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Detrás del affaire MVS
Si usted fuera Carmen Aristegui, ¿qué habría hecho al enterarse de que su cabeza fue servida al poder político, luego de que la administración de Felipe Calderón condicionó la renovación de las concesiones de la banda de los 2.5 GHz a la salida del aire de la periodista?
La pregunta, formulada por el periodista Gerardo Albarrán de Alba -exreportero de la revista Proceso y a la sazón ombudsman de MVS- tiene una evidente intencionalidad, pero resultaba pertinente, a la luz de lo que incluso dentro de la empresa de la familia Vargas llaman: el affaire Aristegui.
Y si usted fuera Joaquín Vargas, ¿qué habría hecho al hacerse evidente que la administración de Felipe Calderón lo engañó pese a haber accedido a las presiones del poder? , emplazó a los escuchas de su programa el último viernes de agosto.
Eran los últimos escarceos de la disputa mediática entre MVS Comunicaciones y el gobierno federal, a raíz de la decisión oficial de recuperar la banda 2.5.
Ahora en el terreno jurídico, el conflicto vivió un capítulo definitivo cuando Joaquín Vargas y Alejandra Sota decidieron ofrecer, en sendas conferencias de prensa, su versión sobre los diferendos de hace 18 meses, cuando Carmen Aristegui dejó la titularidad de la Primera Emisión del noticiero de la cadena de los Vargas, después de haber dado valor de verdad a las imputaciones sobre supuestos excesos presidenciales.
Entre el cúmulo de revelaciones realizadas por Vargas Guajardo, en su segunda conferencia en la Hacienda de Los Morales, quedaron marginados al menos tres aspectos esenciales en esta historia. En primera instancia, la disculpa formulada por Alejandra Sota, de puño y letra, que supuestamente presentaría Aristegui al presidente Calderón, a su familia y a la audiencia de MVS, en ese orden.
Sí, cometí un error, error periodistico (sic). El más serio de ellos es que violenté el código de ética que me comprometí a respetar... Di por válida una presunción y generando una duda verdaderamente grave sobre la integridad física y de comportamiento de una persona, específicamente del Presidente de la República , escribió Sota en el texto de cinco párrafos que divulgó Vargas, aquella mañana del miércoles 22 de agosto.
En su conferencia de prensa, Vargas Guajardo hizo un relato pormenorizado de la visita que efectuó a Sota a la residencia oficial de Los Pinos, el sábado 5 de febrero del año pasado. Allí, recibió una respuesta tajante: Haz lo que te toca hacer , le pidió, y yo me ocupo de lo que me corresponde .
Carmen aceptó disculparse, mas no retractarse. No aceptaría que su profesionalismo se colocara en tela de juicio.
La vocera presidencial, en su oportunidad, refutó los dichos del empresario y definió su papel en la redacción del texto de disculpa: no impuso nada, sino que a petición de los dueños de MVS realizó algunos apuntes, a manera de recomendaciones.
En el chat de su BlackBerry, Vargas tenía a la usuaria Ale Sota (nuevo), quien escribió ese sábado: No es un asunto personal o de intimidad. Es simplemente dar por ciertos infundios y rumores (sic). Y sembrar en el auditorio la duda, dejándole la carga de la prueba al Presidente y no a quienes le hacen imputaciones tan graves .
En esa conversación, Vargas nunca refutó a Sota. Y de hecho, aceptó la reincorporación de una frase que nunca apareció en la primera versión, enviada desde MVS a Los Pinos: El programa (sic) y las personas que intervienen en su elaboración rechazan la presentación y difusión de rumores como noticias... .
La mañana del domingo 6 ocurrió una fugaz negociación entre Aristegui y los Vargas, condenada al fracaso, pues la conductora de la Primera Emisión de MVS se negó a dar lectura al texto consensuado entre los empresarios y Los Pinos, tampoco logró que ellos aceptaran otra versión, escrita por ella.
Tomé la decisión de terminar la relación laboral de MVS con Aristegui , relató Vargas, está claro que actué convencido por la presión (sic) y en una lógica de administración de males .
Vinieron días aciagos en los que Vargas escuchó los consejos del entonces secretario del Trabajo, Javier Lozano, quien trató de azuzarlo denostando a la periodista - es que tiene un orgullo infinito - y propuso la intermediación de otros personajes, como Miguel Ángel Granados Chapa.
Vargas Guajardo sabe que una relación como la de Aristegui con MVS no puede ser fácil. Y, por lo mismo, no puede prestarse a suspicacias. Por eso -de manera un tanto ingenua-emplazó a Sota a pedirle directamente a Aristegui que se disculpara.
No lo hagan a través mío porque si ella se niega, no tendré más que despedirla , le dijo. Pero todo se salió de control: Aristegui acusó a Los Pinos, en conferencia de prensa, de presionar a los Vargas para lograr una disculpa pública y emplazó a los directivos de MVS Comunicaciones para reconsiderar su despido.
Allí está la segunda clave de la historia perdida del affaire Aristegui, según los directivos de la empresa de telecomunicaciones consultados: más que la no presentación de las disculpas de la periodista, el enojo gubernamental se origina en su recontratación. Vargas tomó esa decisión y tuvo que pagar el precio, 18 meses después , insisten.
En su conferencia, Joaquín Vargas resumió, sobre la actitud de Sota, Lozano y Dionisio Pérez Jácome, secretario de Comunicaciones y Transportes: Si te callas, te doy... si no obedeces, te quito .
Y se quedan en el tintero otras historias ocultas. Por ejemplo, el contenido de la carta que Aristegui remitió a los Vargas después de su recontratación. No hubo recriminaciones ni resentimientos. Y desde entonces, entre los empresarios y la periodista quedaron disipadas todas las dudas, pues quedó blindado un espacio para el periodismo crítico y libre.