cual pirata- a un partido de futbol. Cuando hay una jugada controvertida el perico injuria al árbitro, con lo cual El Piojo queda libre de sanción.

Hay un segundo anuncio donde Herrera aparece otra vez con el perico al hombro, en una conferencia de prensa. Los reporteros le cuestionan lo mal hablado del ave. Miguel defiende al perico, el cual no sólo sabe insultar sino que al decir del entrenador: Son dos ojos más y una boca más para mí , con lo cual se ha convertido en su auxiliar técnico.

Como el perico, patiño del comediante Miguel Herrera, pertenece a la especie identificada como loro cachete amarillo que se encuentra enlistada entre las amenazadas con extinguirse, el Congreso Estatal de Nuevo León ya puso el grito en el cielo y exige un castigo para el entrenador nacional por fomentar la comercialización ilegal de loros.

Yo pregunto: ¿si no se hubieran realizados estos dos anuncios con la presencia del Piojo habría algún legislador neoleonés o de cualquier otro estado que estuviera preocupado por la extinción del loro de cachetes amarillos?

Oí por ahí

Plática entre dos compadres: Compadre, si yo le digo que me acosté con su mujer, ¿quedamos de enemigos? –No, compadre. –Entonces, ¿quedamos de amigos? –No, compadre. –Entonces, ¿cómo quedamos? –Quedamos a mano.

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